Cuatro años después de su lanzamiento, el programa Kit Digital ha llegado a su fin. El pasado 31 de octubre, con el cierre del segmento III (destinado a empresas de hasta dos empleados), se puso punto final a una de las iniciativas públicas más ambiciosas de impulso a la digitalización de pymes y autónomos en España. Un proyecto que ha dado buenos resultados no solo por el alcance de sus resultados, sino por el cambio de mentalidad que ha logrado impulsar en el tejido empresarial español, democratizando el acceso a la tecnología y reduciendo la brecha digital entre pequeñas y grandes empresas. Porque, si algo ha caracterizado históricamente a las pymes españolas, es su déficit estructural en recursos y talento digital, una carencia que durante años las ha mantenido al margen de la transformación tecnológica y que el Kit Digital ha contribuido a aliviar, permitiendo que miles de autónomos y pymes den su primer paso hacia la digitalización gracias a las ayudas de los Fondos Next Generation.
El arranque del programa Kit Digital no fue sencillo, en parte por la novedad de un sistema que introducía un mecanismo inédito a través del cual cada beneficiario podía elegir libremente las soluciones tecnológicas y al agente digitalizador adherido que mejor se adaptara a sus necesidades a través de un bono digital. Pero la apuesta por este modelo basado en la colaboración público-privada a través de la figura de los agentes digitalizadores ha permitido convertir esta iniciativa en un instrumento de transformación real. Los datos así lo avalan: más de 1,2 millones de solicitudes; 848.000 ayudas concedidas, superando ampliamente el objetivo inicial de 650.000; y más de 3.400 millones de euros destinados a impulsar la digitalización de pymes y autónomos de menos de 50 empleados inicialmente (luego ampliado hasta 250) con ayudas desde 3.000 hasta 29.000 euros para implantar soluciones de facturación, de gestión de procesos, de gestión de clientes, de presencia en internet o en las redes sociales, entre otras.
Además, más del 50% de los beneficiarios recibieron por primera vez una ayuda pública, lo que confirma que el programa ha abierto las puertas a la innovación y la digitalización del tejido empresarial, llegando donde nunca se había llegado antes, ya que en el caso de los autónomos este porcentaje se eleva hasta el 72%, y ha impactado indirectamente en más de 2,5 millones de empleos gracias a la implantación de soluciones tecnológicas.
Por otro lado, el programa complementario Kit Consulting ha otorgado 20.600 ayudas adicionales por un importe de 283 millones de euros, permitiendo a las empresas contratar servicios de asesoramiento digital especializado y personalizado para sus negocios.
Un impacto real en las empresas y en la economía local
El Kit Digital, además, ha tenido un efecto multiplicador: digitalizar a las pequeñas y medianas empresas ha supuesto también hacer más fuerte a los sectores de software, consultoría o servicios, que han encontrado en el Kit Digital una oportunidad para crecer, ganar en competitividad y profesionalizar su oferta. Los datos revelan que los agentes digitalizadores han visto crecer su negocio en un 65%, con una facturación media un 144% superior respecto al periodo anterior. Además, en total, han generado más de 8.000 empleos directos, reflejando el fuerte impulso que el programa ha supuesto para ellos.
"El programa ha fortalecido la economía local demostrando una extraordinaria capilaridad al extender su impacto al 90% del territorio nacional"
Pero el Kit Digital no solo ha impulsado el crecimiento de los agentes digitalizadores o la transformación de miles de empresas, sino que ha contribuido a crear un nuevo ecosistema económico local: el 80% de las firmas del programa Kit Digital se han formalizado con un agente digitalizador cercano, lo que ha fortalecido la economía de proximidad. El programa ha fortalecido la economía local demostrando una extraordinaria capilaridad al extender su impacto al 90% del territorio nacional.
Más allá de una subvención: el Kit Digital como punto de inflexión
A lo largo de estos cuatro años, las sucesivas convocatorias del Kit Digital, organizadas por segmentos, se han convertido en una oportunidad histórica para transformar la economía y sentar las bases para la modernización del tejido empresarial. Las pequeñas y medianas empresas han ido descubriendo las ventajas de la digitalización como herramienta para mantener su competitividad y generar innovación y empleo. Y, en este proceso, el Kit Digital ha actuado como catalizador del cambio cultural del tejido empresarial español: por primera vez, miles de pymes y autónomos comprendieron que invertir en tecnología no era un gasto, sino una inversión estratégica para ganar en productividad, competitividad y eficiencia.
"Miles de pymes y autónomos comprendieron que invertir en tecnología no era un gasto, sino una inversión estratégica"
Con el cierre de la última convocatoria el pasado 31 de octubre, el Kit Digital deja tras de sí un legado tangible: un tejido empresarial más digital, más preparado y más consciente del valor estratégico de la tecnología; pero también un legado intangible: el aprendizaje colectivo de que la colaboración entre la Administración pública, las empresas tecnológicas que han actuado como agentes digitalizadores y las pymes puede generar un cambio estructural. El programa ha cumplido en buena medida su propósito: acelerar la transformación digital de las pymes españolas y sentar las bases de una economía más moderna y competitiva.
En un país donde, tradicionalmente, la adopción tecnológica avanzaba con lentitud, el Kit Digital ha marcado un antes y un después. Tras cuatro años, el cierre de las convocatorias del Kit Digital no debería representar el final de un programa, sino el comienzo de una nueva etapa; una etapa en la que las empresas que han aprovechado las ayudas europeas den un salto cualitativo y sepan posicionarse mejor ante los desafíos del futuro. Administración pública y tejido empresarial se enfrentan ahora a otro reto compartido: el de mantener este impulso, consolidando las capacidades adquiridas y seguir avanzando hacia un modelo económico donde la tecnología sea, definitivamente, un motor de crecimiento.