• Empresa
  • Go-Go Cream, la heladería itinerante de los 15 segundos que triunfa en el Primavera Sound

Go-Go Cream, la heladería itinerante de los 15 segundos que triunfa en el Primavera Sound

Con más de 250 eventos y una máquina patentada que fusiona fruta y yogur, la firma consolida el salto físico en Sabadell y desembarca en Barcelona

Un ‘food truck’ de Go-Go Cream en el Primavera Sound | Cedida
Un ‘food truck’ de Go-Go Cream en el Primavera Sound | Cedida
Natàlia Bosch | VIA Empresa
Periodista
27 de Mayo de 2026 - 04:55

Que Carles Roca es inquieto de por sí es una realidad que se desprende solo por el hecho de compartir unos minutos con él. Go‑Go Cream, el proyecto que lidera de la mano con su socio holandés Robin Lokerman, es la primera prueba de ello: una heladería itinerante “sobre ruedas” -como les gusta definirlo- que desde el año 2024 es el centro de una experiencia que ya ha cautivado todo tipo de festivales de la talla del Primavera Sound; marcas como Rituals, Guess, Natura o Joe Malon, y más de 250 eventos. La segunda prueba es que sobre ruedas también ha ido su vida. Antes de aterrizar el proyecto, Roca ya había vivido en China, Londres, Montreal y Nueva York.

 

Una obsesión compartida entre dos perfiles a priori opuestos fue la semilla de una firma impulsada por la visión de Roca, quien proviene del mundo de las startups tecnológicas; y Lokerman, un directivo reconocido como ángel inversor. "Siempre nos han fascinado los helados y las propuestas disruptivas. Por eso detectamos que este sector llevaba décadas estancado", recuerda Roca a VIA Empresa. “En Barcelona siempre ha habido innovación en los sabores, pero no en la experiencia", reconoce. “Así que decidimos darle la vuelta al concepto y creímos que el cliente debía formar parte activa del proceso de elaboración, debía ver cómo el helado se creaba ante sus ojos”, relata.

El helado de Go‑Go Cream incorpora un 60% de fruta natural, un porcentaje “muy por encima del 10% habitual del mercado”

El helado de Go‑Go Cream incorpora un 60% de fruta natural -como fresa, plátano, mango, frutos del bosque o piña-, un porcentaje “muy por encima del 10% habitual del mercado”, puntualiza Roca. Elaborado con una base láctea o una alternativa cremosa de coco, el resultado es un producto más saludable, “con menos azúcar y menos calorías”. Todo un espectáculo que rápidamente caló. Ahora, sin embargo, este show-cooking se renueva para fidelizar nuevos públicos en una temporada que se vislumbra calurosa en pleno mes de mayo.

 

La gran apuesta de este año es una base de yogur La Fageda 100% natural que el cliente puede coronar o incluso mezclar con detalles dulces y crujientes, desde los clásicos toppings como los trocitos de chocolate hasta grandes tentaciones como el brownie. "Hemos trabajado en ello todo el invierno, y creemos que es una decisión próxima al yogur helado, pero hecha a nuestra manera", subraya Roca. "El helado puramente de fruta gusta mucho, pero hay quien busca un helado más guarro, con chocolate y calorías", añade entre risas.

Una máquina patentada que se inspira en el skyline de Barcelona

La máquina patentada de Go-Go Cream, con el paisaje urbano de Barcelona al fondo | Cedida
La máquina patentada de Go-Go Cream, con el paisaje urbano de Barcelona al fondo | Cedida

Después de una primera temporada con maquinaria convencional, la cual “cumplía su función, pero no estaba específicamente diseñada para el concepto”, los cofundadores optaron por diseñar y patentar un dispositivo propio. Con el apoyo de la agencia de diseño industrial Stimulo, crearon una máquina inspirada en el skyline de Barcelona, la cual ha sido premiada por su diseño e innovación, capaz de transformar los ingredientes en un helado cremoso en solo quince segundos. 

La presentación del prototipo en Sigep World, la gran feria mundial líder del sector celebrada en la ciudad italiana Rimini, confirmó el acierto de la tecnología. "Si la hubiéramos puesto a la venta en aquel momento, habríamos cerrado 200 reservas de propietarios de hoteles y cadenas globales", asegura Roca. Pero la máquina no estaba ni ha estado nunca a la venta, y se ha convertido, precisamente, en el corazón de su modelo de negocio.

Roca: "Si hubiéramos puesto nuestra máquina a la venta durante la celebración del Sigep World, habríamos cerrado 200 reservas de propietarios de hoteles y cadenas globales"

Precisamente, calcular las cantidades de fruta o yogur necesarias para cada ocasión depende directamente de este formato de negocio, que se divide en dos tipologías. Por un lado, los eventos privados para marcas o bodas, donde el cliente contrata un volumen cerrado de unidades y el producto se sirve de forma gratuita a los asistentes.

Por otro, los grandes festivales públicos como el Primavera Sound. En este último escenario, en el que la previsión es más compleja, Go-Go Cream se apoya en la tecnología y en un control de operaciones exhaustivo: monitorean las ventas digitalmente y en tiempo real para hacer aprovisionamientos sobre la marcha según el ritmo de la demanda. Aunque a menudo la apuesta a ojo es más sencilla: "Llevar todo el material que quepa dentro del food truck porque muy probablemente se venderá todo", apunta Roca.

