CaixaBank, la fusión bancaria que agita el ánimo

Jordi Gual valora la operación como "gran hito histórico" y Gonzalo Gortázar opina que la resultante es "una entidad fuerte, muy cohesionada y muy capitalizada"

Gortázar i Gual, en la junta d'accionistes d'aquest dimecres | @caixabank Gortázar i Gual, en la junta d'accionistes d'aquest dimecres | @caixabank

"Momento histórico" en València con la aprobación por mayoría de la fusión por absorción de Bankia por parte de CaixaBank, tal como la ha calificado Gonzalo Gortázar. El consejero delegado, que también lo será de la nueva entidad resultante, ha destacado que será esta "una entidad fuerte, muy cohesionada y muy capitalizada y que será beneficiosa para todos los grupos de interés". Para Jordi Gual, que abandona los cargos en esta operación, la junta general extraordinaria de accionistas también es histórica, "la operación número 85, que será uno de los grandes hitos de la historia de la entidad".

Vado ha destacado que el objetivo de la misma es "anticiparse a las exigencias del entorno", puesto que cómo ha descrito, el sector vive "una reestructuración, a la cual CaixaBank se avanza, puesto que los retos son sumamente complejos y es apasionante porque estamos dibujando la banca del futuro". En un tono menos triunfalista, ha apuntado a las tendencias de la industria, con una bajada constante de los tipos de interés que afecta al negocio, como una de las circunstancias a tener presente.

Vado: "Los retos son sumamente complejos y es apasionante porque estamos dibujando la banca del futuro"

"La fusión aporta grandes ahorros de costes, pero también sinergias", destaca Gortázar. Con las cifras que ha presentado, la entidad resultante contará con un total de 660.000 millones de euros de activos gestionados, aproximadamente el 25% de la cuota de mercado del mercado en créditos y depósitos; supondrá un ahorro de costes de 770 millones de euros y tendrá unos gastos de reestructuración de 2.200 millones de euros que, afirma el ejecutivo, "son asumibles porque se pueden compensar con capital propio".

La plantilla, preocupada

En el aire ha quedado cómo afectará a los empleados sesta fusión, porque el consejero delegado sólo ha confirmado que a estas alturas están cuantificando "el excedente de plantilla" pero los términos y las condiciones se negociarán con los sindicatos siguiendo, ha mantenido, "criterios de responsabilidad social, eficiencia y sostenibilidad".

Gortázar no da cifras de la salida de trabajadores, pero avanza que están "cuantificando el excedente de plantilla

La respuesta, preocupada, de los trabajadores ha llegado en el turno de palabras. Representantes de los empleados han criticado los términos y han pedido responsabilidad en las decisiones. "Sólo se han preocupado del reparto de las sillas en el consejo de administración", ha criticado la primera interviniente en nombre de CCOO. También en nombre de UGT otra participante ha pedido que no tomen el camino más fácil y que busquen "minimizar el impacto de la fusión para evitar el uso de medidas traumáticas". La respuesta de Gortázar es que "no nos dejaremos ni un resquicio para llegar a acuerdos".

La sede social, valenciana; la operativa, en Madrid-Barcelona

Por su parte, Gonzalo Gortázar ha explicado que "la sede social estará en València, pero existirá una doble sede operativa en Barcelona y Madrid" y ha opinado que "es una gran operación para crear valor para todos los grupos de interés que forman parte". Sobre este hecho, y ya en el turno de palabras, se ha hecho sentir la crítica: "No estoy contento con esta fusión... y soy cliente de la Caixa desde el primer día...", ha dicho desde el atril Eduard Mestres, el primer accionista con turno de palabra. La calmada reunión en que se había explicado la fusión por absorción de Bankia presentaba así alguna rendija con el discurso apasionado de Mestres, que ha criticado la gestión de Gortázar, ha aplaudido la "cabeza pensante" de Jordi Gual, y ha señado al olvido de los orígenes, minutos antes de exclamar "¡Viva la Caixa! ¡Viva Catalunya!". Como réplica, Gual ha defendido los fundamentos sociales de CaixaBank recordando el espíritu del fundador, Francesc Moragas. Gortázar ha respondido que tiene "una fantástica oficina en Barcelona" reiterando que el proyecto es ganador.

La oposición de Mestres, a pesar de que es singular por el tono agitado, ejemplifica la reticencia que ya habían mostrado algunas voces, como la del presidente de la Cámara de comercio de Barcelona, Joan Canadell, que ya había avisado que "si se confirma la unión será un paso más para concentrar el poder en Madrid y alejarse de los orígenes catalanes por siempre jamás". También desde las intervenciones telemáticas se ha hablado del concepto "descatalanización" en un juego de poder que da ventaja a la capital del Estado.

Por el contrario, la confirmación de que la sede social se mantiene en València se esperaba desde hace días en la ciudad del Túria. Ya este martes el presidente valenciano Ximo Puig había destacado en el Cercle d'Economia de Barcelona estar "muy contento por la fusión" y por el protagonismo valenciano en los medios, puesto que "antes aparecíamos en las páginas de tribunales y ahora aparecemos en la sección de economía".

La confirmación de que la sede social se mantiene en València se esperaba en la ciudad del Túria

Y si la Generalitat está contenta, también lo tiene que estar el consistorio. De hecho, en octubre el Pleno del Ayuntamiento había expresado su "voluntad clara e inequívoca que la entidad resultante de la fusión de Bankia y CaixaBank tenga su sede social, fiscal y operativa de manera definitiva a la ciudad de València", y se había comprometido "a defender, en consecuencia, tal posición ante las citadas entidades bancarias, así como ante los organismos e instituciones pertinentes y, en particular, ante el Gobierno de España".

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