26
de Agosto
de
2015 - 05:30
Intentar formar y colocar al mercado laboral decenas de parados a quienes la crisis económica, y a menudo la misma vida, no ha tratado demasiado bien es el objetivo que se ha impuesto la empresa de inserción laboral APASOMI, con sede en Sabadell. Detrás de esta sociedadestá Càritas Diocesana de Terrassa, que ha querido dar un paso más en su trabajo diario. Son muy conscientes del contexto de dificultades en que trabajan y saben que el trabajo delante es ingente.
"Cógete a la silla, si no estás sentada ya. A los dos Vallès tenemos 74.000 personas en riesgo de exclusión social, con una población de 1,3 millones de personas". Con rotundidad, y también con confianza da las cifras Albert Font, que se ha convertido desde hace unos meses en el gerente de la nueva empresa de Càritas.
APASOMI prioriza las personas con dificultad para acceder a un puesto de trabajo, un colectivo integrado principalmente por personas de bajo nivel de ocupación, de edad superior a los 45 años y/o con dificultades económicas y baja accesibilidad a los recursos públicos. Sus cifras oficiales apuntan que el 71,4% de los usuarios de Càritas están al paro y buscando trabajo activamente. "Estamos atendiendo los últimos de los últimos de los últimos, con los cuales incluso los servicios de ocupación catalanes no pueden hacer nada. Pero nosotros tenemos que ser capaces que todo el mundo que nos llegue sea insertable", afirma Font.
La nueva filosofía de la Iglesia, una influencia
En la creación de esta nueva empresa ha influido, según apunta el gerente, el mensaje que el papa Francesc ha empezado a enviar a la comunidad religiosa y a la sociedad en general. "Ha lanzado mensajes que nos vienen a decir que tenemos que dar un golpe de vuelta más: recuperamos esta autoestima, porque sean insertables y que, despacio, estas personas puedan salir. Es algo cómo "dejáis de dar el pescado y enseñáis también como utilizar la caña". Estos mensajes son los que han ido quedando", explica.
En esta reflexión de educar para ayudar, APASOMI ofrece cursos de formación específicos que van desde el servicio doméstico, la atención a la gente mayor, el mantenimiento o la jardinería, entre otras. Después buscan vacantes en empresas del territorio donde sus usuarios puedan trabajar. "Hagamos el contacto con la empresa, los decimos qué somos y que hagamos y normalmente solemos firmar un convenio para establecer las normas", narra Font.
Acompañamiento integral
Aún así, hasta la independencia del proyecto solidario que es APASOMI, dos técnicos acompañan los usuarios. Los técnicos de Càritas que atienen las familias a las parroquias son los que derivan los informes laborales a la empresa. Al si del programa aprenden a redactar su propio currículum y el mismo Antoni Font los entrevista, una práctica que los servirá de entrenamiento a su futura vida laboral cuando se relacionen con una empresa diferente. "A mí me sirve para ampliar las informaciones sobre el perfil y ver si esta persona reúne las características para ocupar la plaza que tenemos abierta".
Desde abril acá, 12 personas han conseguido firmar un contrato de trabajo (el periodo máximo son 30 meses de contrato) y en el horizonte está el objetivo que sean absolutamente autosuficientes para poder continuar su vida laboral sin el apoyo constante de Càritas. "Todas las personas que estamos atendiendo querríamos que fueran capaces de insertarse después en el mercado. Càritas ha dado siempre limosnas, pero ahora el reto es conseguir que aprendan a pescar".
"Cógete a la silla, si no estás sentada ya. A los dos Vallès tenemos 74.000 personas en riesgo de exclusión social, con una población de 1,3 millones de personas". Con rotundidad, y también con confianza da las cifras Albert Font, que se ha convertido desde hace unos meses en el gerente de la nueva empresa de Càritas.
APASOMI prioriza las personas con dificultad para acceder a un puesto de trabajo, un colectivo integrado principalmente por personas de bajo nivel de ocupación, de edad superior a los 45 años y/o con dificultades económicas y baja accesibilidad a los recursos públicos. Sus cifras oficiales apuntan que el 71,4% de los usuarios de Càritas están al paro y buscando trabajo activamente. "Estamos atendiendo los últimos de los últimos de los últimos, con los cuales incluso los servicios de ocupación catalanes no pueden hacer nada. Pero nosotros tenemos que ser capaces que todo el mundo que nos llegue sea insertable", afirma Font.
La nueva filosofía de la Iglesia, una influencia
En la creación de esta nueva empresa ha influido, según apunta el gerente, el mensaje que el papa Francesc ha empezado a enviar a la comunidad religiosa y a la sociedad en general. "Ha lanzado mensajes que nos vienen a decir que tenemos que dar un golpe de vuelta más: recuperamos esta autoestima, porque sean insertables y que, despacio, estas personas puedan salir. Es algo cómo "dejáis de dar el pescado y enseñáis también como utilizar la caña". Estos mensajes son los que han ido quedando", explica.
| La empresa también organiza cursos de formación. APASOMI |
En esta reflexión de educar para ayudar, APASOMI ofrece cursos de formación específicos que van desde el servicio doméstico, la atención a la gente mayor, el mantenimiento o la jardinería, entre otras. Después buscan vacantes en empresas del territorio donde sus usuarios puedan trabajar. "Hagamos el contacto con la empresa, los decimos qué somos y que hagamos y normalmente solemos firmar un convenio para establecer las normas", narra Font.
Acompañamiento integral
Aún así, hasta la independencia del proyecto solidario que es APASOMI, dos técnicos acompañan los usuarios. Los técnicos de Càritas que atienen las familias a las parroquias son los que derivan los informes laborales a la empresa. Al si del programa aprenden a redactar su propio currículum y el mismo Antoni Font los entrevista, una práctica que los servirá de entrenamiento a su futura vida laboral cuando se relacionen con una empresa diferente. "A mí me sirve para ampliar las informaciones sobre el perfil y ver si esta persona reúne las características para ocupar la plaza que tenemos abierta".
Desde abril acá, 12 personas han conseguido firmar un contrato de trabajo (el periodo máximo son 30 meses de contrato) y en el horizonte está el objetivo que sean absolutamente autosuficientes para poder continuar su vida laboral sin el apoyo constante de Càritas. "Todas las personas que estamos atendiendo querríamos que fueran capaces de insertarse después en el mercado. Càritas ha dado siempre limosnas, pero ahora el reto es conseguir que aprendan a pescar".
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| El proyecto busca la reinserción laboral y social de los usuarios. APASOMI |
