
26
de Julio
de
2016 - 05:30
El ideal de tener un trabajo con contacto directo con la natura y una buena calidad de vida todavía es posible en algunos lugares de Cataluña. El sueño de la plena ocupación, el que teníamos antes de la crisis, lo continúan manteniendo algunas zonas del Pirineu leridano. Los datos del paro del mes de mayo muestran que el Aran (6,93%), el Alta Ribagorça (7,61%) y el Pallars Sobirà (7,7%) son las comarcas catalanas con una tasa más baja de desocupación. Las tres están ubicadas en el alta montaña.
Qué factores han hecho que resistan mejor la crisis laboral que las poblaciones de la Plana de Lleida? Más allá de la despoblación de los pueblos pirenaicos, se detecta que las personas que viven en estas zonas acumulan dobles trabajos (ajenas y por cuenta propia), el que provoca un grado de ocupación alto en sectores como el turismo o los deportes de aventura que permiten un contacto directo con la natura.
Otro modelo económico
El presidente de la Cámara de comercio e Industria de Lleida, Joan Simó, comenta que "la apuesta por el turismo y por un modelo económico alejado del totxo han implicado la creación de unos lugares de trabajo más anticíclics". De hecho, desde la Cámara recuerdan que dejar de banda un sistema basado de forma exclusiva en el sector de la construcción ha comportado una ocupación más estable y duradera.
Aparte de los buenos datos del paro, estas comarcas tienen la bendición de ser las más felices de la demarcación leridana. La ecuación que proclama trabajo más contacto con la natura más calidad de vida es igual a felicidad acaba dando una sensación de libertad y de bienestar difícil de encontrar en cualquiera otro lugar. Así lo revelan desde estos territorios y lo confirma un estudio de la Cátedra de Innovación Social de la Universitat de Lleida (UdL).
La investigación, dirigida por el profesor Carles Alsinet, trae el nombre de Felicidad y calidad de vida. Cuál es el nivel de vida del territorio? Elaborada sobre 1.620 encuestas realizadas a 78 poblaciones de las comarcas de Lleida, sitúa el Pallars Sobirà, con una puntuación mediana de 9,2 sobre 10 como la comarca más feliz. Este índice se encuentra mucho por encima del 6,8 de la provincia de Lleida, el 7,33 de Cataluña, el 6,9 de España o el 7,1 de Europa.
Natura, familia y felicidad
Alsinet comenta que los ciudadanos afirman que contagiar la felicidad implica sonreír, tener sentido del humor y una actitud positiva. Entre las cosas que los hacen felices hablan de la familia, los amigos y el bienestar del entorno más inmediato.
La natura, el turismo, la familia y el patrimonio cultural forman parte del ADN de las Valls de Àneu, una subcomarca pirenaica situada en el Pallars Sobirà que delimita con Francia y el Valle de Arán. El presidente del Consorcio de Turismo de las Valls de Àneu, Carlos Cortina, señala el abanico de posibilidades que aporta este espacio. "Nos encontramos en una situación geográfica privilegiada, puesto que somos el único territorio que tiene el valor añadido de contar con dos parques: el Parque Nacional de Aigüestortes y Estanque de Santo Mauricio y el Parque Natural del Alto Pirineu".
Cortina matiza que, a pesar de estar situados al Pirineu leridano, "disponemos de un clima seco y suave que nos beneficia a la hora de atraer el turismo familiar". Así, las Valls de Àneu recibieron el 2013 la catalogación por parte de la Agencia Catalana de Turismo de primer destino de turismo familiar del interior de Cataluña. Últimamente, según aseguran desde el Consorcio, al turismo familiar seha añadido "gente joven que disfruta con las actividades de la natura, valora los equipamientos y servicios y tiene interés a descubrir nuestras tradiciones culturales y gastronómicas".
