Funcas pronostica que el Índice de Precios al Consumo (IPC), que mide la inflación, puede subir seis décimas más en el Estado de lo que se preveía antes del estallido de la guerra en Irán (2,7%) hasta el 3,3%. La razón es que las consecuencias generadas seguirán propagándose por el tejido productivo a pesar del acuerdo de alto el fuego y la normalización del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Los analistas hacen esta previsión en caso de que el gobierno español retire las rebajas fiscales a finales de julio; mientras que en caso de mantenerse hasta octubre, calculan que la inflación quedaría en el 3,1%.
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán prevé un alto el fuego de 60 días prorrogable. El memorándum, a la espera de la ratificación oficial, ha “abierto una ventana de oportunidad para los países de la región más afectados por el conflicto bélico y por la economía mundial”, según Funcas. El efecto más inmediato ya se percibe en los mercados energéticos y de otras materias primas, con la cotización del barril de crudo Brent hasta los 77 dólares y el Mibgas hasta los 42 euros.
Con todo, el organismo avisa que se prevé una “normalización dilatada en el tiempo”, ya que, por un lado, las operaciones para retirar minas del estrecho pueden durar un cierto tiempo, y por otro, por la sensación de “peligrosidad” del paso por el Golfo Pérsico, que “no desaparecerá rápidamente”. Además, aseguran que habrá que esperar a ver el grado de destrucción de los yacimientos de extracción de hidrocarburos, complejos petroquímicos y otros activos que han sido dañados por el intercambio de misiles.
Por otro lado, Funcas señala que aunque el suministro proveniente del Golfo se restableciera plenamente, todavía habría “una cierta tensión en los mercados”, ya que los países importadores de petróleo deberán reconstituir unas reservas “muy mermadas”. Según las previsiones de los analistas, el precio de los hidrocarburos y otras materias primas se mantendrá por encima de los valores anteriores al conflicto hasta finales de año. De la misma manera, apuntan que la tensión en los costes de producción empresarial, que “ya es palpable”, no desaparecerá “inmediatamente”.