En los últimos años, la madera vive una recuperación como material para la construcción, impulsada por sus ventajas en clave sostenible, el ahorro de tiempo y las posibilidades que ofrece como aislante térmico. Así, en determinados ámbitos, como la instalación de puertas, ha desplazado el aluminio o el PVC. En el marco de esta tendencia, la empresa familiar centenaria Fusteria Vallès, ubicada en el Baix Ebre, se ha posicionado como fabricante de referencia de instalaciones y elementos con la madera como protagonista. Fruto de su necesidad de diversificar, expandir y adaptar su actividad, la compañía ha optado por trasladar su sede desde Jesús hasta una nave en Camarles. Para realizar esta operación, ha sido clave el apoyo del Institut Català de Finances (ICF). La banca pública de promoción de la Generalitat de Catalunya ha otorgado un préstamo ICF Lidera Comerç de 150.000 euros, que ha servido para financiar su inversión y favorecer la mejora de la competitividad empresarial.
Fusteria Vallès, con más de 100 años de trayectoria, está gestionada por Marc Callizo, miembro de la tercera generación. En este más de un siglo de vida, la empresa ha evolucionado desde la actividad de carpintería tradicional, que ejercía el tatarabuelo del actual gerente, a la nueva vida a la que aspira la firma con la planta de Camarles. Desde hace más de tres décadas, Vallès trabajaba principalmente para contratistas de la zona que realizan reformas en casas y pisos de particulares. Progresivamente, se ha ido orientando y especializando en el segmento empresarial.
El gerente de Fusteria Vallès, Marc Callizo, explica la evolución de la actividad, recordando que se ha pasado de trabajar para clientes particulares, a los que se les montaba la cocina o el mobiliario de madera, a tareas más específicas y técnicas para empresas. “Ahora estamos habituados a realizar proyectos con puertas especiales, grandes instalaciones y macroestructuras”. Como ejemplo, indica, que durante los últimos meses, ha realizado una obra muy grande en un hotel de Ibiza. El segmento empresarial ya representa un 75% del volumen de facturación de la compañía.
El gerente de Fusteria Vallès, Marc Callizo, explica la evolución de la actividad, recordando que se ha pasado de trabajar para clientes particulares, a los que se les montaba la cocina o el mobiliario de madera, a tareas más específicas y técnicas para empresas
La madera, como protagonista
En el contexto del protagonismo de la madera como material constructivo, las puertas, las piezas de mobiliario, los revestimientos, las pérgolas son los elementos con los que trabaja Fusteria Vallès en su día a día. La rehabilitación, como la que acaba de finalizar en un convento de Benifallet, y la apuesta por las puertas de este tipo, forman parte de los trabajos de la firma familiar. “La madera da calidez a los hogares y a los espacios industriales y empresariales. Se trata de un valor al alza del diseño, que ahora ha conquistado techos, escaleras, barandillas...”. Así lo explica Marc Callizo.
En el momento en que la empresa se planteó dar el salto para diversificar y optimizar la producción, la decisión fue abandonar el taller histórico de Jesús para instalarse en una nave en Camarles. El apoyo del ICF, a través del préstamo ICF Lidera Comerç, ha servido para completar la inversión que ha permitido abrir la planta de Camarles, ubicada en un polígono industrial cerca de la N-340 y la AP-7. Allí se concentrará la actividad industrial y de carpintería.
Condiciones financieras atractivas
Callizo recuerda que los encuentros con el ICF se llevaron a cabo con “un trato fácil y un contacto ágil”. Además, precisa que “las condiciones financieras atractivas, con períodos de carencia en la devolución del préstamo, hace que sea un trato mejor que con la banca tradicional”. Los préstamos ICF Lidera Comerç financian inversiones que favorecen el crecimiento y la competitividad de las empresas del comercio, la restauración y los servicios, con un tipo fijo del 0,95% gracias a la bonificación de tres puntos porcentuales del Departament d'Empresa i Treball. Tienen un plazo de hasta siete años con un año de carencia incluido e importes de entre 25.000 y 150.000 euros por operación. Con la iniciativa, el ICF reafirma su compromiso con el desarrollo global de compañías locales y familiares, con mercados de proximidad, como es el caso de Fusteria Vallès.
Los préstamos ICF Lidera Comerç financian inversiones que favorecen el crecimiento y la competitividad de las empresas del comercio, la restauración y los servicios
Con el cambio de sede, la empresa reformará el taller de Jesús para convertirlo en un ‘showroom’, en el que los particulares y las empresas puedan ver de primera mano los productos de Fusteria Vallès. Así su sede histórica se transformará en un punto de referencia de venta urbano. Mientras tanto, en la nueva fábrica de Camarles, “nos centraremos en trabajos de proyectos específicos, como las puertas técnicas, que son resistentes al fuego, acústicas y especiales por medidas o acabados”, señala Callizo. En la nueva sede, espera “posicionarse en el territorio con un servicio más integral y agilizar los plazos de entrega”.
Mejora del proceso productivo
En Camarles, Fusteria Vallès dispondrá de una nave de 1.000 metros cuadrados, triplicando la superficie del taller de Jesús. Este salto ayuda a que la empresa mejore su proceso productivo con maquinaria más potente, pero que a la vez ocupa más espacio. La compañía familiar, que tiene entre 12 y 14 trabajadores y factura aproximadamente un millón de euros anuales, está bastante centrada en el mercado estatal. Sin embargo, aprovechando la nueva sede, espera que el futuro inmediato la lleve a ser “más competitiva y ágil en un mercado global”. Su gerente cree que “con buenos medios, lograremos beneficios a la hora de producir y seremos más efectivos y eficientes”.
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