El 19 de febrero, la Paloma se convertía en el insólito epicentro de la comunidad digital en catalán. Cientos de empresas, instituciones y administraciones, entidades y personas de la sociedad civil, todas ellas relevantes por motivos diferentes de la red, acudían a la llamada de Accent Obert, la fundación que hasta el pasado junio era conocida como puntCAT.
¿El objetivo? (Re)encontrarse. Ha sido una de las pocas oportunidades de mezclar actores que comparten ámbito de actuación, identidad y horizonte, pero que demasiado a menudo, y casi siempre de manera involuntaria, viven de espaldas los unos a los otros.
La celebración sirvió para hacer visible una certeza que raramente se hace tan evidente en el mundo físico: el país digital (su lengua y cultura) existe, es vivo, dinámico y diverso. Y, sobre todo, tiene más motivos para el optimismo de los que suele concedernos el repetitivo discurso cotidiano sobre nosotros mismos. Una comunidad sólida, pero con lazos aún débiles, y por eso tiene más sentido que nunca reforzar sus infraestructuras, las alianzas y los espacios compartidos que le han de dar continuidad en un momento crucial.
El tan anunciado futuro digital es hoy. Y demanda, con urgencia, una nueva generación de infraestructuras y recursos específicos a su servicio
La convocatoria de Accent Obert no tenía nada de encuentro ni furtivo ni estéril, no sucedía en los márgenes de la actividad productiva del país. En pleno 2026, el mundo digital, las tecnologías y todo lo que producen, cambian y aceleran, ya no son una capa opcional, sino el centro mismo del desarrollo económico, cultural y social. El tan anunciado futuro digital es hoy. Y demanda, con urgencia, una nueva generación de infraestructuras y recursos específicos a su servicio.
“Un mundo nuevo reclama nuevas instituciones”, en palabras de Genís Roca, presidente de la fundación. En esta encrucijada es donde emerge Accent Obert: una infraestructura cívica, ligera pero ambiciosa, con una gobernanza amplia que reúne a actores económicos, tecnológicos, culturales y sociales de referencia de todos los territorios de habla catalana. Un espacio compartido con un objetivo tan simple como imprescindible: que todo el mundo pueda vivir plenamente en catalán, también en el mundo digital.
La nueva encarnación de la fundación está construida sobre los cimientos sólidos de veinte años de gestión del dominio .cat, una infraestructura crítica que utilizan hoy más de 116.000 empresas, organizaciones y ciudadanos. Dos décadas después, los dominios siguen siendo imprescindibles, pero ya no son suficientes para garantizar la continuidad de una cultura (y de sus empresas, instituciones y organizaciones) en Internet.
No es suficiente con gestionar solo infraestructura: también hay que defender, facilitar y promover nuestra manera de ser en digital
No es suficiente con gestionar solo infraestructura: también es necesario defender, facilitar y promover nuestra forma de ser en digital. Por eso, la fundación ha ampliado su alcance e impulsa nuevos proyectos y complicidades. Como por ejemplo Galàxia, un inventario de aplicaciones fiables, seguras y útiles para trabajar y vivir en catalán, creado conjuntamente con Softcatalà.
O la apuesta decidida por la creación de contenidos: Lista, el primer mapa del ecosistema creativo en catalán, cartografiado con La Fera; la Casa de la Creación Digital, construida con el Ayuntamiento de Barcelona, Betevé, 3Cat y Barcelona Activa, una infraestructura pública y física para incubar este sector emergente; y finalmente los Premios CRIT, otorgados conjuntamente con la AMIC y la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, para reconocer y prestigiar a los creadores digitales.
Accent Obert es también la voz única de los territorios de habla catalana ante los organismos internacionales que ordenan y gobiernan Internet. Y, como impulsor de la Alianza por la Presencia Digital del Catalán, actúa como interlocutor con las grandes empresas tecnológicas a la hora de defender nuestros intereses y el posicionamiento de nuestra lengua y cultura en buscadores, plataformas y tecnologías aplicadas. Y de la mano de Xnet, acoge el 4D, un espacio de debate y reflexión sobre derechos digitales y digitalización democrática. Un ecosistema de actividad y alianzas flexible y en crecimiento constante.
Una red densa, tejida gracias a la concertación público-privada, que permitirá a Accent Obert actuar de manera inmediata como cabeza de puente de la cultura catalana en el universo en expansión de la inteligencia artificial. Un nuevo eje estratégico que se desplegará y dará sus primeros frutos a lo largo de este 2026, conscientes de que este es el terreno de juego donde nos jugamos buena parte de nuestro futuro más inmediato.
Pero incluso en este mundo que se transforma al ritmo vertiginoso de los cambios tecnológicos, veinte años después, la misión fundacional permanece intacta: que la sociedad catalanohablante (personas, empresas y organizaciones) no sea solo usuaria de Internet, sino también un actor colectivo con capacidad de influencia y herramientas para actuar y competir en él. Estar presentes en el entorno digital con voz propia, una reputación sólida y estándares tecnológicos de vanguardia.
Accent Obert es el socio preferente para este presente digital. Es el eslabón que arraiga y conecta la fuerza de las organizaciones y del tejido productivo del país con las nuevas oportunidades que constantemente surgen en la red. Y este será también el sentido de este espacio: una conversación continua sobre qué nos jugamos, qué herramientas tenemos y cómo podemos reforzar, desde la empresa y la sociedad civil, nuestra presencia en la economía digital.