Para ocuparse en la felicidad, parece que la receta no es única. Desde las comarcas del alta montaña nos dan algunas pistas. El contacto con la natura y los animales como complemento a los trabajos habituales producen un aumento de la autoestima y una sensación de autosuficiencia. Además, convivir en un espacio sin contaminación añade un plus de tranquilidad y satisfacción con un mismo. Con todo esto, quizás la felicidad personal y laboral está más cerca.
Qué factores han hecho que resistan mejor la crisis laboral que las poblaciones de la Plana de Lleida? Más allá de la despoblación de los pueblos pirenaicos, se detecta que las personas que viven en estas zonas acumulan dobles trabajos (ajenas y por cuenta propia), el que provoca un grado de ocupación alto en sectores como el turismo o los deportes de aventura que permiten un contacto directo con la natura.
Otro modelo económico
El presidente de la Cámara de comercio e Industria de Lleida, Joan Simó, comenta que "la apuesta por el turismo y por un modelo económico alejado del totxo han implicado la creación de unos lugares de trabajo más anticíclics". De hecho, desde la Cámara recuerdan que dejar de banda un sistema basado de forma exclusiva en el sector de la construcción ha comportado una ocupación más estable y duradera.
Aparte de los buenos datos del paro, estas comarcas tienen la bendición de ser las más felices de la demarcación leridana. La ecuación que proclama trabajo más contacto con la natura más calidad de vida es igual a felicidad acaba dando una sensación de libertad y de bienestar difícil de encontrar en cualquiera otro lugar. Así lo revelan desde estos territorios y lo confirma un estudio de la Cátedra de Innovación Social de la Universitat de Lleida (UdL).
La investigación, dirigida por el profesor Carles Alsinet, trae el nombre de Felicidad y calidad de vida. Cuál es el nivel de vida del territorio? Elaborada sobre 1.620 encuestas realizadas a 78 poblaciones de las comarcas de Lleida, sitúa el Pallars Sobirà, con una puntuación mediana de 9,2 sobre 10 como la comarca más feliz. Este índice se encuentra mucho por encima del 6,8 de la provincia de Lleida, el 7,33 de Cataluña, el 6,9 de España o el 7,1 de Europa.
Natura, familia y felicidad
Alsinet comenta que los ciudadanos afirman que contagiar la felicidad implica sonreír, tener sentido del humor y una actitud positiva. Entre las cosas que los hacen felices hablan de la familia, los amigos y el bienestar del entorno más inmediato.
La natura, el turismo, la familia y el patrimonio cultural forman parte del ADN de las Valls de Àneu, una subcomarca pirenaica situada en el Pallars Sobirà que delimita con Francia y el Valle de Arán. El presidente del Consorcio de Turismo de las Valls de Àneu, Carlos Cortina, señala el abanico de posibilidades que aporta este espacio. "Nos encontramos en una situación geográfica privilegiada, puesto que somos el único territorio que tiene el valor añadido de contar con dos parques: el Parque Nacional de Aigüestortes y Estanque de Santo Mauricio y el Parque Natural del Alto Pirineu".
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El Valle de Àneu ofrece una amplia variedad de deportes de montaña. Cedida |
Cortina matiza que, a pesar de estar situados al Pirineu leridano, "disponemos de un clima seco y suave que nos beneficia a la hora de atraer el turismo familiar". Así, las Valls de Àneu recibieron el 2013 la catalogación por parte de la Agencia Catalana de Turismo de primer destino de turismo familiar del interior de Cataluña. Últimamente, según aseguran desde el Consorcio, al turismo familiar seha añadido "gente joven que disfruta con las actividades de la natura, valora los equipamientos y servicios y tiene interés a descubrir nuestras tradiciones culturales y gastronómicas".
Para ocuparse en la felicidad, parece que la receta no es única. Desde las comarcas del alta montaña nos dan algunas pistas. El contacto con la natura y los animales como complemento a los trabajos habituales producen un aumento de la autoestima y una sensación de autosuficiencia. Además, convivir en un espacio sin contaminación añade un plus de tranquilidad y satisfacción con un mismo. Con todo esto, quizás la felicidad personal y laboral está más cerca.