La rehabilitación energética de las viviendas y la sustitución de los sistemas de climatización basados en combustibles fósiles por alternativas renovables podría reducir el consumo energético del parque residencial español en un 51,9% hasta 2050. Así lo concluye un estudio de la Plataforma por la Descarbonización del Calor y el Frío, que también apunta que esta transformación permitiría recortar un 65% las emisiones de CO2 asociadas a las viviendas. El informe estima que alcanzar este escenario requeriría una inversión media de unos 20.000 millones de euros anuales durante los próximos 25 años para renovar cerca de 9,7 millones de viviendas y sustituir los equipos de calefacción y agua caliente por sistemas renovables y más eficientes.
El estudio compara este escenario de “cero emisiones” con otro tendencial que refleja una evolución similar a la prevista en las políticas actuales. En este segundo caso, se rehabilitarían unos 7,1 millones de viviendas con consumo energético más elevado y la sustitución de los sistemas de climatización se haría de manera más gradual, hasta llegar aproximadamente al 78% de equipos renovables el año 2050.
Alcanzar este escenario requeriría una inversión media de unos 20.000 millones de euros anuales durante los próximos 25 años
Según los autores, aunque el escenario más ambicioso implica una inversión inicial más elevada, permitiría reducir los costes energéticos a largo plazo y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles. De hecho, el análisis concluye que el coste total acumulado hasta 2050 sería unos 60.000 millones de euros inferior al de un escenario con menos inversión inicial pero con gastos energéticos más altos.
En cuanto a la financiación, el informe estima que el 61% de la inversión total podría proceder del sector privado, sea a través de fondos propios o préstamos, mientras que el 39% restante debería provenir del sector público, con inversión directa y mecanismos de financiación pública orientados especialmente a facilitar la rehabilitación de las viviendas de los hogares más vulnerables.
Los autores defienden que esta transformación del parque residencial también tendría efectos económicos y sociales, como la creación de empleo en el sector de la rehabilitación energética y de las instalaciones técnicas, así como una reducción de la factura energética de los hogares y una mejora de la calidad del aire y de las condiciones de vida de las personas que sufren pobreza energética.