MWC, para todos los públicos?

Empresas como Casals y Escofet recorren el congreso en busca de una media naranja tecnológica y respuestas para la transformación digital

Un visitante al estand de Nokia al MWC | VC Un visitante al estand de Nokia al MWC | VC

Digitalizarse o morir. El Mobile World Congress (MWC) es el clímax de la tecnología pero no todas las empresas están digitalizadas. Ni mucho menos. Este es el caso de dos catalanas como Casals Ventilación y Escofet que recorren los estands del MWC en busca de respuestas. Se preguntan: "Cómo tenemos que afrontar este proceso?" Acción los orienta con el programa GoingDigital de la mano de multinacionales de la talla de IBM, Intel u Oráculo. Ahora bien, preguntar es una cosa, pagar por sus servicios otra y al fin y al cabo, la filosofía empresarial tiene la última palabra.

Qué implica digitalizarse? Ganar eficiencia y competitividad, reducir costes y mejorar el producto y el servicio. Fácil de decir, difícil de hacer. Las grandes multinacionales se han convertido en especialistas en transformación digital en industria 4.0 o retail , se cambian a ellas y de paso ayudan los otros a cambiar. Pero, a pesar de que se calcula que un 75% de las empresas utilizará algún tipo de crowdsourcing durante este 2018, cada caso es un mundo.

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El Innovation City del MWC | VC

Casals: La filosofía antes de que la tecnología

Casals, con sede en Sant Joan de les Abadesses (Ripollès), se dedica a la fabricación de ventilación industrial. Su director de producción, Eudald Rota, explica que todavía no han empezado su proceso de digitalización: "Hemos cambiado la filosofía de la empresa y la manera de ser pero todavía no hemos encontrado la tecnología".

Con muy poco tiempo, todo ha ido muy rápido. Quizás demasiado. "Nuestras herramientas informáticas de producción estaban pensadas para controlar el operario pero para sacar provecho de su conocimiento". Mientras todo el mundo se llena la boca con la industria 4.0 y todo el que tiene que llegar, Casals avanza a su ritmo y se fija un plazo de entre dos y tres años para cambiar.

Rota: "Hemos cambiado la filosofía de la empresa y la manera de ser pero todavía no hemos encontrado la tecnología"

De momento, la empresa ya escanea el mercado con el objetivo de evitar tareas innecesarias, eliminar el papel o captar información en tiempo real de la planta de producción. La información es poder y Casals tiene claro su nueva razón de ser: "Queremos que el operario pueda participar activamente en el cambio de método de trabajo y hacer un registro mucho más esmerado". Escribir y procesar plantillas de Excel ha pasado de moda.

"El cambio de mentalidad y la implementación de tecnologías tiene un feedback muy rápido", reivindica Rota. Un golpe tomada la decisión, falta encontrar el acompañante. Más allá de grandes multinacionales, Casals muestra más bien interés por las empresas del estand Catalonia especializadas en soluciones concretas. "Estamos empezando en este mundo e ir a visitar Oráculo e IBM nos orienta pero difícilmente volveremos a pedirlos ayuda", añade.

Escofet: La traçabilitat del hormigón

Nacida el 1886, Escofet también se estima la digitalización a pesar de que no es fácil ponerlo en práctica en una industria tradicional y manual como la construcción. Su especialidad es el hormigón arquitectónico y modelado. La directora de organización y sistemas de información de Escofet, Ana Lorente, explica que después de la crisis del totxo, ganar "la traçabilitat" los permitiría ir algo más allá.

"La tecnología en sí es diferente pero se trata de aplicarlo cómo siempre a los procesos y a las personas", afirma. Actualmente, Escofet que tiene más de 80 trabajadores está informatizada con proveedores y clientes pero del mismo modo que Canals, su objetivo es ganar control e información en tiempos reales sobre su fábrica y sus piezas. "La tecnología existe y el proyecto se puede definir pero con quién hacerlo es el que hace más miedo", añade.

Lorente: "La tecnología existe y el proyecto se puede definir pero con quién hacerlo es el que hace más miedo"

Es clave no empezar la casa por la taulada. "Tenemos material nuestro en cualquier plaza del mundo y se nos acuden muchas ideas que todavía están para desarrollar pero primero tenemos que conseguir traçabilitat", insiste. Es decir, saber exactamente qué pasa en cada una de las fases de producción a cada rincón de la fábrica y hacia donde va dirigido cada material.

Un error se paga muy caro: "Tiene unos costes muy elevados que el producto no salga perfecto". El ejemplo habla por sí solo: "Si enviamos un producto en Kuwait y está mal, lo tenemos que reponer o enviar alguien porque lo repare y esto tiene un impacto muy grande". Afortunadamente, no pasa a menudo. Escofet también busca pareja tecnológica para encontrar la expertise que necesita entre las empresas tecnológicas catalanas. "La estructura está bastante optimizada y el que queremos hacer no va en contra de los trabajadores, todo el mundo tiene móvil y sabe de tecnología, sólo falta adaptarlo", concluye. Que así sea: para todos los públicos.

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