Deben ser pocas, si es que queda alguna, las empresas catalanas que, en pleno 2026, no han hecho algún tipo de prueba con los grandes modelos de Inteligencia Artificial. ¿Quién, a estas alturas, no ha instalado un chatbot, ha pedido resúmenes de las reuniones, ha generado contenidos para sus redes o ha automatizado alguna tarea menor? Pero por diferentes que sean las empresas y las experiencias, la conclusión mayoritaria muy probablemente ha sido la misma: mucho potencial, pero todavía poca integración real con tu negocio.
Un negocio que se hace ahora y aquí, a una escala que las grandes IA pasan por alto. Es a partir de esta constatación, y con el objetivo de reducir la brecha, que se ha gestado FREC, un proyecto 100% catalán de Inteligencia Artificial aplicada impulsado por un consorcio formado por Process Talks - Catedra, Bleta, Gandolapp y Accent Obert en el marco del programa RETECH, que se presentó el pasado 26 de marzo en la sede del Institut d’Estudis Catalans.
Una Inteligencia Artificial que conecta con la realidad de las empresas y el país
FREC utiliza la tecnología MCP para integrar la IA en las empresas e instituciones locales, permitiéndoles usarla de manera útil y segura. Como explicó Josep Sànchez, jefe técnico de Process Talks - Catedra, que ha liderado la ideación, el despliegue técnico y el mantenimiento de la plataforma, “los MCP no son una novedad tecnológica, sino el estándar que permite convertir la IA en una capa útil sobre aquellos sistemas que las empresas ya tienen, desde el correo a las bases de datos y otros servicios internos”.
Pero es una tecnología que también permite conectarlas con todo aquel potencial digital que ya es accesible de manera dispersa y que, en el caso de la lengua y cultura catalanas, es de gran interés y vitalidad: desde la Wikipedia en catalán, una de las más importantes del mundo, a Softcatalà o los diccionarios del IEC, fuentes de información fiables, actualizadas y arraigadas al contexto en el que operan la mayoría de las empresas del país.
No es, por lo tanto, una prueba experimental como tantas otras iniciativas que se publicitan hoy en día, sino el fundamento de una infraestructura abierta que se pondrá de manera inmediata al servicio de las organizaciones para que trabajen en nuestra lengua en sus propios entornos con seguridad, contexto, trazabilidad y capacidad de escalar.
Una tecnología con vocación de servicio público, como destacaba Griselda Casadellà, la jefa del proyecto de Accent Obert, “participamos porque es exactamente el tipo de proyecto que tenemos que hacer posible: tecnología abierta, en catalán, pensada para el tejido económico y social de las empresas y organizaciones”.
Casos de uso reales que muestran beneficios concretos para las empresas
Para una empresa, de cualquier sector, una herramienta como FREC significa reducir fricción, ahorrar tiempo, ordenar información dispersa de manera inmediata, haciendo que la IA opere sobre tu ecosistema real, no sobre un entorno idealizado que no existe fuera de las demostraciones comerciales.
Una tecnología que ya ha sido validada en contextos reales, tanto empresariales como institucionales: Bleta y Gandolapp, dos startups catalanas, forman parte del consorcio impulsor, y el ayuntamiento de Barcelona, junto con el Barcelona Supercomputing Centre, también ha hecho una prueba piloto con su sistema de consultas.

Bleta es una empresa que produce software para la población sénior, un colectivo muy vulnerable tecnológicamente. “Ahora ya no se tiene que entender la interfaz. Ahora pueden hacerlo todo desde la voz, para nosotros fue un cambio radical”, afirma Isabel Garcia, CEO de la compañía. Por eso Bleta ha integrado FREC en su asistente de voz, que permite a las personas usuarias ejecutar acciones sobre el dispositivo con una interacción natural en catalán. Para Garcia, “FREC tiene 3 cosas que para nosotros son imprescindibles: la primera es que es en catalán, la segunda es que nos permite hacer cosas -podemos llamar, podemos enviar mensajes, poner alertas- y la tercera es la privacidad y el control, ya que incluso se puede ejecutar localmente.”