Franquiciar el concepto, la gran hoja de ruta de Go-Go Cream

El helado artesanal de Go-Go Cream, servido en un clásico cucurucho de galleta delante del local de Sabadell | Cedida
El helado artesanal de Go-Go Cream, servido en un clásico cucurucho de galleta delante del local de Sabadell | Cedida

Con un planteamiento inicial centrado en los eventos para “evitar costes fijos” desde el minuto cero, Go‑Go Cream ha tenido que buscarse las castañas a través de llamadas a puerta fría. La respuesta del mercado ha sido tan positiva que hoy cuenta con un equipo de veinte personas: cinco en las oficinas centrales, diez para festivales de alta asistencia, y equipos de entre cuatro y cinco trabajadores para los puntos de venta física. 

Para responder a esta demanda, la compañía ha desplegado un abanico de formatos adaptables, que van desde los food trucks o los carritos de helados hasta estaciones modulares que se pueden ubicar incluso en el interior de una tienda. Esta variedad de tamaños, sumada al valor diferencial del espectáculo, se articula con el objetivo de diseñar experiencias 100% personalizables a medida de las necesidades de cada marca o evento privado.

Pero la hoja de ruta de los fundadores va mucho más allá de los festivales. Roca y Lokerman siempre han tenido claro que Go-Go Cream debía ser un modelo altamente franquiciable. El reto, sin embargo, era la operativa de la carretera. “Franquiciar un modelo basado solo en eventos no es escalable”, admite Roca. "Cada activación requiere una negociación individual y una intensidad logística que no se puede replicar fácilmente de una ciudad a otra", explica.

Go-Go Cream prepara la apertura de su buque insignia en Barcelona, que se situará en el cruce entre Consell de Cent con paseo de Sant Joan

Además, había una inercia del mercado imposible de ignorar. La pregunta que más recibían a pie de calle seguía el mismo patrón: “¿Dónde tenéis vuestra tienda?”. Y la clásica respuesta de la firma -"Síguenos en Instagram y seguro que podremos coincidir en otro evento”- ya no era suficiente para un proyecto nacido para expandirse. Para franquiciar con éxito, era necesario virar hacia la tienda física, lejos del espíritu nómada que siempre les ha caracterizado.

La validación de esta tesis comenzó en 2025 con un primer testeo mediante socios locales en Sabadell, municipio donde nació Roca. "Fue como volver a casa, y un éxito total", rememora. "Volvemos a abrir puertas este jueves", anuncia. Con el aprendizaje adquirido y la fórmula bajo control, la compañía avanza en exclusiva a este diario la ubicación exacta donde tendrá lugar su movimiento definitivo: a finales de junio abrirá su primer buque insignia 100% en propiedad en Barcelona, que se situará en el cruce entre Consell de Cent con paseo de Sant Joan. 

El aval del "mejor chef del mundo" y el hito de los 250.000 helados

Carles Roca en una parada de Go-Go Cream en La Roca Village | Cedida
Carles Roca en una parada de Go-Go Cream en La Roca Village | Cedida

El triunfo de la firma no ha sido suerte o casualidad, y el termómetro más fiel de todo ello tuvo lugar en su estreno en el Primavera Sound. Mientras el equipo trabajaba en el food truck, un cliente quedó maravillado con el producto y preguntó por Roca para descubrir todos los secretos de la tecnología. Estuvieron charlando 40 minutos. Al final de la conversación, Roca le preguntó a qué se dedicaba: "Soy chef de un restaurante aquí en Barcelona... del Disfrutar". Se trataba ni más ni menos que de Oriol Castro.

"Que el chef del mejor restaurante del mundo, pionero en innovación y buen gusto, quedara sorprendido y enamorado de nuestro concepto nos dio una energía increíble", recuerda el cofundador. La anécdota avala un crecimiento meteórico: la semana pasada, la firma vendió su helado número 250.000. Un cuarto de millón de hitos que esperan duplicar muy pronto gracias al impulso de la nueva apertura.

Recientemente, la firma vendió su helado número 250.000, un cuarto de millón de hitos que espera duplicar muy pronto gracias al impulso de la nueva apertura

Preguntado por un horizonte de aquí a cinco años, cabe decir que el interés internacional está muy presente y los cofundadores ya han recibido ofertas de futuros franquiciadores provenientes de Francia, Estados Unidos e, incluso, Australia. Aun así, los socios han preferido tocar de pies en el suelo: "No hemos querido sacarlo adelante hasta tener claro el modelo de tienda y gestionarlo nosotros mismos una temporada para conocer bien el negocio", señala Roca.

"Nuestro gran objetivo es abrir 100 franquicias a escala mundial de cara a 2030". Un objetivo ambicioso para el cual no servirá cualquier socio. "Esto es como una pareja, una relación a largo plazo donde tiene que haber match. No aceptaremos un franquiciado solo por los números o por un par de videoconferencias", admite Roca. Después de dos años de nomadismo puro, la heladería de los quince segundos parece haber encontrado su guarida. "Todavía somos un poco nómadas, pero ahora ya tenemos casa", concluye.