15
de Enero
de
2015 - 04:00
Act.
16
de Enero
de
2015 - 9:51
Son algunos de los perfiles más perjudicados por el desierto que la crisis ha generado a nuestra economía. Trabajadores con larga experiencia que se ven ahora al paro después de haber dirigido equipos de trabajo, grandes obras de construcción y cerrado presupuestos magnánimos, año tras año. También son empleados de primera línea, fieles a su empresa, que no esperaban vivir en primera persona el drama del paro. Hasta que la crisis y la gráfica descendente no aparecieron, no sabían qué era redactar un currículum. Muchos no habían pasado un proceso de selección desde hacía años. Ahora buscan su segunda oportunidad.
Este jueves vuelven a ser noticia porque borde 450.000 personas, por sus condiciones económicas y laborales, podrán beneficiarse de la nueva ayuda de 426 euros que el Gobierno español ha aprobado este diciembre –con el apoyo de las patronales y los sindicatos- y que ahora entra en vigor. Un subsidio que los beneficiarios cobrarán durante seis meses a partir de este 15 de enero, siempre y cuando sean parados de larga duración con responsabilidades familiares, entre otras condiciones. Además, quienes accedan en el programa tendrán que adquirir un compromiso de actividad y acreditar la busca activa de trabajo y contarán con un orientador-tutor que los facilitará las ofertas de ocupación.
A pesar de que la nueva medida es necesaria por los sindicatos –Cándido Méndez, de la UGT, recalcó que es un acuerdo "imprescindible para una situación insostenible"-, matizan que no todo acaba aquí. Todavía hay trabajo para hacer.
El mismo que vienen a decir los que han vivido y viven, en carne propia, las dificultades de no encontrar trabajo durante un largo periodo de tiempo y a una edad, digamos, complicada. En Cataluña, las últimas cifras de paro registrado dejan 281.264 parados de edad igual o superior a los 45 años. Son el 49% del paro catalán. "Tendría que ser una ayuda más segura y más estable porque el colectivo de mayores necesita más ayudas, y si no tiene unos ciertas ventajas ante los jóvenes (que también tienen muchos problemas) los será muy difícil". Es la reflexión de Francesc Gil, 52 años, contable a una empresa de Calella después de haber superado un año al paro. Con 50 años se quedó sin trabajo y empezó una busca activa que lo ha traído de nuevo al mercado laboral.
Aunque la suya es una historia amable, con final feliz, reconoce las dificultades y la dureza de enfrentarse a los días vacíos cuando eres una persona grande. "Sientes desazón por culpa de la edad, pero cuando consigues superar esta barrera y creerte que es posible volver a trabajar, es más fácil", apunta Gil. Es el que explicó, junto con otros ponentes, en un reciente encuentro (organizada por Rosaura Alastruey, de ProyectosTIC) celebrada en Barcelona Activa con otros trabajadores mayores de 45 años en situaciones similares. "Todos vamos coincidir en qué es difícil, porque después de estar 30 años trabajando, encontrarte de repente en el paro... El primer trance cuesta, pero no te tienes que desanimar, tienes que buscar de todo, todos los trabajos que te veas capaz de hacer", anima Gil.
"No he echado la toalla"
En el bando opuesto, el de quienes todavía no han conseguido volver a firmar un contrato laboral, está Javier López. Desde hace más de cuatro años no tiene trabajo, pero tampoco se ha quedado quieto. Ex trabajador del departamento de logística de una empresa asolada por un ERO, López ha sido uno de los trabajadores catalanes más implicados en la defensa de los derechos del colectivo de parados mayores de 45 años. Miembro de la Asociación de Parados Mayores Activos de Santa Coloma de Gramenet y secretario del primer Congreso de Parados Mayores de 45 años de Cataluña (celebrado en 2013), López critica duramente la medida que entra en vigor este jueves. "Creo que es inaudito, porque si desde el Gobierno se volcaran de verdad en nuestro colectivo, con nuestro bagaje cotizado, tendrían que duplicar las pensiones", señala.
Decepcionado con el sistema (y con su dureza), López considera que muchos empresarios se deshacen de los currículums de los trabajadores grandes cuando ven la edad. "Algunos me lo han reconocido personalmente. Tal vez el puesto de trabajo que proponen supone un salario de sólo 700 euros y piensan que este trabajador exigirá más y, por lo tanto, no quieren ni perder el tiempo trucando el candidato", apunta. Con todo, López no desfallece. Aceptaría un trabajo mañana mismo. "No es que haya echado la toalla, ni mucho menos, sigo enviando currículums y estoy interesado a encontrar un trabajo, pero después de estos años en mi familia sí que hemos llegado a la conclusión que casi me dedico más en exclusiva a las cuestiones familiares", reconoce.
