Mecánicas Segalés celebra este año 60 años de historia. Nacida como un pequeño taller que fabricaba maquinaria a medida para los clientes, la empresa ha evolucionado hasta convertirse en un referente en tecnologías para el tratamiento de purines. En esta entrevista, la directora financiera, Marta Segalés, explica que el Executive MBA de la Universidad de Vic le ha servido para adquirir una mirada más estratégica sobre la gestión empresarial, además de repasar las decisiones que han marcado la trayectoria de la empresa, el papel de la innovación y los retos de liderar una empresa familiar en un contexto de cambios.
Mecánicas Segalés celebra 60 años de historia. ¿Qué decisiones estratégicas han sido determinantes para garantizar la continuidad y el crecimiento de la empresa?
Venimos de lo que era un taller donde hacíamos maquinaria según lo que nos pedían los clientes. Hacíamos según pedido, experimentábamos y hacíamos inventos. Con el tiempo, como en la comarca había mucha industria de pieles y alimentaria, nos fuimos especializando en este tipo de maquinaria.
Un momento clave llegó en 2006, a raíz de una feria en París. Allí detectaron la problemática ambiental vinculada al mundo ganadero y a los purines. A mi padre se le abrieron los ojos y vio que era una oportunidad para desviarnos hacia una nueva línea que diferenciara la empresa de la competencia. Los primeros años dieron muchos quebraderos de cabeza… Era un mundo desconocido y fue complicado, a pesar de que ya teníamos clientes del sector ganadero...
La máquina clave para empezar a hacer un tratamiento de purines fue el separador de líquidos y sólidos, que permite separar el purín en dos fracciones. A partir de aquí vimos que era necesario ir más allá de la maquinaria y ofrecer un servicio más completo. Por eso, empezamos a colaborar con un biólogo y, más adelante, ya incorporamos la figura de un biólogo en la empresa porque vimos que aportaba un valor añadido en el tratamiento de purines.
Así pues, de una oportunidad habéis acabado construyendo una especialización que identifica la empresa.
Exacto. Apostamos por desarrollar tecnología propia y por rodearnos de especialistas. Esto nos ha permitido pasar de un taller mecánico a convertirnos en una empresa tecnológica con una presencia internacional importante. En este sentido, hace muchos años empezamos a participar en la feria EuroTier de Alemania para conocer más este mundo.
También ha sido clave la participación en proyectos con universidades y centros de investigación. Este trabajo conjunto nos ha ayudado mucho a innovar, a conocer más el sector y a mejorar los procesos para hacer tratamientos cada vez más eficientes.

Como segunda generación al frente de la empresa, ¿cuál ha sido el principal reto?
Lo más importante ha sido mantener el espíritu emprendedor de mi padre. Continuar teniendo ganas de adelantarnos al mercado, ser curiosos y permitirnos equivocarnos. En el mundo de los purines cada granja es diferente y solo se aprende con la experiencia.
Además, cada vez hay más exigencias ambientales, y eso hace que tengamos que adelantarnos a las necesidades del sector. Forma parte del ADN de la empresa intentar anticiparnos a lo que necesitará el granjero en el futuro.
¿Cómo ha contribuido la formación de Executive MBA de la Universidad de Vic a afrontar el liderazgo con una mirada más estratégica?
Para mí fue una necesidad de actualizarme profesionalmente. Si quieres mirar hacia el futuro, crecer e innovar, también te tienes que renovar. El programa me ha aportado herramientas para analizar la empresa con perspectiva, trabajar con planificación estratégica y tomar decisiones con una visión más global.
También es muy enriquecedor compartir experiencias con profesionales de otros sectores. A veces no te das cuenta, pero ves las cosas más claras que si no hubiera hecho este Executive.
¿Qué aprendizajes concretos ha aplicado en la gestión de la empresa?
A mí me ha dado una visión estratégica y capacidad para adaptarte a los cambios. En estos momentos todo va tan deprisa que necesitas una capacidad de adaptación muy importante.
Y otro de los aspectos que también más me ha ayudado es el liderazgo, la gestión de personas. Aprendes a entender los diferentes perfiles y hacer que sean más eficientes.
También te dan herramientas para delegar mejor, estructurar los equipos y te hace frenar para pensar en cómo gestionar la empresa a medio y largo plazo.
¿Cómo se toman decisiones sin perder la esencia de los fundadores?
Siempre hemos tenido muy claros algunos valores: la proximidad con el cliente, una gran capacidad técnica y el compromiso. El compromiso también implica pensar en el futuro y en cómo afrontar los retos ambientales.
Además, es muy importante la comunicación entre los socios. Intentamos ir todos a una y mantener este espíritu práctico e innovador que siempre ha caracterizado a la empresa.
¿Algo más?
A nivel personal me ha ayudado a ponerme más en el lugar del trabajador y poder descifrar el perfil de cada persona para saber cómo dirigirse a cada uno. También te transforma de tal manera que sin darte cuenta ya estás aplicando los aprendizajes. Por ejemplo, hacer reuniones más participativas porque, de esta manera, aumenta la motivación de la gente. Además, el programa ayuda a estructurar mejor las decisiones.

Aparte de usted, dos personas más de la empresa se están formando en el Executive MBA de la Universidad de Vic. ¿Cuál es el papel de la formación de alto nivel en su organización?
Somos una empresa que creemos que tener gente preparada repercute en la empresa. Ahora mismo Mecàniques Segalés está en una etapa de crecimiento, nos estamos abriendo internacionalmente y también hemos abierto una nueva línea de negocio de tratamiento de aguas. Ante este crecimiento vemos que necesitamos gente preparada.
También pensamos que incorporar nuevas miradas y nuevas perspectivas aporta cosas nuevas a la empresa. Siempre hemos intentado dar recursos para que la gente se pueda preparar, porque hoy todo va muy deprisa y tener personas formadas es una inversión que tiene retorno.
Uno de los elementos con más retorno directo para la empresa es el Trabajo de Fin de Máster, que cada participante desarrolla durante el programa. Nosotros hemos llevado a cabo un proyecto de la empresa con el acompañamiento y la mirada estratégica del equipo docente del Executive MBA. Este proceso permite analizar retos u oportunidades del negocio generando propuestas aplicables. En la práctica, es como disponer de una consultoría estratégica con un valor añadido clave: el conocimiento, las herramientas y las conclusiones quedan dentro de la organización y pasan a formar parte de su capital interno.
¿Cuáles competencias son imprescindibles hoy para dirigir una empresa familiar?
Lo más importante es tener una visión estratégica de futuro, que es la que tenía mi padre cuando estaba al frente. También es clave la capacidad de adaptación al cambio, porque el contexto evoluciona muy deprisa.
Y, sobre todo, la gestión de personas. Las personas son el activo de la empresa. Un buen liderazgo es básico para que el equipo se sienta implicado y forme parte del proyecto.
Cataluña es un país de empresas familiares. ¿Qué papel puede jugar la formación que ofrece la Universidad de Vic con el Executive MBA para garantizar su profesionalización y la continuidad?
Es una experiencia muy enriquecedora, tanto a nivel profesional como personal. Compartir experiencias con otros profesionales y empresarios te permite ver los problemas desde una perspectiva diferente y tomar decisiones con más seguridad.
Además, ayuda a preparar la empresa para los cambios y a afrontar el futuro con una mirada más estratégica. Es una experiencia muy recomendable para cualquier empresario.