Prever el futuro ha acontecido una de las tareas más complicadas en los últimos 18 meses, pero también uno de los talentos más cotizados. La recuperación económica posterior a la crisis provocada por la pandemia coloca las empresas y administraciones del país ante la incertidumbre – la palabra que "mejor resume la situación actual", según el presidente del Consejo General de Economistas Valentí Pich – que provoca la posibilidad de, si no reiniciar, sí reformular los modelos productivos europeos y las cadenas de valor globales. Los objetivos de todos los actores económicos parecen coincidir, alrededor de la redistribución, la sostenibilidad y una apuesta por los sectores tecnológico y digital como entornos de valor añadido que traccionin la economía catalana, española y del sur de Europa. El camino, pero, no es lo más asequible. Cómo recuerda la secretaria de Asuntos económicos y fondos europeos de la Generalitat Matilde Villaroya, el FT ha cuestionado recientemente la capacidad de lEstado español para transformarse ante esta crisis, y lo hace en un contexto decisivo para el futuro inmediato. "Las decisiones que tomemos este año marcarán las próximas décadas", afirma el President de la Generalitat Pere Aragonès.
En este contexto, el Col·legi d'Economistes de Catalunya celebra la 26a Jornada de los Economistas, un encuentro entre representantes de la academia, la política y la empresa para discutir los retos y las posibilidades del entorno productivo catalán y sus necesidades futuras. Los "indicios de recuperación económica y de la actividad" que ve el President de la Generalitat acompañan, de hecho, las metas que se marcan las personas colegiadas para este acontecimiento. "El objetivo de la economía no son las balanzas de pagos, sino el bienestar de las personas", apunta un Oriol Amat que encara sus primeras y últimas jornadas al frente del Colegio. El economista y rector de la UPF, de hecho, ha aprovechado para anunciar el que será su sucesor como decano de la entidad, el CEO de Crowe Spain Carlos Puig de Travy.
Aragonès: "Las decisiones que tomemos este año marcarán las próximas décadas"
Las primeras intervenciones en la Jornada han ido a cargo de representantes de las principales instituciones del país, y han servido para reafirmar la voluntad política de cara a esta transformación. Los ponentes de la inauguración del evento han coincidido en la necesidad de hacer especial incidencia en la sostenibilidad y la redistribución como objetivos finales de la renovación del modelo productivo del país. "Las desigualdades se han multiplicado con la Covid", lamenta Aragonès, que se emplaza a "asegurar unas mínimas condiciones materiales que permitan las personas ejercer su libertad personal y colectiva" - un proyecto para el que el país necesita "herramientas", como los Presupuestos que aprobará el gobierno la próxima semana, unas cuentas "completamente transformadoras". En el mismo sentido, la teniente de Alcaldía de Ecología, Urbanismo, Infraestructuras y Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona Janet Sanz ha señalado el modelo de la ciudad como prueba que "vida y economía son compatibles, y cuando se juntan todo el mundo sale ganando".
La apuesta de los representantes electos, así, pasa por una reconversión industrial y económica que haga compatible el beneficio agregado, los buenos datos macroeconómicos, con la sostenibilidad y la redistribución de la riqueza. "El proyecto económico de la Generalitat de es Catalunya una transformación verde y digital", afirma un Aragonès que añade la transformación feminista como eje clave de la Catalunya de las décadas que venden. En este sentido, la presidenta de la Diputación de Barcelona, Núria Marín, apuesta para "redoblar los esfuerzos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible" planteados antes de la pandemia. "La sostenibilidad también afecta a los derechos y oportunidades de la ciudadanía", afirma Marín, que defiende una transición digital y ecológica que garantice "el bienestar y que nadie se quede atrás".
Keynesianismo ilustrado
La relevancia de los entornos de pensamiento y reflexión económica está en su capacidad de influir en las decisiones políticas. Aragonès ha hecho mano de Keynes para alabar el trabajo del Colegio, en cuanto que "las ideas de un político reflejan las que había tenido un economista años atrás". La transformación del modelo productivo europeo, español y catalán, según el ex conseller d'Economia de la Generalitat Andreu Mas-Colell, refleja, de hecho, las ideas del mismo Keynes. La mesa profesional dedicada a los fondos Next Generation EU ha girado alrededor de lo que el economista ha denominado un "keynesianisme ilustrado": un gasto "dedicado a proyectos transformadores, no a hacer agujeros para tapar otros agujeros".
El economista y miembro del Col·legi Guillemos López Casanovas, en un sentido parecido, argumenta que "los proyectos de los NGEU no son de recuperación, sino de transformación". A pesar de que es tentador, como afirman los integrantes de la tabla de debate, usar el dinero europeo – especialmente las subvenciones a fondo perdido, "más fáciles de justificar", en palabras de Mas-Colell – como parches para las numerosas grietas que la pandemia ha dejado en la economía catalana y española, los fondos europeos se tienen que destinar a reconvertir un modelo productivo de que "se han podido ver carencias claras". Según Matilde Villaroya, esto significa "transformar los sectores más afectados, cómo el turismo o la automoción, pero también impulsar de nuevos", una consideración compartida por el ex consejero, que afirma que "no es lo mismo tener una planta de ensamblaje de baterías que tener la tecnología para fabricar baterías".
