La sutil invasión de los robots 'low-cost'

Cuento de Navidad hecho realidad con robots policía, camareros y drones en China

La subtil invasió dels robots | iStock La subtil invasió dels robots | iStock

¿Quién no ha tenido un robot de juguete de pequeño?

Los robots, de todo tipo, forman parte de nuestro imaginario colectivo desde muy pequeños. Ahora bien, más allá de la imaginación de los niños y de las películas de ciencia-ficción donde todo es posible, su presencia en nuestra vida cotidiana es más bien escasa.

Ciertamente, tenemos brazos robóticos en las cadenas de producción de coches y otros tipos de robots en muchas de nuestras industrias, ¡pero uno no se encuentra robots por la calle a todas horas en ninguna parte!

¿En ninguna parte? ¡No en China!

Allí, estamos asistiendo a una verdadera invasión de robots low-cost.

De hecho, una de las primeras sorpresas que tienes cuando vas a las grandes ciudades chinas son los robots policía. No son robots muy sofisticados, más bien un tipo de mini-tanques con una cámara encima de la cabeza y controlados desde un furgón policial.

Se pasean por las calles y a veces por los centros comerciales, no tropiezan con la gente y capturan imágenes de todo lo que pasa, particularmente tienen una tarea de identificación. Como China tiene una gran parte de la población identificada con reconocimiento facial y su tecnología es bastante cuidadosa, estos robots realizan estas tareas a la perfección, además de ser cámaras móviles.

En China, estamos asistiendo a una verdadera invasión de robots 'low-cost'

Este es un buen ejemplo de los robots low-cost chinos. Muy alejados de la imagen de los sofisticados robots de Boston Dynamics capaces de saltar y hacer todo tipo de piruetas, estos, ni andan...

Pero estos no son, ni de lejos, los robots que más te encontrarás en China. Allí donde mandan es en los restaurantes. El customer journey clásico en un restaurante chino hasta un nivel medio-alto es entrar, encontrar una mesa vacía, escanear un código QR, ir con el móvil a la página web del restaurante (normalmente una mini app en WeChat ), pedir la comida y esperar.

¡Esperar a que un robot en forma de bandeja con ruedas te lo traiga! Repetir el proceso -a los chinos los gusta comer muchos platos-, pagar con la app e irte.

Son robots parecidos a los de la policía, pero hablan más y no ven. Simplemente saben ir de un punto a otro sin tropezar con nadie y cuando llegan normalmente te dicen que puedes coger lo que has pedido y te dan las gracias.

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Hay de todas las formas, colores y apariencias.

Alguien puede pensar que estamos hablando de un hecho aislado, pero no es el caso. Por ejemplo, el gigante chino JD.com está construyendo un centro logístico capaz de gestionar 1,5 millones de paquetes diarios, y en Wuhan distribuye paquetes con robots y drones, planea abrir 1.000 restaurantes con robots camareros sólo este próximo año.

La covid-19 y el miedo al contacto físico han impulsado enormemente esta tendencia y los robots han traspasado las fronteras de los restaurantes para trabajar en hospitales, hoteles y centros residenciales.

Allí hacen lo mismo, llevar comida, paquetes, recoger cosas, entre el vestíbulo y los apartamentos o las habitaciones. También desinfectan hospitales con rayos ultravioletas, un servicio introducido por Keenon, una empresa robótica de Shanghai.

Y también, está claro, están empezando a trabajar en la distribución de paquetes. Recordamos que en muchas ciudades chinas el servicio de distribución se hace en un máximo de 30 minutos. Empresas como Meituan (un tipo de Glovo chino) los ha introducido en un servicio de "contacto-cero".

El modelo de negocio es ciertamente interesante. A los robots chinos normalmente se los contrata y se los despide, una licencia poética para indicar una tarifa plana por días u horas. Esto facilita enormemente su introducción y mantiene los incentivos de innovación en las empresas fabricantes. 

A los robots chinos normalmente se los contrata y se los despide, una licencia poética para indicar una tarifa plana por días u horas

La introducción de estos robots en China no es un hecho aislado. En los últimos años, la introducción de robots industriales en China ha crecido a un ritmo del 21% hasta alcanzar los 5,4 billones de dólares en 2018. Hay muchos factores que impulsan este crecimiento, entre ellos la capacidad tecnológica en áreas como la visión por ordenador, control de calidad, gestión preventiva y, en general, detección y prevención de anomalías, pero también el hecho de que los sueldo en China en los últimos 20 años se han multiplicado por 10. 

Viendo el fenómeno, es inevitable recordar las palabras del malogrado Clayton Christensen sobre innovación disruptiva, aquella que nos viene desde abajo con productos inocentes y humildes como las primeras cámaras digitales o los primeros televisores LCD de bolsillo y que acaban transformando no solo industrias enteras sino nuestra manera de vivir. 

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Los robots low-cost es una de estas tecnologías que transformará muchas industrias, principalmente los servicios, tan comunes aquí. 

Hace falta, pues, que nos preparemos para la invasión de los robots low-cost

Pero, como siempre, la mejor manera de prepararse para el futuro es inventarlo. Estaría bien que nos apuntáramos a ello y lideráramos esta próxima revolución de los robots low-cost. ¡Solo hace falta no tropezar con ella!

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