Celiaquía: ¿El gluten es perjudicial para la salud?

La intolerancia al glúten y la alergia a este componente son cosas distintas y se tiene que tener en cuenta en la dieta

La celiaquía y la alèrgia al glúten son cosas diferentes La celiaquía y la alèrgia al glúten son cosas diferentes

Según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), la Enfermedad Celiaca (EC) es una enfermedad sistémica mediada por el sistema inmunológico, provocada por el gluten y prolaminas relacionadas, en individuos genéticamente susceptibles. Se caracteriza por la presencia de una combinación variable de manifestaciones clínicas dependientes del gluten, anticuerpos específicos de la EC, haplotipos HLA DQ2 o DQ8 y enfermedades gastrointestinales.

Los síntomas más frecuentes son: pérdida de peso, pérdida de apetito, fatiga, náuseas, vómitos, diarrea, distensión abdominal, pérdida de masa muscular, retraso en el crecimiento, alteraciones del carácter (irritabilidad, apatía…), dolores abdominales, meteorismo, entre otros.

El gluten es una proteína que se encuentra en el trigo, espelta, centeno y la cebada, que desencadena inflamación y daño intestinal en personas con EC. Las personas con síntomas intestinales o extra-intestinales desencadenados por el gluten pero que no cumplen con los criterios formales para la EC pueden tener sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC), una entidad clínica con base biológica todavía no investigada lo suficiente.

Es importante tener en cuenta que, si hay sospecha de padecer SGNC, no es aconsejable iniciar la dieta sin gluten sin haber descartado antes la enfermedad celíaca como tal y la alergia al trigo, pues de hacerlo se puede enmascarar tanto la enfermedad celíaca como algún otro problema. En estos casos, antes de actuar, se ha de analizar muy bien la historia del paciente, tanto personal como familiar, y hacer los estudios correspondientes.

Al margen de la celiaquía, ¿hay estudios que demuestren que el gluten es perjudicial para la salud en cualquier individuo?

Actualmente hay mucho “ataque” al gluten y hay una tendencia a retirarlo de la alimentación. Si bien es cierto que hay estudios que demuestran que el gluten es perjudicial en aquellas personas diagnosticadas con EC y/o alergia al trigo, por el contrario, para la SGNC, se tiene poca información.

Según la FACE, la sensibilidad al gluten no celíaca es una nueva patología que sufren personas a las que se les ha descartado la EC y/o alergia al trigo. Pese a incluir el término gluten en el nombre, se desconoce si este componente del trigo, otras proteínas o los hidratos de carbono son los que desencadenan la sintomatología (hinchazón abdominal, diarreas, dolor, cansancio…).

Descartando EC, alergia al trigo y la SGNC, para el resto de población que pueda presentar una sintomatología similar, la recomendación sería igualmente acudir a un profesional de la salud especializado en este campo antes de auto-retirar el gluten. Porque, por el contrario, sí que hay estudios que demuestran en este tipo de población, que auto-retirar el gluten de su dieta pueden incrementar el riesgo cardiovascular. No por evitar la ingestión del gluten, sino por el alto consumo de productos industriales sin gluten, a los cuales se les quita la proteína gluten compensándola con grasas perjudiciales relacionadas con la salud vascular.

En caso de que presente la sintomatología descrita, pero se haya descartado la EC, la alergia al trigo y la SGNC, le informamos que mediante un estudio genético se puede profundizar en la caracterización metabólica en función de la genética. Este análisis nos revelaría el potencial de reacción que tiene el individuo frente a los distintos alimentos. Además, permite conocer la capacidad de reacción del sistema inmunitario de cada individuo, que estaría determinado por su potencial innato para regular el equilibrio de los diferentes mediadores de la respuesta inmunitaria (científicamente conocidas como Interleukinas pro- y antiinflamatorias). Si su potencial muestra una mayor tendencia a liberar los mediadores que favorecen la inflamación (pro-inflamatorios) frente a los que la controlan (anti-inflamatorios), lógicamente tendrán mayor riesgo a presentar una sintomatología que refleje un exceso de inflamación (entre ellas, la inflamación intestinal). Una vez identificados estos casos, podemos actuar sobre estas causas, reaccionando en consecuencia de forma directa para evitar o reducir el riesgo al desarrollo de intolerancias.

Independientemente del diagnóstico se recomendaría una alimentación saludable a base de materia prima, evitar los productos industriales, hacer una buena lectura de las etiquetas nutricionales y documentarse correctamente a través de los profesionales de la salud especializados en este campo.

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