Un equipo de la Universitat de Barcelona (UB) ha diseñado y validado, en modelos animales, un fármaco capaz de revertir el deterioro cognitivo causado por la enfermedad de Alzheimer, el compuesto FLAV-27.
Los resultados de la investigación, publicados en la revista Molecular Therapy, abren la puerta a una estrategia terapéutica basada en la epigenética para combatir esta demencia, informa la UB en un comunicado de este viernes.
A diferencia de los fármacos actuales, que principalmente acumulan las placas de beta-amiloide que se acumulan en el cerebro, el nuevo fármaco experimental "reprograma" el epigenoma neuronal, corrigiendo las alteraciones en la expresión génica que contribuyen a la progresión del Alzheimer.
Los resultados de la investigación abren la puerta a una estrategia terapéutica basada en la epigenética
Los medicamentos aprobados actualmente para tratarlo, como lecanemab y donanemab, "solo" ralentizan el deterioro cognitivo entre un 27% y un 35%, tienen varios efectos secundarios y solamente abordan la parte de la patología causada por la acumulación de beta-amiloide.
Por su parte, FLAV-27 actúa sobre la enzima G9a, "esencial" en la regulación epigenética del cerebro porque contribuye a silenciar genes fundamentales para el desarrollo neuronal, la plasticidad de las sinapsis y la consolidación de la memoria.
El nuevo fármaco inhibe 69a, frenando la desregulación epigenética que caracteriza el Alzheimer y permite que las neuronas recuperen su funcionamiento normal.
Recuperación cognitiva funcional en animales
El estudio ha mostrado que inhibir 69a con FLAV-26 no solo reduce los marcadores patológicos clásicos -beta-amiloide, pero también la proteína tau fosforilada-, sino que también restaura la función cognitiva, el comportamento social y la estructura de las sinapsis de las neuronas en varios modelos animales.
Según los autores, los resultados confirman que la desregulación epigenética -los mecanismos químicos que determinan qué genes se activarán o no sin alterar la secuencia de ADN- no es solo un efecto secundario del Alzheimer, sino un mecanismo "activo y controlable" que asocia los principales rasgos patológicos de la enfermedad a través de un eje epigenético común.