"Nuestros valores son el equipo humano y escuchar y acompañar al cliente. Y después ya viene la tecnología y una buena máquina". Es la declaración de principios de Albert Schiess, actual CEO y segunda generación de Hamer, una empresa fundada por un suizo en Catalunya en 1980 y que se ha convertido en un referente en la fabricación de maquinaria de termoformado para la producción de envases de plástico. Y pioneros en el mundo en maquinaria para alineadores dentales. Con sede en La Granada (Alt Penedès), exportan el 80% y sus máquinas están presentes en Francia, Argelia, Túnez, Estados Unidos o Australia.
Los orígenes suizos
Hans Schiess era un ingeniero suizo que llegó a Catalunya en los años setenta para trabajar haciendo instalaciones eléctricas. Rápidamente, vio que la industria catalana y española estaba poco automatizada y vio una oportunidad de mercado. "Empezó haciendo medidores de vinos automatizados para las cooperativas: que un litro, fuera realmente un litro", explica Albert, que lo relaciona con la popular "precisión suiza".
Viajando por todo el estado español para vender estos medidores, vio que la automatización todavía tenía mucho recorrido y se lanzó a diseñar máquinas automatizadas, centrándose en la maquinaria de termoformado para la fabricación de bandejas de plástico para la industria alimentaria. Lo hizo junto con su mujer, Mercedes Bistué. De hecho, el nombre, que puede parecer foráneo, surge de la unión de Hans y Mercedes. Era 1980.
Pioneros en la automatización
"La tecnología mecánica ya existía en la industria catalana, pero él implantó programas de automatización de todo el proceso para tener registros, poder ajustar parámetros, la temperatura, la presión...", destaca el actual CEO de Hamer. Solo empezar, ya vendieron muchas máquinas en Francia, Túnez y Argelia, donde todavía hay mucha maquinaria de Hamer. "Al ser suizo, ya tenía mucha vocación internacional", destaca.
Sus primeras máquinas servían para fabricar estas bandejas de plástico de un solo uso, pero con los años fueron innovando e incorporando nuevas áreas: "Siempre hemos estado expectantes a lo que pedía el mercado". El siguiente paso fueron los blísters de plástico y Hamer fueron los encargados de automatizar su fabricación. Sus blísters sobre todo se utilizaban en supermercados y retail para presentar productos de todo tipo como pilas, chupetes, llaves, etc. Y también instrumentos quirúrgicos.
Schiess: "El plástico tiene muchas cosas malas, pero en muchas aplicaciones es insustituible"
En los últimos años, con las políticas contrarias al plástico, también han desarrollado una nueva división: maquinaria para la fabricación de bandejas de pulpa de celulosa y otros materiales orgánicos. Pero con un valor añadido: "La bandeja de pulpa de celulosa no tiene las mismas prestaciones que el plástico: si pones un bistec, no durará tanto. La manera es laminar y añadir una capa muy fina de plástico. Y nosotros hacemos las máquinas que lo permiten hacer".
Y es que Albert tiene claro que, a pesar de los aspectos negativos del plástico, este no puede desaparecer: "El plástico tiene muchas cosas malas, pero en muchas aplicaciones es insustituible". A pesar de ello, hace años que trabajan e innovan en crear nuevas máquinas que puedan trabajar con otros materiales, sobre todo orgánicos.
De las bandejas de plástico a los alineadores dentales
La última innovación y división de Hamer llegó hace apenas seis años y han convertido la empresa en un referente mundial. Se trata de los alineadores dentales, que tan extendidos están actualmente. Schiess destaca que fueron los primeros en el mundo en hacer una máquina automática para fabricar estos alineadores. Unas máquinas que han vendido en todo el mundo, desde los Estados Unidos y Sudamérica hasta Australia.
Schiess: "Todo surge por la necesidad de adaptarte, el mercado te obliga a adaptarte constantemente"
Y este es uno de los valores que ha marcado los 46 años de trayectoria de Hamer y su crecimiento: la innovación constante. "Todo surge por la necesidad de adaptarte, el mercado te obliga a adaptarte constantemente".
La conquista de Alemania
Hamer, que a pesar de su expansión no deja de ser una pyme con una cuarentena de trabajadores, compite en el mercado con gigantes alemanes. Y tienen clara su estrategia para mantenerse: "En nuestro nicho de mercado somos muy fuertes y nosotros podemos ofrecer soluciones a medida y adaptarnos al cliente. Somos más cercanos y entendemos sus necesidades". Contra la competencia asiática saben que no pueden competir en precio, por eso apuestan por la personalización y el servicio personalizado: "Son las dos claves".
Y los resultados les dan la razón: ha habido años en que el 50% de sus ventas internacionales han sido en Alemania, justamente la tierra de sus grandes competidores. "Es una gran satisfacción", resume Albert.
Casi medio siglo después de que Hans Schiess detectara que la industria española necesitaba automatizarse, Hamer sigue buscando la siguiente transformación. Ahora lo hace también desde un centro de I+D en Capellades, conjuntamente con SEIC, una ingeniería especializada en celulosa e industria papelera. El objetivo es seguir desarrollando maquinaria para el plástico, pero también anticipar los materiales que ganarán protagonismo en el futuro. Y hacerlo manteniendo la filosofía con la que la familia Schiess ha construido la empresa: "Es muy importante el factor humano, tanto de cara al cliente como con nuestros equipos".
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