Robin Hat, casquetes de cirujano para humanizar el quirófano

La empresa ya distribuye 75.000 gorros para médicos además de una quincena de países y cuenta con una delegación en Chile

Xavier Garrido, de Roben Hat, con uno de sus casquetes y un mapa con los países donde tienen presencia Xavier Garrido, de Roben Hat, con uno de sus casquetes y un mapa con los países donde tienen presencia

Un cirujano con un casquete de colores puede arrancar una sonrisa y "humanizar el quirófano" en el momento preciso para un paciente. Esta es la misión de Robin Hat, una pequeña compañía nacida el 2015 dedicada a la fabricación de casquetes para cirujanos y que ya se ha extendido a más de una quincena de países de todo el mundo. No son convencionales, sino que están estampados con colores, dibujos y figuras de todo tipo. De flamencos o de llamas, de Juego de Tronos o de los Vengadores. En los últimos diez meses ha distribuido 75.000 unidades de estos casquetes y este 2019 prevé una facturación de unos 500.000 euros. Actualmente el equipo está formado por cinco personas, además de los talleres de costura, algunos propios y otros que subcontrata, todos catalanes.

Todo empezó cuando Xavier Garrido trabajaba en la industria farmacéutica y decidió regalar a algunos de sus clientes cirujanos un casquete de colores: "La idea gustó mucho y tuvo éxito". En una segunda vez, el médico le pagó la pieza y es cuando pensó que era un sector con negocio. "Dimos el paso por todo el apoyo que tuvimos. Si sin dedicarnos, sacábamos un pequeño rédito económico, si nos profesionalizábamos, podíamos vivir de esto", explica.

Entre el equipo fundador hay también un ingeniero y maestros de primaria y de secundaria. No tenían ninguna experiencia laboral en empresas o emprendeduría, a pesar de que sí nociones de marketing.

Qué es Robin Hat?

"La palabra que nos define es la actitud", explica Garrido. Así, Robin Hat se vende un casquete para "humanizar el quirófano y dar otro aire a la relación entre cirujano y paciente". "Puedes ser un gran profesional, pero no hay que ser aburrido". "Cuando el médico se pone un casquete de los nuestros, empieza una conexión con el paciente, que por un momento se puede olvidar que está en el hospital", añade. Un efecto que con los niños se multiplica.

La reacción de cirujanos fue muy positiva, según revela Garrido: "Nos decían que, sin ellos saberlo, era necesario y alguien lo tenía que inventar. Daba color, alegría, vida y posibilidad de expresarse y mostrar la personalidad". Y es que mientras los vestidos de los cirujanos todos son iguales, los gorros permiten mostrar la actitud y dejar de lado la sobriedad habitual.

robin hat xavier garrido

Robin Hat tiene su sede en Rubí

La idea de Robin Hood

Xavier Garrido explica que con el dinero conseguido por la primera venta, ayudó una pareja de gente mayor que no tenía dinero para volver a casa después de un mes de tratamiento oncológico. "A partir de aquella noche pensamos que podíamos vender casquetes como negocio y, además, ayudar destinando una parte a la solidaridad".

Esta es una de las ideas que conforman el nombre de Robin Hat, que juega con la figura de Robin Hood. Hoy en día, la compañía destina una parte de la facturación a proyectos solidarios y colabora con entidades como la Fundación Elena Barraquer, Fundación Curarte, Papallupas, Dentistas sin Fronteras... "Nacimos con este ADN y es irrenunciable", asegura Xavier Garrido.

Amazon como plataforma de crecimiento

Desde 2015, Robin Hat ha ido creciendo de manera controlada pero decidida. Sus inicios fueron trabajando desde casa e, incluso, también cosiendo algunas de las primeras piezas en sus domicilios. Cuatro años después tienen despacho en Rubí y una delegación en Chile. Sus principales dos ramas de venta son directa a cirujanos de todo el mundo a través de internet y al sector sanitario o farmacéutico por congresos o acontecimientos que organizan.

