Servir paellas preparadas en los restaurantes. Es el origen revolucionario de Paellador, que nació en 1992 en Igualada con la idea de hacer con el arroz lo que otras empresas ya habían conseguido con productos como las hamburguesas o las pizzas: desarrollar una solución preparada que permitiera ofrecer un resultado homogéneo de manera sencilla. Así, Francesc Seuba, fundador de Paellador, se propuso que cualquier restaurante pudiera incorporarla a su carta. Más de tres décadas después y bajo la denominación de grupo Meritem, aquella idea se ha convertido en una compañía que emplea a unas setenta personas, factura más de 14 millones de euros y sirve unos cinco millones de raciones anuales de comida, con mucha presencia en zonas turísticas.
La idea de democratizar la paella
"Era una novedad absoluta. No había ninguna empresa que hiciera paellas para restaurantes", explica Xavier Herreros, director general de Paellador. La idea inicial era vender las paellas a través de supermercados, pero muy pronto descubrieron que la oportunidad estaba en la hostelería. Preparar este plato en un restaurante podía colapsar fácilmente una cocina y su propuesta permitía que establecimientos que hasta entonces difícilmente podían tener paellas en la carta las pudieran ofrecer a sus clientes.
Xavier Herreros: "Fuimos de los primeros en vender soluciones de cuarta y quinta gama para la hostelería"
Era un camino nuevo y, por lo tanto, no fue sencillo: "Los inicios fueron difíciles, siempre lo son. El producto se desarrolló de cero, mucho ensayo y error". Paellador tuvo que difundir un concepto muy desconocido a principios de los años noventa. "Fuimos de los primeros en vender soluciones de cuarta y quinta gama para la hostelería y ahora ya es muy habitual", señala el director general. Un sistema no exento de debate por la calidad de lo que sirven los restaurantes y el hecho de que sean elaboraciones hechas fuera de sus cocinas. Herreros tiene claro que "la hostelería afronta grandes retos en rentabilidad de los negocios y disponibilidad de mano de obra" y que la misión de Paellador es "ser una ayuda" para ellos.
"Hay debate, pero la cuarta o quinta gama puede ser buena o mala. Nosotros no incorporamos aditivos, por ejemplo. Tenemos un cuidado extremo para que nuestros productos sean completamente saludables y con los máximos estándares", enfatiza Herreros, que cierra: "El mercado va hacia aquí". También, recuerda, los lineales de los supermercados con los platos preparados.
De las paellas a las Crujicoques

Inicialmente, el modelo tenía algunos elementos cercanos a una franquicia. Paellador seleccionaba restaurantes que trabajaban con la marca y les concedía una cierta exclusividad territorial. En el año 2000, sin embargo, la compañía empezó a transformar el sistema hacia una distribución más abierta: cualquier establecimiento interesado podía adquirir los productos, con la marca Paellador o sin ella.
Mientras tanto, la compañía ya había empezado a mirar más allá del arroz. En 1994 llegaron las Crujicoques, que se hicieron muy populares en bares y restaurantes. Más tarde, se incorporaron nuevas familias de productos: pasta con salsa, platos tradicionales, pizzas, tapas o pasteles. "Fue un camino muy natural. Una vez tienes abierto el canal de distribución, ves qué más necesita el restaurante", explica Herreros.
De esta manera, Paellador ha evolucionado hasta convertirse en un proveedor global de soluciones de cuarta y quinta gama para la hostelería. A pesar de la diversificación, el arroz continúa siendo el corazón de la empresa y representa aproximadamente la mitad de la producción. También dispone de una línea gourmet que comercializa sin marca, mientras que entre el resto de familias destacan especialmente los platos preparados y las tapas. Todo ello bajo el nombre de grupo Meritem.
Paellador ha evolucionado hasta convertirse en un proveedor global de soluciones de cuarta y quinta gama para la hostelería
El director general de Paellador tiene claras las dos claves que han guiado a la empresa en sus 35 años: "Calidad y servicio han sido absolutamente fundamentales desde el inicio. Una cosa sin la otra nos llevaría al fracaso". La calidad afecta al producto, pero el servicio es especialmente determinante en un sector como la restauración, donde quedarse sin una referencia puede significar no poder ofrecer un plato de la carta. Esta combinación les ha permitido construir una cartera de unos 4.000 clientes, mayoritariamente restaurantes, y cubrir todo el territorio español, incluidas las Baleares y las Canarias.
La internacionalización también ha ido ganando peso. Actualmente, las exportaciones representan aproximadamente un 12% del volumen de negocio y llegan a mercados como Francia, Portugal, Suiza, el Reino Unido o Estados Unidos. Al exterior no viajan solo las paellas. Paellador exporta las diferentes familias de su catálogo y Herreros pone un ejemplo especialmente gráfico de hasta dónde ha llegado la diversificación de la compañía: "Incluso vendemos pasta en Italia". Todo se produce en Igualada, donde la compañía cuenta con una plantilla de unas 70 personas. De las instalaciones salen cada año alrededor de cinco millones de raciones, aproximadamente la mitad de las cuales son arroces.
El día que todos los clientes cerraron
La trayectoria ascendente topó en 2020 con una situación crítica para una empresa que dependía casi íntegramente de la hostelería. "La pandemia fue un drama. De un día para otro, la totalidad de nuestros clientes cerraron", recuerda Herreros. La facturación se desplomó prácticamente a cero. La situación aún fue más excepcional por el hecho de tener la fábrica en Igualada. Antes de que el confinamiento se extendiera al conjunto del Estado, la Conca d'Òdena ya había quedado cerrada por el estallido del brote de coronavirus. Fueron los primeros en confinarse.
Los ERTE y los préstamos habilitados durante la covid ayudaron a la empresa a superar el bache, pero recuperar la actividad anterior requirió casi dos años
"La clave para sobrevivir fue nuestro personal y nuestra gente. Lo encaramos todos juntos con el propósito de salir adelante todos juntos", explica el director general. Los ERTE y los préstamos habilitados durante la covid ayudaron a la empresa a superar el bache, pero recuperar la actividad anterior requirió casi dos años. La recuperación ha acabado llevando a Paellador a superar los números de 2019, que habían sido de récord. En 2025 superó los 14 millones de euros de facturación y alcanzó el récord histórico de ventas, una cifra que Herreros prevé volver a superar este 2026.
Volver siempre al arroz
A pesar de haberse convertido en un proveedor mucho más diversificado, Paellador no tiene intención de alejarse del producto con el que empezó. Los arroces continúan representando aproximadamente la mitad de la producción y son una de las principales áreas en las que quiere seguir creciendo: "Somos especialistas y es nuestro core business". Al mismo tiempo, la compañía ve un potencial importante en los platos preparados y las tapas.
Más de 30 años después, el sector se ha acabado acercando a aquella idea que en 1992 Paellador tenía que salir a explicar restaurante por restaurante. Las soluciones de cuarta y quinta gama se han normalizado y la falta de personal, la presión sobre los costes y la necesidad de hacer más eficientes las cocinas han reforzado un modelo que entonces resultaba revolucionario. Mientras tanto, Paellador ha llegado a las cinco millones de raciones anuales y a sobrevivir al cierre simultáneo de todos sus clientes. Y Xavier Herreros repite la receta: "Calidad y servicio. Parece fácil, pero es eso".
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