La pandemia de la covid-19 empujó a personas, empresas y sectores enteros a reinventarse para seguir avanzando. En este contexto, el matrimonio formado por Joel Dorado y Montse Ramos detectó una oportunidad en un espacio de 850 metros cuadrados situado al sur de Rubí, dentro de un polígono industrial alejado del núcleo urbano.
Apostaron por un coworking industrial, un modelo todavía poco habitual en nuestro entorno pero consolidado en países como Estados Unidos o los Países Bajos. “Queríamos crear un espacio donde autónomos, empresas y particulares pudieran desarrollar trabajos para los cuales no tenían lugar, ya fuera porque se habían quedado sin taller propio o porque no disponían del músculo económico necesario para abrir uno”, explica Ramos a VIA Empresa.
Ramos: “Ofrecemos el alquiler de espacios totalmente equipados con la maquinaria necesaria para que cada profesional pueda desarrollar su oficio”
Dorado, vinculado al sector de la construcción, y Ramos, especializada en eventos corporativos, impulsaron The CoMAKING Space con una idea tan simple como innovadora: llevar el coworking al mundo industrial. “Ofrecemos el alquiler de espacios totalmente equipados con la maquinaria necesaria para que cada profesional pueda desarrollar su oficio”, detalla Ramos. El proyecto se articula alrededor de cuatro áreas clave: mecánica, soldadura, pintura y carpintería. “Si el modelo ya funcionaba en oficinas, ¿por qué no aplicarlo a la industria?”, se pregunta.
El primer coworking industrial del Estado toma forma en Rubí

De esta idea inicial nació también un propósito claro: convertirse en el primer coworking industrial del Estado, “un espacio diseñado para que las personas vuelvan a pensar en sí mismas, en aquello que hacen, y despierten su creatividad”, añade la cofundadora.
Así tomó forma The CoMAKING Space: una nave de dos plantas con un total de 850 metros cuadrados, organizada en diferentes zonas dedicadas a la mecánica, la soldadura, la pintura y la carpintería, todas completamente equipadas y estratégicamente situadas entre Barcelona y el Vallès. Además, el centro facilita la logística de sus usuarios. Por ejemplo, si un carpintero necesita recibir material, el proveedor puede enviarlo directamente al espacio, donde el equipo se encarga de recepcionarlo y trasladarlo con maquinaria adecuada hasta la zona de trabajo correspondiente.
El espacio comercializa aproximadamente 1.500 horas al mes, con un precio medio de entre 15 y 20 euros por hora
Actualmente, The CoMAKING Space recibe una media de 400 personas al mes, con perfiles muy diversos, desde jóvenes emprendedores hasta profesionales con experiencia que compaginan diversas actividades. Para dar respuesta a estas necesidades, el espacio ofrece tres modalidades de suscripción: una tarifa básica de 15 euros mensuales, la Pro LT por 25 euros al mes y la Pro, más completa, por 150 euros mensuales. En cuanto a la actividad, el espacio comercializa aproximadamente 1.500 horas al mes, con un precio medio de entre 15 y 20 euros por hora.
Más allá del coworking: talleres, formaciones y team building
Además del alquiler de espacios de mecánica, soldadura, pintura y carpintería, el proyecto ha ido evolucionando a partir de las necesidades de los usuarios. Tal como explica Ramos, "muchas de las mejoras han surgido directamente de escuchar a las personas que utilizan el espacio".
En este sentido, la cofundadora destaca que la zona de soldadura se ha ampliado: "Hemos duplicado la capacidad de mesas y hemos incorporado nuevos workshops”. Entre estas actividades, sobresale especialmente el taller de cuchillos, que ha tenido una gran acogida. “Hay mucha gente fan de Forjado a Fuego y detectamos que había un fanatismo real. Decidimos diseñar esta experiencia y estamos muy contentos porque cada sábado llenamos y la gente sale encantada”, explica.
Paralelamente, Ramos y Dorado han impulsado un amplio abanico de eventos que complementan la actividad principal del espacio, como ahora talleres familiares, formaciones especializadas, actividades de team building para empresas y eventos corporativos, etc.
El punto de inflexión: crecer hacia Madrid y Valencia o quedarse en Rubí
Para sacar adelante el proyecto, la compañía se ha autofinanciado con una inversión aproximada de un millón de euros. Actualmente, la empresa factura entre 150.000 y 200.000 euros anuales. Tal como explica Ramos, los inicios no fueron fáciles: “Cuando pusimos en marcha el proyecto sabíamos que necesitaríamos unos años para consolidarnos, y el primer y el segundo año no fueron tan buenos”.
Actualmente, la empresa factura entre 150.000 y 200.000 euros anuales
Cuando se les pide mirar más allá, la cofundadora se muestra prudente y con los pies en la tierra. Reconoce que este año será clave para definir el futuro del proyecto y que deberán tomar una decisión importante: crecer o consolidarse. Se plantean si “embarcarse” en la expansión del negocio y replicar el modelo en ciudades como Madrid o València, donde creen que hay una demanda real para este tipo de servicios, o bien “aparcar la barca” y mantener la actividad actual. Tal como apunta, también pesa un factor personal: “Ya tenemos una edad y debemos tomar una decisión pronto”.