Y en el proceso de internacionalización del producto fue fundamental Amazon. "La venta en linea fue clave. Decidimos hacerlo con Market Place para no aumentar el riesgo y pusimos nuestros productos en Amazon y fue básico", destaca Xavier Garrido. El gigante comercial como plataforma que permite crecer negocios locales e incipientes. A través de la venta en linea, llegan hoy a dieciséis o diecisiete países.

Brasil, meca de la cirugía

Y es que una empresa pequeña no tiene la estructura necesaria para poder hacer envíos en todo el mundo de manera económica e inmediata. No es viable pensar que un comprador pagará 40 euros de envío por un producto que vale 15 o 20. "No teníamos capacitado para enviar en todo el mundo y el envío no puede superar el precio del producto. Amazon te ofrece precios asequibles e inmediatez", afirma Xavier Garrido, que ve la plataforma como una posibilidad para "internacionalizar sin riesgo" y que permite "probar países para ver si funcionan".

Xavier Garrido: "El proceso de internacionalización supone muchas horas"

"El proceso de internacionalización ha supuesto muchas horas y creérselo", señala Garrido, que añade: "La respuesta más positiva estuvo en Estados Unidos, cuando vimos que allá la respuesta fue muy buena, volcamos todos los esfuerzos". En Italia fue un "boom" y es el segundo país donde más exportan. Después aparecen Alemania, Francia, Chile y Estados Unidos. También han llegado a Indonesia o Australia y próximamente darán el paso en Brasil, que asegura que es el país donde más cirugía plástica se está haciendo. El próximo oriente es el objetivo a medio plazo. Y en Japón también están entrante, a pesar de que la barrera idiomática y el corporativismo del país son dificultades importantes.

Made in Catalunya

A pesar de que parte del sector textil ya produce en países con costes mucho más bajos, Robin Hat ha apostado desde el inicio para fabricar los casquetes en Catalunya. Actualmente tienen cuatro puntos de costura, algunos propios y otros subcontratados: Mataró, Rubí, Barcelona y Abrera.

Su voluntad es mantener la producción en el país, que tal como recuerda Xavier Garrido es uno de las cunas de la industria textil: "Nuestro público es muy exigente y pide calidad. Tenemos que controlar mucho la producción para que sea perfecta y no nos planteamos ir fuera porque seguro que perderemos el control. Ahora nos envían un producto mal hecho y podemos volver cuatro unidades. Si vas a 6.000 km, no lo podrías hacer".

De Juego de Tronos al Comecocos

Robin Hat cuenta con más de un centenar de modelos de casquetes. Hay de estampados y colores con flores, lunas, estrellas, etc. También de animales de moda, como los flamencos o este año las llamas. Otros vintage, como el Comecocos, uno de los que más se vende. Y también de tendencias actuales, como los Vengadores o Juego de Tronos. Y de la Guerra de las Galaxias.

En la mayoría de casos, los estampados que se escogen son diseños de teles que compran directamente. "Hagamos scouting de teles para saber cuáles son las tendencias y las compramos", apunta Xavier Garrido. También tienen capacidad para hacer sus propios diseños y, incluso, para atender demandas particulares. Hace poco un cirujano se los pidió un casquete con el escudo y el nombre de su equipo de fútbol preferido y lo hicieron. "Nunca decimos que no, tratamos igual una unidad que 1.500".

Únicos en el Estado

Y Robin Hat es la única empresa del Estado y una de las tres de todo Europa validadas por el doctor australiano Rob Hackett por serigrafiar el nombre y la especialidad de los médicos y enfermeros de un quirófano en su casquete. Una tendencia que Hackett puso en práctica a su puesto de trabajo y que ha mejorado la eficiencia y efectividad del trabajo de los cirujanos. Y es que aunque parezca una obviedad, poder saber con milésimas de segundo quién es tu acompañante de quirófano y su especialidad puede hacer ganar unos segundos cruciales en una operación delicada a contrarreloj.

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