Los gastos derivados de un entierro normalmente son un coste adicional por las familias
Los gastos derivados de un entierro normalmente son un coste adicional por las familias

Pague hasta la muerte

Los seguros por defunción se hacen cargo del 60% de los entierros del país, una póliza que sólo existe como tal en el Estado español

Es bien cierto que enterrar un familiar costa. No sólo por el dolor de la defunción, sino porque los gastos derivados del sepelio no son, precisamente, baratas. Por este motivo el seguro por defunción tiene una penetración tan alta entre la población española y catalana. En Cataluña el porcentaje de población que cuenta con este tipo de seguro ronda el 30% y es colista en el ranking al Estado español. El año pasado, este sector se hizo cargo del entierro de 243.000 personas. Es decir, el 60% de los muertos al país, según la Asociación Empresarial del Seguro (Unespa).

Hay que destacar que este tipo de seguro tal y como la conocemos actualmente en España no se comercializa en ninguno otro país del entorno europeo, donde más bien existen fórmulas de aseguramiento del deceso incluidas en los seguros de vida. El director del área de decesos de FIATC, Xavier Cortés, remarca que "más de la mitad de la población de España tiene un seguro de decesos y hay más de 25 millones de asegurados". De hecho, este es el primer ramo en en cuanto al número de personas aseguradas "a mucha distancia del segundo o el tercer ramo", subraya.

Este seguro "es tan españolísimo que en Europa existen 18 ramos regulados (riesgos, autos, enfermedad, etc.) y en España hay 19. En otros países de Europa, el entierro está cubierto normalmente por el seguro de vida o por el seguro de enfermedad. Sólo en Holanda hay una cosa similar pero sin la misma penetración que en el Estado español", apunta el experto.

Cortés: "El seguro de decesos es tan españolísima que en Europa existen 18 ramos regulados y en España 19"

Este tipo de seguro, a diferencia de la de vida, el que garantiza es la prestación de unos servicios funerarios por parte de la entidad aseguradora. Los detalles del que cubre depende de la empresa y según el precio hay más oferta o menos: servicios funerarios, gestión de trámites del sepelio, asesoramiento y protección legal, traslado nacional o internacional del difunto, elaboración del testamento –e incluso ya, hoy en día, testamento en linea o gestión del final de la vida digital-, asistencia en viaje al extranjero de los familiares, etc., siendo Santalucía y Ocaso los dos gigantes que acaparan la gran mayoría de la cuota de mercado, según fuentes de Unespa.

Según dice Cortés, la casuística es muy variada y el seguro se adapta a todas las necesidades: "Hay seguros que cubren sólo el sepelio y otros que incluso transportan el difunto hasta su país de origen en caso de que quiera ser enterrado allá", explica.

Por el subdirector de desarrollo de negocio Patrimoniales de Mapfre España, Antonio Bernárdez Gil-Fournier, el motivo por el cual se contrata este tipo de producto es básicamente "por la tranquilidad que ofrece en un momento delicado cómo es la muerte de un ser querido y permite que la familia no se tenga que ocupar de nada en una situación tan emotiva". Según Bernárdez, "una defunción tiene un coste elevado que puede superar los 3.500 euros dependiente de la localidad donde se realiza la inhumación o incineración. Por eso, tener un seguro de decesos es una opción que permite, por aproximadamente 130 euros al año (un asegurado) tener la cobertura de todos los gastos".

Bernárdez: "Una defunción puede superar los 3.500 euros, pero un seguro de decesos da, por 130 euros al año, la cobertura de todos los gastos"

Según una encuesta de empresas del ramo, el 29,6% de los españoles asegura que contratará un seguro de este tipo cuando llegue a una edad avanzada. Este estudio también afirma que hasta el 21,2% de los ciudadanos ha tenido que hacer frente a gastos imprevistas como consecuencia de la muerte de un familiar y que cuatro de cada diez españoles no sabría decir a cuánto asciende este tipo de gastos. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), los gastos que implica la defunción y entierro de una persona son de media de unos 3.500 euros, tal y como ya estima Bernárdez. De hecho, según el informe, el 83% de los españoles cree que la defunción de un familiar comporta un gasto alto. Por eso, el 42,9% de los contratantes de un seguro de decesos asegura que paga por esta cobertura principalmente para dar protección a sus familiares y que estos no tengan que asumir ningún tipo de coste extraordinario.