Gandolapp, un “copiloto virtual” para transportistas, ha aplicado FREC al sector del transporte profesional, donde su aplicación ayuda a los conductores a simplificarles las comunicaciones y a hacer más eficiente su gestión del día a día, unas tareas críticas que no pueden hacerse poniendo en riesgo la atención de los profesionales en el curso de su trabajo. Para Carlos Rosales, CTO de Gandolapp, “FREC nos ha ayudado a correr nuestro servidor de IA en local, lo que nos permite mantener la privacidad de los datos”. De nuevo, FREC proporciona proximidad, contexto y control: “Tengo los datos al momento como los quiero, en mi servidor y en catalán.”

Este nuevo recurso interesará tanto a las grandes empresas como a las pequeñas y medianas. De hecho, este es uno de los puntos fuertes de FREC: se ha diseñado para facilitar su despliegue de manera progresiva y asumible en todo tipo de organizaciones, con una inversión razonable y con la posibilidad de ejecución local, lo que abre la puerta a incorporar la IA con garantías de privacidad, seguridad y control de los datos.
Una tecnología útil también para el ciudadano
Pero FREC no solo es útil para las empresas. El Ayuntamiento de Barcelona lo ha utilizado en el SICAL, su chatbot de licencias de actividad, que acerca toda la normativa estatal, autonómica y local existente al técnico municipal en todos aquellos ámbitos a los que está expuesto. Como destaca Laura Carreras, del equipo de Innovación y Tecnologías de Ciudad, esta integración permite que “el técnico municipal tenga una respuesta unificada; hasta ahora, el técnico tenía que ir a diferentes fuentes de información (...) pero ahora puede tener una respuesta rápida y confiable”. Se ha pasado de un proceso eminentemente manual a uno automatizado pero sin perder la calidad ni el control sobre la información que se entrega al ciudadano.
El patrón es claro: si FREC funciona en entornos tan diferentes, es porque el problema que resuelve es bastante común y transversal. Y el abanico de soluciones que ofrece, tan flexible como robusto. Por eso FREC es una apuesta prometedora para el tejido económico del país, incluso para aquellos que aún no se han planteado seriamente la integración de la IA en su negocio.
Una empresa industrial puede ver una manera de ordenar documentación técnica y consultas internas. Una comercial, una forma de dar soporte a equipos de venta o atención. Una empresa de servicios, una capa de inteligencia para relacionar datos, procesos y conocimiento disperso. Una pyme sin equipo tecnológico puede ver una oportunidad para dar un salto útil sin entregar sus datos, sus procesos y su manera de trabajar a plataformas externas. Esto es, en buena parte, lo que hace atractiva esta tecnología: no te obliga a encajar en una solución cerrada, sino que se adapta a la manera como trabaja tu organización.
Una vez se ha presentado FREC en público, sus impulsores han hecho una llamada abierta a empresas e instituciones que quieran formar parte de las próximas fases de su desarrollo, ensayando nuevas integraciones de la tecnología en nuevos sectores económicos y flujos reales de trabajo. Si crees que tu organización puede beneficiarse, puedes inscribirte aquí.
La lengua y la cultura catalanas, al centro de la tecnología
El elemento diferencial y crítico de FREC es poner el acento en un elemento que las grandes plataformas tecnológicas a menudo relegan pero que para la empresa catalana es central: la lengua y el contexto cultural. La proximidad y el control importan, y mucho.
Poder trabajar en catalán sin perder precisión, integrar herramientas y datos con una mirada autocentrada, y poder desplegar la IA sin renunciar a la soberanía tecnológica no es una extravagancia. Es una decisión operativa y estratégica clave que el mercado cada vez reclama y valora más. Y ahora, en esta fase incipiente de la adopción general de la IA, es el momento de hacerlo.
Por eso FREC tiene interés más allá del proyecto mismo, ya que demuestra que la empresa catalana no está condenada a limitarse a consumir herramientas creadas desde fuera, en otras lenguas y para otras realidades. El tejido productivo del país tiene músculo suficiente para decidir cómo y por qué quiere utilizar la Inteligencia Artificial, y adaptar esta nueva revolución tecnológica a su realidad. Como defiende Genís Roca, presidente de Accent Obert, "el reto ya no es que la IA traduzca al catalán. El reto es que la IA piense en catalán.”