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ChatGPT y ‘soft skills’: cuando entregar no significa aprender

UIC Barcelona participa en una investigación global que cuestiona el impacto de la inteligencia artificial en el desarrollo de las habilidades interpersonales

La IA puede ayudar en el proceso, pero no sustituye a la experiencia de tener que debatir, decidir, justificar y trabajar con otras personas | Cedida
La IA puede ayudar en el proceso, pero no sustituye a la experiencia de tener que debatir, decidir, justificar y trabajar con otras personas | Cedida
Ruggero Colombari
Profesor de la Universidad Internacional de Catalunya (UIC)
Barcelona
01 de Junio de 2026 - 04:55
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Actualmente, el uso masivo del ChatGPT en las aulas universitarias ya no sorprende a nadie. Lo que hace apenas unos años parecía ciencia ficción se ha convertido en una realidad cotidiana. Sin embargo, mientras la inteligencia artificial demuestra una eficacia indiscutible en tareas como la redacción académica, surge una pregunta clave: ¿puede también contribuir al desarrollo de habilidades como la creatividad, el pensamiento crítico o la comunicación interpersonal?

 

Esta es una de las cuestiones centrales que aborda el estudio Higher education students’ perceptions of ChatGPT: A global study of early reactions, desarrollado entre 2023 y 2025 bajo el liderazgo de la Universitat de Ljubljana (Eslovenia), con la participación de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC Barcelona).

La investigación concluye que los estudiantes perciben el ChatGPT como una herramienta especialmente útil para generar ideas, sintetizar información y redactar trabajos académicos. Además, valoran su capacidad para simplificar conceptos complejos. No obstante, también muestran reservas sobre su fiabilidad y su aplicación en el ámbito educativo, a la vez que expresan preocupación por cuestiones como el plagio, el fraude académico y la privacidad.

 

Diferencia entre las hard y las soft skills

El estudio muestra una diferencia clara en la percepción de los estudiantes: valoran positivamente el ChatGPT en tareas asociadas a las hard skills, como la escritura académica o el aprendizaje de idiomas, pero son más escépticos respecto a su impacto en competencias transversales como el pensamiento crítico, la toma de decisiones o la comunicación interpersonal. En este terreno, los encuestados consideran que la herramienta ofrece beneficios más limitados.

Esta transformación ya se percibe en las dinámicas universitarias. En los trabajos grupales, vemos cómo el estudiante puede acabar realizando su parte con IA generativa interactuando sobre todo con la herramienta y muy poco con sus compañeros. Después, simplemente incorporan su contribución a un documento compartido. El resultado puede ser correcto: la entrega se hace, el documento existe y el estudiante aprende a producir una respuesta, cosa que también puede ser útil en el entorno laboral. Pero, si durante el proceso desaparecen el intercambio de ideas, el debate y la colaboración real, el riesgo es que el estudiante aprenda a entregar, pero no necesariamente a razonar, contrastar argumentos o construir conocimiento con otras personas. En este sentido, las soft skills no solo pueden no desarrollarse automáticamente con el uso del ChatGPT, sino que, si no se practican, existe el riesgo de que estas habilidades acaben deteriorándose.

El nuevo papel del profesorado

En un contexto en que la inteligencia artificial puede generar y sintetizar contenidos de forma inmediata, el valor del docente no estará solo en transmitir información, sino en diseñar experiencias de aprendizaje que ayuden al estudiante a utilizar esta información de manera crítica. 

El profesor tendrá un papel fundamental como guía, acompañando al alumno en el desarrollo de sus habilidades interpersonales, su pensamiento crítico y su capacidad de colaboración. Esto implica ir más allá de las presentaciones o de los informes, que hoy pueden generarse con mucha facilidad con herramientas de IA. 

Es necesario diseñar actividades prácticas, simulaciones y formas de evaluación auténtica que pongan realmente a prueba las competencias de los estudiantes, con resultados observables, tangibles y medibles. Por ejemplo, en una simulación de un proceso operativo, los estudiantes deben organizarse, tomar decisiones y coordinarse para que funcione: si las piezas encajan, funciona; si no salen, no se puede inventar el resultado de un informe. La IA puede ayudar en el proceso, pero no sustituye la experiencia de tener que debatir, decidir, justificar y trabajar con otras personas.


El estudio global ha sido liderado por la Universidad de Liubliana y UIC Barcelona ha colaborado con la investigación del profesor Ruggero Colombari, la catedrática Marta Mas-Machuca y el catedrático Frederic Marimon

Ruggero Colombari es profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UIC Barcelona y miembro del Observatorio de la Inteligencia Artificial y las Nuevas Tecnologías (OIANT).

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Ravšelj D, Keržič D, Tomaževič N, Umek L, Brezovar N, A. Iahad N, et al. (2025) Higher education students’ perceptions of ChatGPT: A global study of early reactions. PLoS ONE 20(2): e0315011. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0315011