Mas-Colell: "Da café a todos, pero concentra el plato principal"
La apuesta por la tecnología como sector de valor añadido surge cómo la clave de vuelta del éxito o el fracaso de los NGEU. En este sentido, según Villaroya, Catalunya está en un punto privilegiado, en cuanto que tiene un sistema de conocimiento potente – produce el 1% de la innovación mundial a pesar de contar con el 0,1% de la población – y un tejido manufacturero histórico que da base industrial a los proyectos. El reto, pues, se encuentra en la transferencia tecnológica. "Se tiene que hacer florecer el mundo de las ideas, de los papers – afirma la secretaria – hacia las empresas y el mercado". Una buena transformación tecnológica de la industria del país puede no solo mejorar los resultados empresariales y los datos agregados catalanas, sino también potenciar la calidad de vida de los trabajadores del país. Tal como apunta Mas-Colell, las exportaciones tecnológicas garantizan no depender de "tener una mano de obra poco cualificada y pobremente remunerada" – una posibilidad que puede dirigir dos de los, según la secretaria, principales problemas de la economía catalana, "la temporalidad del trabajo y el paro juvenil".
Las perspectivas de la aplicación de estos programas, según los ponientes, tienen que ser múltiples. A pesar de que las empresas y centros de investigación necesitan del "apoyo de las administraciones" para transformarse, las iniciativas tienen que salir de los dos lados. "Necesitamos que las propuestas surjan del territorio, con un enfoque bottom-up", argumenta Villaroya, que defiende una implementación asimétrica de los NGEU que reconozca las necesidades y capacidades específicas de cada territorio delEstado . Mas-Colell, en un sentido parecido, reivindica "concentrar los fondos allá donde ya hay talento, donde ya están los proyectos", por traccionar el resto de la economía. Los proyectos generales, ofrecidos a todas las empresas y territorios por igual, tendrían que suponer un porcentaje relativamente reducido del conjunto de los fondos, mientras que un montante más elevado tendría que invertirse allí donde la transformación puede multiplicarse hacia el conjunto de la economía del Estado. "Da café a todos – concluye Mas-Colell – pero concentra el plato principal".
Altermundismo
La pandemia ha cambiado la forma en que se concibe el mundo, incluso a sí mismo. El proyecto de la globalización capitalista se encuentra, como mínimo, en un escenario diferente al de hace dos años. El repliegue y la renacionalització de la economía que algunos auguran, pero, no parece llegar tan abruptamente, según el análisis del economista y profesor de Harvard Pol Antràs, que ha participado con una sesión grabada a las Jornadas de los Economistas. El experto catalán, de hecho, considera que la internacionalización del modo de producción no se está revirtiendo – o no todavía – sino frenando. El porcentaje del PIB mundial que supone el comercio internacional, uno de los indicadores claves para mesurar la globalización, no muestra reducciones sostenidas, solo un mantenimiento – y, de hecho, un moderado repunte reciente.
Antràs: "Cada vez tendremos más gente alienada de la globalización, y este es el shock más duradero para el mundo"
El investigador y docente rebate los principales argumentos de los analistas que defienden que la globalización, pues, se está revirtiendo. Las tecnologías que marcan el desarrollo de la industria, cómo la robótica, el Blockchain o la IA, "llevarán a más globalización, no a menos". Los factores que "preocupan" el profesor no son, de hecho, técnicos, sino políticos. "La covid no ha sido un shock duradero, pero quizás este tipo de disrupciones sí que aparecen en el futuro" en la forma de problemas sociales y repliegues institucionales.
Según el profesor, las guerreros comerciales y políticas arancelarias de la administración Trump – que, como apunta, el presidente Joe Biden no está revirtiendo – o un fenómeno como el Brexit son las verdaderas amenazas para el desarrollo económico global. Estas decisiones políticas, pero, son síntomas de factores subyacentes que marcan el sentimiento de la población hacia la globalización como proyecto de integración política y económica. "A pesar de que la globalización ha aumentado en agregado el PIB mundial, hay mucha gente que ha salido perdiendo", reconoce Artàs, que ve en la desigualdad que provoca el comercio internacional el reto principal. El investigador apunta a los recortes sociales en países cómo los Estados Unidos, en que "la tasa de progresividad en el sistema impositivo ha bajado sustancialmente a la vez que bajaban las rentas", como causante de la desafección que la globalización causa especialmente entre las poblaciones más desfavorecidas norteño global. La tendencia, además, es a profundizar estas desigualdades, pero no a solucionarlas con políticas redistributivas. "En el futuro, cada vez tendremos más gente alienada de la globalización, y este es el shock más duradero para el mundo global", concluye Artàs.