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Del iPhone Duo al Galaxy Z Fold: el móvil de 2.000 euros ya no es una excepción

Los 'smartphone' plegables tienen un precio que hasta ahora era propio de los ordenadores, hecho que ha encendido la competencia entre Apple, Samsung y Google

El nuevo iPhone Duo de Apple | Europa Press
El nuevo iPhone Duo de Apple | Europa Press
alejandro juez
Periodista en EnpresaBIDEA
24 de Septiembre de 2026 - 04:55

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El 9 de septiembre, Apple dejó una realidad al descubierto: comprar un teléfono de gama alta es cada vez más caro. El nuevo iPhone 18 Pro tendrá un precio de 1.469 euros, mientras que el iPhone Duo, el nuevo plegable de la compañía, costará 2.339 euros. El límite de los 999 euros ha quedado atrás y superar la barrera de los 2.000 euros ha dejado de ser una rareza.

 

Durante años, los 1.000 euros fueron el límite simbólico de la telefonía móvil. El lanzamiento del iPhone X en 2017 fue uno de los primeros grandes hitos de esta escalada, con un precio inicial de 1.159 euros en Europa. Entonces se consideraba excepcional pagar más de 1.000 euros por un teléfono inteligente. Hoy, estos precios son habituales en la gama prémium. Apple no está sola: Samsung y Google también han aumentado el coste de sus modelos más avanzados. El Samsung Galaxy S26 Ultra llegó al mercado con un precio de 1.449 euros, similar al del iPhone 18 Pro. El Google Pixel 11 Pro XL, por su parte, tuvo un precio de 1.399 euros.

Los plegables dan un nuevo paso

El Google Pixel 11 Pro | Europa Press
El Google Pixel 11 Pro | Europa Press

Si la gama alta convencional se ha alejado de los precios que se consideraban razonables, los smartphones plegables llevan la situación a otro nivel. El iPhone Duo parte de los 2.339 euros y llega a los 3.839 euros en su versión más alta. Samsung tampoco se queda atrás: el Galaxy Z Fold 8 tiene un precio de partida de 1.999 euros y el Galaxy Z Fold 8 Ultra, de 2.199 euros.

 

Comparar las cifras es inevitable. Actualmente, se puede comprar un MacBook Pro de última generación por 1.929 euros, 410 euros menos que el iPhone Duo básico. La pregunta es qué ofrecen estos productos para justificar su precio y a quién se dirigen. Los plegables quieren atraer a los consumidores que buscan lo más nuevo en tecnología, ofreciendo una alternativa al formato tradicional. Su principal argumento es combinar las funciones de un smartphone y de una tableta en un único dispositivo.

La pregunta es qué ofrecen estos productos para justificar su precio y a quién se dirigen

En el caso del iPhone Duo, Apple también parece haber calculado el impacto que puede tener sobre el iPad Mini. Un usuario que tiene un iPhone y un iPad podría prescindir de la tableta si la utiliza para tareas ligeras y entretenimiento y ya dispone de un ordenador. Los números ayudan a entender la estrategia. Comprar un iPhone 18 Pro de 1.469 euros y otro dispositivo de 1.299 euros, o optar por un iPad Air de 799 euros, dejaría la combinación en 2.268 euros. En este último caso, la diferencia respecto del iPhone Duo básico sería de solo 71 euros.

De esta manera, Apple concentra en un único producto las necesidades de alguien que tiene un ordenador, pero quiere una pantalla grande, para consultas y contenidos multimedia, y también las de un teléfono potente. El plegable se convierte en una especie de híbrido entre smartphone y tableta, de forma que justifica un precio elevado y sustituye a otros dispositivos.

Pagar más y renovar menos

El aumento de los precios también modifica los hábitos de compra. Cada vez es más habitual pagar los modelos prémium a plazos, en 12 o 24 meses. De esta manera, el coste elevado de los teléfonos queda más diluido y no resulta tan evidente para el consumidor. Al mismo tiempo, los usuarios retrasan cada vez más la renovación de los móviles inteligentes. Las actualizaciones de software permiten alargar su vida útil más allá de los cuatro años. Se produce así una paradoja: los smartphones son cada vez más caros, pero se sustituyen con menos frecuencia.

Todo indica que tendremos que acostumbrarnos a convivir con smartphones más caros, especialmente en la gama prémium. La cuestión no es si veremos teléfonos de más de 2.000 euros, sino hasta dónde llegará esta escalada y cuánto estaremos dispuestos a pagar los consumidores.

Mientras las tabletas y los ordenadores han perdido el protagonismo que tenían en otras épocas, el teléfono se ha convertido en la herramienta principal de nuestro día a día: cámara, navegador, centro de entretenimiento, herramienta de trabajo y puerta de entrada a nuestra vida digital. Esta dependencia explica por qué los fabricantes pueden explorar precios cada vez más elevados. Pero también deja una pregunta abierta: ¿estamos pagando cada vez más por un smartphone o por un dispositivo que quiere sustituir varios productos a la vez? Los plegables son el primer gran intento de responder a esta pregunta. Si el mercado los acepta, los 2.000 euros podrían convertirse en la nueva barrera psicológica.

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