Pagar el entierro en vida

La inmensa mayoría de las inhumaciones del año pasado, unas 165.000, se produjeron en la misma localidad donde ocurrió la defunción. Mientras en un 32% (unos 78.000) de los casos va caldre trasladar el cadáver de una población a otra dentro del territorio español. Así mismo, hubo 715 personas que murieron en el extranjero y los cuerpos del cual tuvieron que ser repatriados.

El seguro de decesos es, después de la de automóviles, la que cuenta con una mayor penetración en España. No va, 21 millones de personas de los 46,5 millones de residentes al país están protegidas por una de estas pólizas, de acuerdo con datos recaudados por ICEA.

Las personas que cuentan con un seguro por defunción representan el 44,5% de la población. Cómo al mercado hay 8 millones de pólizas, existe una media de 2,6 asegurados por contrato. Este dato confirma el carácter familiar de este producto.

La implantación del seguro de decesos es particularmente destacada en Extremadura, donde el 70,2% de la gente se encuentra cubierta, seguida por Asturias (64,1%) y Andalucía (60,5%). Sin embargo, incluso a las Comunidades Autónomas donde este tipo de seguro tiene un peso comparativamente bajo, su presencia sigue siendo perceptible. Es el caso de Baleares (22%), Navarra (23,2%) y La Rioja (29%). Se da la circunstancia, además, que estas comunidades autónomas son las que presentan algunas de las tasas de crecimiento en la contratación más elevadas en el último año.

Los índices de suscripción más altos de este producto se dan pasados los 45 años y, muy especialmente, en la vejez. Sin embargo, el seguro de decesos también está bastante presente entre los niños y la gente joven. Las tasas de aseguramiento entre las franjas de población menores de 30 años oscilan entre el 20% y el 40%, aproximadamente.

Una caja común (de madera)

Se explica que el nacimiento de este tipo de seguro surgió en Galicia y concretamente en el gremio de pescadores. Los naufragios y muertos en este colectivo eran frecuentes y, consiguientemente, también la pérdida de ingresos económicos de la familia afectada por la defunción –además del dolor por la muerte de un ser querido-. Así, las cofradías decidieron crear un fondo común para poder compensar y ayudar las familias de pescadores desaparecidos y costejar el entierro.

El origen del seguro de decesos viene derivada de una cuota que los carpinteros recibían de los vecinos por, cuando llegara el óbito, los fuera suministrado un ataúd

En su tesis del Máster en Dirección de Entidades Aseguradoras y Financieras de la UB, Josep Ferrer Arilla (de la cual Cortés fue tutor) afirma que el origen del seguro de decesos se remonta a un dinero abonados periódicamente al colectivo de carpinteros para sufragar los gastos derivados del sepelio. Según dice Ferrer, "el seguro tal como la conocemos hoy en día surge derivada de una cuota que los artesanos carpinteros recibían de sus vecinos por qué, cuando llegara el óbito, los fuera suministrado un ataúd".

"Cuando uno de estos carpinteros llegó a acumular una cantidad preocupante de dinero decidió asesorarse con abogados, que le recomendaron que esta práctica se tratara como un seguro", añade Cortés. Entonces fue cuando se fundó la primera compañía del ramo: Ocaso. "El abuelo de la actual copropietaria, la marquesa y presidenta del Grupo Ocaso, Isabel Castelo de Ortega, era aquel carpintero", dice el directivo de FIATC.

Más tarde, las empresas funerarias extendieron este sistema a todo el rito funerario. A partir de los años 20 es cuando las aseguradoras ya se empiezan a diferenciar en cuanto a los servicios que prestaban las empresas funerarias y a constituir el seguro de decesos en sus primeras etapas. Durante los años 60 y 70 después de la Guerra Civil crece mucho la popularidad de este tipo de seguro, para que las familias no tuvieran que hacer frente al gasto inesperada de un entierro.

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