En 1983, Pere Vicens Penella dejó su trabajo en un fabricante de maquinaria de Agramunt para emprender su propio proyecto. Con pocos ahorros, consiguió la representación de John Deere en el Pla d'Urgell, compró los primeros tractores y se instaló en Mollerussa con el objetivo de hacerse un hueco en un campo catalán que todavía estaba inmerso en plena mecanización. Es el origen de Vicens Maquinària Agrícola, que 40 años después se ha convertido en una compañía con unos 200 trabajadores y once delegaciones, en plena revolución digital del campo, con tractores autoguiados y datos que permiten a los agricultores tomar decisiones sobre cada cosecha.
De trabajador a empresario
La historia de Vicens Maquinària Agrícola arranca en Agramunt. El fundador trabajaba en un fabricante de maquinaria agrícola, donde acabó asumiendo funciones de administración, contabilidad, gestión y también comerciales. "Era una persona muy dinámica y polivalente. Iba por toda la península vendiendo máquinas y eso le permitió establecer muchas relaciones con fabricantes y distribuidores", explica Francesc Baldomà, actual gerente de Vicens Maquinària Agrícola.
Una de estas relaciones fue con el delegado de John Deere en Catalunya. La multinacional, la gran referencia mundial del sector, buscaba reforzar su implantación en el territorio catalán y le ofreció asumir su representación. Aceptó el reto y decidió emprender por su cuenta. Los inicios no fueron sencillos. Tenía pocos ahorros y buena parte los destinó a comprar los primeros tractores que luego tenía que salir a vender. También hizo una inversión importante para disponer de recambios, con el objetivo de ofrecer desde el inicio el mantenimiento y servicio postventa: "Invirtieron mucho dinero en recambios y solo llegaron cuatro cajas, era todo muy caro". Por eso, a menudo cuando faltaba una pieza, tenía que ir a buscarla directamente a Lleida.
Francesc Baldomà: "Los dos valores que marcaron los inicios fueron el trabajo y el esfuerzo de Pere"
Fueron años de largas jornadas en las que tocaba hacer prácticamente de todo: vender tractores, buscar recambios, atender a los agricultores o gestionar el negocio. Otra de las iniciativas del fundador fue buscar la complicidad de las entidades bancarias para facilitar a los agricultores el acceso al crédito necesario para comprar la maquinaria. "Los dos valores que marcaron los inicios fueron el trabajo y el esfuerzo de Pere", resume el actual gerente. Poco a poco empezaron a vender más tractores, ampliar el stock de recambios, incorporar mecánicos y construir una estructura de servicio cada vez más completa.
Cuando el campo todavía se estaba mecanizando

El momento también ayudó. En los años ochenta, una parte importante del campo catalán todavía estaba completando el proceso de mecanización y existía una demanda creciente de tractores y equipos agrícolas. Hoy la realidad es muy diferente. El mercado se ha convertido principalmente en un mercado de reposición y las explotaciones agrícolas son mucho más profesionales, tecnificadas y exigentes.
En este contexto, Vicens Maquinària ha ido ampliando su presencia territorial hasta llegar a las once delegaciones actuales con la voluntad de llegar a cualquier finca de Catalunya. Una estructura que responde también a la necesidad de acompañar a un sector muy diverso. "Catalunya tiene una riqueza agrícola enorme", destaca Baldomà. Cereales, fruta dulce, frutos secos, viña, arroz o actividad forestal hacen que prácticamente durante todo el año haya alguna campaña en marcha en algún punto del territorio.
La clave del éxito
Esta realidad convierte el servicio postventa en una de las claves del negocio. Una avería en cualquier industria es un problema, pero en el campo puede significar perder una cosecha. "Si toca cosechar, se tiene que cosechar ahora. Si tienes una ventana muy pequeña para cosechar la uva, el arroz o la cebada y tienes una máquina quince días parada, tienes un problema muy importante", ejemplifica el gerente. Por eso, la capacidad de dar respuesta rápidamente al cliente se ha convertido en una de las principales exigencias de la compañía. "Tenemos que estar al lado de los clientes para que puedan ser más profesionales y sacar el máximo rendimiento de sus explotaciones", enfatiza Francesc.