Mujer y parada de larga duración, el otro perfil
Desde la Asociación de Parados 50 de L'Hospitalet de Llobregat (Assat50), la presidenta Maria Hilda López Pérez critica la nueva medida: "Es muy pobre. Un parado de larga duración el que quiere es trabajar pero, como mínimo, esta tendría que ser una ayuda del valor del salario mínimo, como una renta garantizada que durara mientras estésalparo", reclama. Lo sabe bien porque ella también lo es: antes trabajaba en el departamento de prevención de riesgos laborales de una multinacional de la hostelería; actualmente suma dos años y un mes al paro.
Movida para ayudar quienes están como ella, preside la asociación Assat50 formada por 260 asociados. "A la entidad está el parado que se ha quedado fuera por un ERO y que no sabe ni hacer un currículum, pero también quién trabajaba a la banca y tiene un nivel más alto", apunta López Pérez. Assat50 se encarga de ofrecer la candidatura de sus asociados: durante el año pasado un total de 22 trabajadores consiguieron un puesto de trabajo. Aun así, se reúnen cada miércoles en la sede de la asociación para hablar de las problemáticas del colectivo, que suben de nivel en el momento que la complicada situación económica afecta a los pagos del hogar, a la supervivencia diaria y, como consecuencia, al ánimo de toda la familia.
En este contexto, la actitud es fundamental. Lo confirma Irene Durany, técnica de orientación e inserción laboral del Colegio de Ingenieros Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de Barcelona. "A la gente mayor se tiene que animarla, porque ellos saben que pueden, a ellos no los tienes que explicar el trabajo. Son gente que no ha pasado nunca por un proceso de selección... Cada uno tiene su tessitura", describe Durany.
A su oficina entran candidatos que han sido ingenieros en el ámbito industrial, en empresas deingeniería, departamentos de prevenciones de riesgos laborales o que han sido cabes de obra al desafortunado sector de la construcción. "Sé que la gente está agotada y necesita mucho apoyo. Tienen ganas y quieren soluciones, pero mucho de ellos tienen que saber que con esta actitud no los cogerán, porque las empresas no quieren manzanas pudridas, sino gente con buen ánimo, con positivismo y energía positiva", alerta la técnica.
Este jueves vuelven a ser noticia porque borde 450.000 personas, por sus condiciones económicas y laborales, podrán beneficiarse de la nueva ayuda de 426 euros que el Gobierno español ha aprobado este diciembre –con el apoyo de las patronales y los sindicatos- y que ahora entra en vigor. Un subsidio que los beneficiarios cobrarán durante seis meses a partir de este 15 de enero, siempre y cuando sean parados de larga duración con responsabilidades familiares, entre otras condiciones. Además, quienes accedan en el programa tendrán que adquirir un compromiso de actividad y acreditar la busca activa de trabajo y contarán con un orientador-tutor que los facilitará las ofertas de ocupación.
A pesar de que la nueva medida es necesaria por los sindicatos –Cándido Méndez, de la UGT, recalcó que es un acuerdo "imprescindible para una situación insostenible"-, matizan que no todo acaba aquí. Todavía hay trabajo para hacer.
El mismo que vienen a decir los que han vivido y viven, en carne propia, las dificultades de no encontrar trabajo durante un largo periodo de tiempo y a una edad, digamos, complicada. En Cataluña, las últimas cifras de paro registrado dejan 281.264 parados de edad igual o superior a los 45 años. Son el 49% del paro catalán. "Tendría que ser una ayuda más segura y más estable porque el colectivo de mayores necesita más ayudas, y si no tiene unos ciertas ventajas ante los jóvenes (que también tienen muchos problemas) los será muy difícil". Es la reflexión de Francesc Gil, 52 años, contable a una empresa de Calella después de haber superado un año al paro. Con 50 años se quedó sin trabajo y empezó una busca activa que lo ha traído de nuevo al mercado laboral.
