Puerto de Barcelona: incertidumbre, desaceleración y más dinero para el Estado

El enclave cierra 2019 con una caída del 18% de los beneficios marcados por la rebaja de la tasa de la mercancía y una mayor aportación a Puertos del Estado

El Port de Barcelona fomenta l'FP dual | Cedida El Port de Barcelona fomenta l'FP dual | Cedida

Un cúmulo de incertidumbres, desaceleración del comercio internacional y transformación del panorama mundial. Estos son los principales elementos que han marcado los resultados del Puerto de Barcelona de 2019, que cierra un año en que sus beneficios caen un 18% pasando de los 54 millones de euros de 2018 a 44 millones de euros este año. Unos beneficios inferiores marcados principalmente por la rebaja de la tasa de la mercancía, que es la principal fuente de ingresos del Puerto, que deja de ingresar unos 4,5 millones de euros en un año, y por una mayor aportación a Puertos del Estado.

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Entre diferentes reuniones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con diferentes actores políticos y empresariales entre este jueves y viernes, la presidenta del enclave barcelonés, Mercè Conesa, ha querido agradecer la asistencia de decenas de periodistas a la presentación de resultados del Puerto de Barcelona. El balance de una década que acaba con la vista puesta en la nueva que justo ahora comienza.

Con un anuncio pendiente de su plan estratégico que explicarán en los próximos meses los responsables de la entidad, Conesa ha dejado bien claro que esta situación, sumada al hecho de que "las tensiones geopolíticas y el proteccionismo no ha favorecido la estabilidad para mantener unas relaciones comerciales fluidas", "afecta a muchos puertos del continente". Aún así, la presidenta del Puerto asegura que "después de dos años de un gran crecimiento conseguimos mantener los niveles de 2018" y apunta, además, que el enclave reafirma su "posición de liderazgo como hub para la distribución de productos energéticos".

El extra de gastos que hace caer los beneficios

El incremento de gastos no recurrentes, sin embargo, ha rebajado los beneficios de la entidad. El dragado general del Puerto, que se realiza cada cinco años y, según la subdirectora general económica y del Puerto de Barcelona, Miriam Alaminos, "se amortiza en un periodo de 50 años", ha comportado un coste de 4,3 millones de euros. Pero no sólo esto. También han influido la provisión de más de 5 millones de euros para hacer frente al potencial riesgo de litigios, así como el incremento del 26% de la aportación al Fondo de Compensación Interportuari de 1,3 millones de euros para atender las necesidades del fondo de capital Puertos 4.0, que tiene por objetivo "atraer y facilitar el apliació de talento y la emprendeduría" en el sector logístico-portuario en el terreno tecnológico.

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Por su parte, el tráfico total del enclave es muy parecido al de 2018 y se ha situado en 67,7 millones de toneladas, mientras que ahora hace un año era de 67,8 millones. De estos, 35 millones de toneladas corresponden al tráfico del comercio real de mercancías, al hinterland, manteniendo prácticamente la cifra récord que logró el año pasado con una ligera caída del 0,3%.

De hecho, el año en que el Puerto elevó más su tráfico fue en 2017 con un incremento del 26%, mientras que en 2018 fue del 10,2%. Una situación muy ligada a la desaceleración de la economía, pero también a todas las incertidumbres que genera la revolución digital y el cambio de modelo de la automoción, entre otras muchas cosas.

 

Asia continúa imperando en las exportaciones del Puerto de Barcelona y, junto con Oceanía, representa el 42% del total con una especial mención a China, que representa el 14% del total y a Japón, que es el 5%. "China es el primer país de destino de las exportaciones que pasan por el Puerto", recuerda el director general de la institución, José Alberto Carbonell, que añade que, a principios de año, hubo un decrecimiento "muy importante" de las exportaciones del 2,7% que representa unos 20.000 contenedores, mientras que a final de 2019 se volvían a recuperar.

 

De hecho, Asia se mantiene como el "mercado más dinámico" y también representa el 75% de las importaciones. Pero otros países se apuntan a este dinamismo y, por ejemplo, Egipto crece un 11,1%, Turquía un 10,5% y Arabia Saudí un 9,6%.

Sea como sea, lo que es evidente es que la bajada del 11% de las matriculaciones de automóviles y la caída del 1,6% en la producción de turismos en España, el factor Nissan y el cambio de modelo en el sector afecta negativamente a las exportaciones de contenedores que caen junto con los sólidos a granel, mientras que aumentan los líquidos. Con este argumento bajo el brazo, Conesa apunta que "tendremos que continuar trabajando con esta incertidumbre y esta volatilidad en el sector".

Por un lado, los vehículos cierran en negativo por segundo año consecutivo con 778.000 unidades, que representan una caída del 4%, mientras que, por el otro, los líquidos a granel consiguen su mejor registro histórico sumando un total de 16,1 millones de toneladas, con un crecimiento del 5,3% respeto a 2018.

Más pasajeros y menos emisiones

La desestacionalizacinó continúa marcando tendencia en el Puerto de Barcelona y, gracias al impulso que le está dando el enclave, el 40% de los cruceristas ya vienen a la capital catalana entre octubre y abril. A esto se suma el incremento de los creueristes de puerto base, es decir, aquellos que empiezan y finalizan su estancia a la ciudad condal y que ya representan el 56% del total. De este modo, la entidad cierra 2019 con un 3% más de pasajeros, un total de 4,6 millones, de los cuales 1,49 millones han sido viajeros de ferrys de línea regular -un 3% más- y 3,14 millones han sido creueristes -también con un incremento del 3%-.

Además de esto, la apuesta del Puerto por la sostenibilidad, con la electrificación de los muelles o conseguir ser un puerto neutro de carbono en 2050, también deja notar sus efectos. El tráfico ferroviario del enclave hace ahorrar cada año 50.000 toneladas de CO2, a pesar de que en este terreno todavía hay trabajo por hacer por la falta de inversiones del Estado en infraestructuras. De momento, en 2019 el tráfico ferroviario de contenedores ya representa el 13%, mientras que el de vehículos es el 35,5%.

Cambio de modelo, desaceleración de la economía, digitalización, un futuro incierto y mucha sostenibilidad por delante. El Puerto tiene claro el camino a seguir, ahora sólo hace falta que Puertos del Estado esté a la altura de aquello que necesita para continuar siendo un puerto de referencia en el mundo y para continuar ganando competitividad. Una competitividad que repercute en toda Catalunya.

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