Francesc Baldomà: "El agricultor tendrá que producir más con unos recursos limitados"
El gran cambio actual ya no pasa por sustituir los animales por los tractores ni por fabricar máquinas cada vez más potentes. Después de la primera gran revolución de la mecanización del campo, Vicens Maquinària está viviendo ahora una segunda transformación: la revolución digital. "La agricultura debe ofrecer más alimentos con unos recursos que son limitados", señala Baldomà. A esta presión se añade el incremento de los costes que ha experimentado el sector en los últimos años. La respuesta, según el gerente, pasa inevitablemente por producir de una manera más eficiente y optimizar al máximo los recursos disponibles.
Es aquí donde entra en juego la agricultura de precisión. Los tractores actuales pueden incorporar sistemas de autoguiado, trabajar con una precisión muy elevada y generar una enorme cantidad de información durante cada campaña. Los datos recogidos durante la siembra o la cosecha permiten analizar qué ha pasado en cada parte de una finca y tomar decisiones sobre la siguiente campaña: qué cantidad sembrar, dónde aplicar un determinado tratamiento o qué zonas ofrecen más o menos rendimiento. Francesc Baldomà tiene claro que su objetivo es facilitar a los agricultores esta revolución tecnológica y que el campo catalán no se quede atrás.
Del mecánico al especialista en datos
Esta transformación también está cambiando la propia Vicens Maquinària. La compañía ya cuenta con profesionales dedicados exclusivamente a la agricultura de precisión que ayudan a los agricultores a configurar las tecnologías y, sobre todo, a interpretar la información que generan las máquinas. "Nosotros lo tenemos que hacer fácil", reivindica Baldomà. El objetivo es que la tecnología no se convierta en una nueva dificultad para el agricultor, sino en una herramienta que le ayude a tomar mejores decisiones.
Para Baldomà, no es solo una cuestión de rentabilidad. La agricultura de precisión también permite hacer un uso más racional de fertilizantes, tratamientos y otros recursos: "Los agricultores se tendrán que adaptar sí o sí para mantener la viabilidad de sus explotaciones".
John Deere y la expansión por Catalunya

Buena parte de este camino se ha hecho de la mano de John Deere, líder mundial en maquinaria agrícola y que vio en Vicens Maquinària Agrícola su socio ideal para Catalunya. Aunque la empresa catalana también distribuye otras marcas, John Deere sigue siendo su sello y emblema. Baldomà destaca especialmente la fiabilidad, la capacidad de trabajo y la apuesta tecnológica del fabricante norteamericano.
Esto también explica el crecimiento territorial de Vicens Maquinària, que trabaja en nuevos proyectos de expansión para dar servicio a explotaciones de diferentes puntos de Catalunya. El objetivo es tener una dimensión suficiente para disponer de mecánicos, especialistas en agricultura de precisión, recambios y toda la estructura necesaria para responder a un sector cada vez más profesional.
Francesc Baldomà: "Las pequeñas explotaciones son importantísimas para el tejido agrícola de nuestro territorio"
Con unos 200 trabajadores repartidos en once delegaciones, la compañía atiende desde pequeñas explotaciones familiares con uno o dos tractores hasta grandes explotaciones y empresas de servicios con importantes flotas de maquinaria. "Las pequeñas explotaciones son importantísimas para el tejido agrícola de nuestro territorio y las tenemos que atender con mucho cuidado", reivindica Baldomà.
Un campo cada vez más profesional
El sector también afronta uno de sus problemas históricos: el relevo generacional. El gerente de la empresa reconoce las dificultades para encontrar personas dispuestas a trabajar en el campo, pero detecta un cierto cambio en los últimos años: "Ha habido un resurgimiento de jóvenes que han querido quedarse en casa". Una tendencia que, según apunta, se hizo más visible después de la pandemia. Aun así, considera que todavía es insuficiente para garantizar el futuro del sector.
Precisamente estas nuevas generaciones se encontrarán unas explotaciones muy diferentes de las que conocieron los agricultores que compraban los primeros tractores de Vicens en los años ochenta. La mecanización ya no consiste solo en sustituir trabajo físico por una máquina. Ahora significa automatizar tareas, generar datos, analizarlos y convertirlos en decisiones.
Más de cuarenta años después de aquellos primeros tractores vendidos en Mollerussa, el reto de Vicens Maquinària sigue siendo esencialmente el mismo: entender qué necesita el agricultor y ayudarle a hacer viable su explotación. Ha cambiado la respuesta. Si en los años ochenta significaba tener un tractor, un mecánico y el recambio disponible, hoy implica también autoguiado, datos, agricultura de precisión y especialistas capaces de interpretarlas. Una transformación que resume la evolución del propio campo catalán: de la mecanización a la digitalización.
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