Espacio y tiempo: la fórmula para ordenar la movilidad

El presidente del RACC, Josep Mateu, defiende una estrategia a largo plazo y que englobe a toda la región metropolitana para repensar el transporte

Una de les actuacions de mobilitat de l'Ajuntament de Barcelona, al carrer Pelai | Europa Press Una de les actuacions de mobilitat de l'Ajuntament de Barcelona, al carrer Pelai | Europa Press

"Los vehículos privados irán desapareciendo poco a poco de los centros de las ciudades". Es el futuro que augura el presidente y CEO del RACC, Josep Mateu, para la movilidad. ¿Qué formas de desplazamiento los sustituirán? El transporte público y el compartido. ¿Cómo se tiene que hacer esta transición? "De manera más progresiva, para que la gente se vaya acostumbrando", ha indicado Mateu en el último acto de Fòrum Europa. Tribuna Catalunya, donde ha cargado contra algunos cambios en la movilidad de Barcelona aplicados desde que empezó la pandemia. Para el presidente del RACC, la fórmula debe incluir una visión más amplia del espacio y del tiempo: hay que tener en cuenta toda la región metropolitana y una estrategia a largo plazo.

Los hábitos de desplazamiento de los ciudadanos han cambiado con la pandemia, que ha hecho que muchas personas prefieran el transporte privado al público para entrar a Barcelona. En concreto, Mateu ha detallado que los desplazamientos en coche propio se han doblado, del 24% al 48%. Aún así, la movilidad en Catalunya, en general, se ha reducido un 40% en comparación con los datos antes del inicio de la covid-19. Ahora que se está recuperando la normalidad poco a poco a medida que va avanzando la campaña de vacunación, Mateu avisa de que el problema "es metropolitano y no de la ciudad". En este sentido, considera que el transporte público de la capital catalana "ha mejorado mucho en los últimos años", pero pone el foco de deberes pendientes en las entradas y salidas de la ciudad.

Como ejemplos de posibles soluciones, ha citado la opción de poner carriles VAO en la primera corona para que puedan circular autobuses o construir aparcamientos en las estaciones de tren para que las personas que vienen de más lejos puedan dejar los coches y entrar a Barcelona en transporte público. Pero todo esto, así como mejorar la red de Rodalies, lleva tiempo. "No son problemas que se puedan solucionar a corto plazo: la gran inversión que se tiene que hacer es a 10 años vista y esto cuesta explicarlo a nivel político porque no son buenas noticias", ha añadido el CEO del RACC.

Josep Mateu (RACC): "En un momento de la pandemia, parecía que no había suficiente espacio en las aceras; son medidas que se fueron tomando de manera provisional pero que después se han ampliado con cierto desorden"

Pero los problemas de movilidad de Barcelona también se producen dentro de las fronteras de la ciudad, considera. Preguntado por la pacificación de calles que ha llevado a cabo la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, de manera provisional, Mateu ha defendido el llamado urbanismo táctico pero ha cargado contra la manera de desplegarlo del gobierno municipal. Se refiere a actuaciones como las franjas de colores para tomar espacio de los coches para los peatones, las jardineras y otros tipos de mobiliario, unos cambios que son reversibles. "En un momento determinado de la pandemia, cuando la gente ya podía salir a pasear, parecía que no había suficiente espacio en las aceras; son medidas que se fueron tomando de manera provisional pero que después se han ampliado con un cierto desorden", opina Mateu. Asegura que son medidas "poco planificadas" y "sin sentido de la estética".

Desde el RACC hacen otra reivindicación a Barcelona: "Flexibilizar las tarifas y los tiempos de carga y descarga". Y es que la última milla necesita mejoras, según Mateu. "En Barcelona hay cada vez más tiendas más pequeñas, sin stock de mercancía, que necesitan un abastecimiento constante", ha dicho durante el Fòrum Europa. Tribuna Catalunya. Critica que desde 2009 se hayan disminuido un 30% las zonas de carga y descarga, y ve como posibles soluciones a la falta de espacio la habilitación de aparcamientos como puntos de recogida o pequeños almacenes desde donde hacer los repartos.

Las grandes infraestructuras

El aeropuerto del Prat, el Port de Barcelona, el Circuit de Catalunya y las autopistas. Josep Mateu también ha hablado sobre las grandes infraestructuras relacionadas con la movilidad. "Si el mundo del automóvil recauda cada año en España 16.000 millones de euros, el Estado solo invierte la mitad en infraestructuras", ha reprochado. En este sentido, pese a la euforia por el fin de los peajes, defiende que continúe habiendo. Las opciones son tres: peajes, viñeta o impuestos. "Nuestra idea siempre ha sido que tiene que ser un pago por uso, igual en todo el Estado y finalista", ha resumido. Eso sí, el sistema que se establezca, según Mateu, tiene que ser electrónico y no de peajes físicos.

"El Circuit tiene grandes dificultades económicas para poder tener este tipo de acontecimiento, porque las condiciones que ponen los propietarios de la Fórmula 1 son muy duras", según Josep Mateu (RACC)

En cuanto al aeropuerto de Barcelona, el RACC se muestra a favor de la ampliación de la tercera pista y de una terminal satélite. Además, Mateu ha destacado la necesidad de conectar la infraestructura a través de la alta velocidad con el resto de aeropuertos del territorio, el de Reus y el de Girona. En relación al puerto, ha insistido en la necesidad de que la sostenibilidad que se exige no sea solo medioambiental, sino también económica y social.

Finalmente, se ha referido al Circuit de Catalunya, que se encuentra en proceso de negociación con la Fórmula 1 para conservar el gran premio que se celebra anualmente: "El Circuit tiene grandes dificultades económicas para poder tener este tipo de acontecimiento, porque las condiciones que ponen los propietarios de la Fórmula 1 son muy duras". Así, cree que la visión que se debe tener para tomar una decisión antes de julio es de país, puesto que la carrera tiene un impacto de 180 millones de euros en el territorio. En este sentido, ha reclamado implicación por parte del Estado, puesto que "se trata del Gran Premio de España". Actualmente, no aporta nada pero se embolsa 40 millones de euros en impuestos. De momento, la renovación del contrato está en el aire.

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