Aunque la suya es una historia amable, con final feliz, reconoce las dificultades y la dureza de enfrentarse a los días vacíos cuando eres una persona grande. "Sientes desazón por culpa de la edad, pero cuando consigues superar esta barrera y creerte que es posible volver a trabajar, es más fácil", apunta Gil. Es el que explicó, junto con otros ponentes, en un reciente encuentro (organizada por Rosaura Alastruey, de ProyectosTIC) celebrada en Barcelona Activa con otros trabajadores mayores de 45 años en situaciones similares. "Todos vamos coincidir en qué es difícil, porque después de estar 30 años trabajando, encontrarte de repente en el paro... El primer trance cuesta, pero no te tienes que desanimar, tienes que buscar de todo, todos los trabajos que te veas capaz de hacer", anima Gil.
"No he echado la toalla"
En el bando opuesto, el de quienes todavía no han conseguido volver a firmar un contrato laboral, está Javier López. Desde hace más de cuatro años no tiene trabajo, pero tampoco se ha quedado quieto. Ex trabajador del departamento de logística de una empresa asolada por un ERO, López ha sido uno de los trabajadores catalanes más implicados en la defensa de los derechos del colectivo de parados mayores de 45 años. Miembro de la Asociación de Parados Mayores Activos de Santa Coloma de Gramenet y secretario del primer Congreso de Parados Mayores de 45 años de Cataluña (celebrado en 2013), López critica duramente la medida que entra en vigor este jueves. "Creo que es inaudito, porque si desde el Gobierno se volcaran de verdad en nuestro colectivo, con nuestro bagaje cotizado, tendrían que duplicar las pensiones", señala.
Decepcionado con el sistema (y con su dureza), López considera que muchos empresarios se deshacen de los currículums de los trabajadores grandes cuando ven la edad. "Algunos me lo han reconocido personalmente. Tal vez el puesto de trabajo que proponen supone un salario de sólo 700 euros y piensan que este trabajador exigirá más y, por lo tanto, no quieren ni perder el tiempo trucando el candidato", apunta. Con todo, López no desfallece. Aceptaría un trabajo mañana mismo. "No es que haya echado la toalla, ni mucho menos, sigo enviando currículums y estoy interesado a encontrar un trabajo, pero después de estos años en mi familia sí que hemos llegado a la conclusión que casi me dedico más en exclusiva a las cuestiones familiares", reconoce.
Mujer y parada de larga duración, el otro perfil
Desde la Asociación de Parados 50 de L'Hospitalet de Llobregat (Assat50), la presidenta Maria Hilda López Pérez critica la nueva medida: "Es muy pobre. Un parado de larga duración el que quiere es trabajar pero, como mínimo, esta tendría que ser una ayuda del valor del salario mínimo, como una renta garantizada que durara mientras estésalparo", reclama. Lo sabe bien porque ella también lo es: antes trabajaba en el departamento de prevención de riesgos laborales de una multinacional de la hostelería; actualmente suma dos años y un mes al paro.
Movida para ayudar quienes están como ella, preside la asociación Assat50 formada por 260 asociados. "A la entidad está el parado que se ha quedado fuera por un ERO y que no sabe ni hacer un currículum, pero también quién trabajaba a la banca y tiene un nivel más alto", apunta López Pérez. Assat50 se encarga de ofrecer la candidatura de sus asociados: durante el año pasado un total de 22 trabajadores consiguieron un puesto de trabajo. Aun así, se reúnen cada miércoles en la sede de la asociación para hablar de las problemáticas del colectivo, que suben de nivel en el momento que la complicada situación económica afecta a los pagos del hogar, a la supervivencia diaria y, como consecuencia, al ánimo de toda la familia.
En este contexto, la actitud es fundamental. Lo confirma Irene Durany, técnica de orientación e inserción laboral del Colegio de Ingenieros Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de Barcelona. "A la gente mayor se tiene que animarla, porque ellos saben que pueden, a ellos no los tienes que explicar el trabajo. Son gente que no ha pasado nunca por un proceso de selección... Cada uno tiene su tessitura", describe Durany.
A su oficina entran candidatos que han sido ingenieros en el ámbito industrial, en empresas deingeniería, departamentos de prevenciones de riesgos laborales o que han sido cabes de obra al desafortunado sector de la construcción. "Sé que la gente está agotada y necesita mucho apoyo. Tienen ganas y quieren soluciones, pero mucho de ellos tienen que saber que con esta actitud no los cogerán, porque las empresas no quieren manzanas pudridas, sino gente con buen ánimo, con positivismo y energía positiva", alerta la técnica.