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El Club del Gourmet, hasta ahora, era un espacio donde se podían comprar productos selectos. No obstante, en El Corte Inglés de la avenida Diagonal de Barcelona se ha cambiado esta filosofía por la de un “concepto integral”, tal como ha explicado este martes el equipo de relaciones institucionales. Pero, ¿cómo cambia la manera de comprar gourmet? ¿Qué elementos puede tener una tienda, para cambiar la experiencia al consumidor? La respuesta pasa por dejar de ser una tienda.
Ahora, el nuevo Espacio Gourmet es un lugar de reuniones y encuentros. Es un restaurante con cocina caliente y elaboraciones de carta. Pero, además, si queremos comprar materia prima en la tienda y no queremos cocinar en casa podemos pedir que se nos cocine el plato con lo que hemos comprado. Y lo mismo pasa con el vino: además de comprar la botella que nos apetezca (de entre el centenar de propuestas, muchas de ellas, catalanas) y beberla en casa, podemos pedir que nos la abran, que nos la sirvan y nos la podemos beber en la nueva terraza con vistas que dan directamente al Tibidabo.
El producto local es la gran apuesta
La renovación del Espacio Gourmet no solo es proyectar una nueva imagen. Es, también, un compromiso con el país. De las más de 4.500 marcas y propuestas que tienen a disposición de los consumidores 500 son de origen local.
Encontramos marcas como Bubó, Ardai y Tou dels Til·lers, Can Bech, Rocambolesc, Casa Cacao, Olirium o Pertús. También, en la parte de cocina y restauración, los responsables del nuevo espacio explican que “la carne proviene de granjas de proximidad y el pescado viene cada día de las lonjas de los alrededores”. “La oferta de productos frescos del día variará en función de la proximidad”, añaden.
"Hemos cambiado el concepto tradicional por un modelo de influencia francesa"
Además de la disponibilidad local de marcas y productos, las recetas que nos encontraremos en la carta también tendrán, según explican, “una influencia muy fuerte de la cocina catalana, que también cambiará en función de los ingredientes y de la temporada”.
Aparte de cocina, la nueva charcutería (desde donde, han explicado, "salen muchos de los ingredientes del restaurante"), es una de las apuestas de este nuevo espacio: “Hemos cambiado el concepto tradicional por un modelo de influencia francesa. Como un teatro, con los ingredientes detrás y espejos que enfocan el trabajo de la barra”. No solo significa un cambio de imagen. También es dar más transparencia al consumidor y disponer de la posibilidad de mirar, de primera mano, cómo se manipulan los ingredientes.
El Corte Inglés abraza el estilo Industrial y diáfano
Son 750 los metros cuadrados los que nos encontramos en este nuevo espacio. Pero los cambios no solo pasan por un concepto totalmente abierto (se ve la cocina desde la bodega y se ve la terraza desde la nevera de los helados de Rocambolesc).
El estilo industrial predomina, pero no es un concepto frío: toda la atmósfera está pensada para ser acogedora y sentir el espacio como una parte más de la experiencia de compra y cata sofisticada.
De acuerdo con las cifras que ha compartido el centro, “donde antes eran 35 personas en el interior, ahora caben 75 personas dentro y 85 en la terraza de fuera
La capacidad se duplica. De acuerdo con las cifras que ha compartido el centro, “donde antes eran 35 personas en el interior, ahora caben 75 personas dentro y 85 en la terraza de fuera”. Donde antes había ‘food trucks’, ahora encontramos una continuidad del espacio, con la sensación de que estamos en un restaurante en vez de una tienda.
Ya no es una tienda gourmet
Donde antes había tienda, ahora hay una barra. Y un restaurante. Y una bodega. Y ostras frescas.
Lo que antes era un supermercado de marcas de lujo y selectas, ahora puede ser un punto de encuentro con amigos. Un lugar donde celebrar haciendo una cata de vinos. O, incluso, un lugar para celebrar una tarde tranquila, ya que también se abre el espacio para hacer reservas de grupos, con una propuesta de platos de carta específica para ocasiones especiales.
El servicio es el de un restaurante. La experiencia, la de una terraza y la atención del personal te hace sentir bien recibido. Un servidor ha llegado pronto a la inauguración y se había pedido un cortado con hielo y sacarina. Cuando ha terminado la presentación, en el refrigerio han preguntado quién quería café. El segundo cortado con hielo me lo han traído con sacarina, sin yo haber dicho nada. Estos pequeños detalles, más allá de la reforma y la nueva oferta, son los que hacen que algo gourmet pase de ser exclusivo, a cercano y exquisito.
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