Jugar a la oficina

El juego de mesa Binnakle, finalista a los Premios del Gamification World Congress, convierte los trabajadores en aventureros en una isla para fomentar la innovación y la creatividad

Binnakle es finalista a la categoría de herramientas no digitales de los premios del Gamification World Congress
Binnakle es finalista a la categoría de herramientas no digitales de los premios del Gamification World Congress

"Trabajas jugando o juegas trabajando?". Muchos dudarían a la hora de responder, pero todavía muchos más empleados serían incapaces de responder. 'Juego' y trabajo' pueden ir de la mano? Según Philippe Delespesse y Lourdes Cateura, sí. Ellos son los creadores de Binnakle , un juego de mesa que quiere fomentar el uso de la gamificació en las empresas y que ya ha visto reconocida su trabajo al ser finalista a los Premios del Gamification World Congress que se celebra esta semana en Barcelona.

Este juego, como cualquier otro, cuenta con un azulejo, monedas y cartas. También hay equipos y retos, pero el objetivo final es fomentar la innovación en una compañía. Esto es posible gracias al hecho que se ha sintetizado en Binnakle los 12 años de experiencia de Delespesse y Cateura al frente de la consultoría Inteligencia Creativa y de un año de mucho trabajo de co-creación con empresas como Repsol y Nestlé.

Las cuatro misiones de la innovación
"Muchas veces la gente cree que la creatividad se limita a las lluvias de ideas y realmente encontrar buenas ideas y rellenar la pared de tabla-its no es difícil, el más complicado es que no sean las ideas de siempre", critica Delespesse. Por eso, el juego propone convertir los trabajadores en aventureros en una isla y darlos un empujón hacia la innovación en un contexto totalmente opuesto al de la oficina.

A Binnakle todo empieza con un reto, pregunta o dilema que requiere una respuesta diferente. Consta de cuatro misiones y es precisamente a la primera donde los jugadores –divididos por equipos- proponen soluciones. El más habitual es ver la gamificació en los departamentos de marketing y recursos humanos, pero Delespesse asegura que es una estrategia mucho más transversal: "Cómo se puede reinventar el proceso de compra de materia primera? Nuevos métodos por fidelitzar el cliente? Qué otros indicadores financieros ayudarían a medir la salud de la empresa? Cómo se puede ayudar al trabajador porque tenga más cuento la seguridad laboral? Cualquier pregunta sirve, porque el juego consiste a reformular un problema y a darle respuesta".

El juego empieza en el centro de la isla, que tiene forma de cerebro, y acaba en la playa. Cedida


A la segunda misión se disciernen las mejores ideas que han surgido y a continuación, a la tercera parte, unos equipos tienen que buscar los pros de las opciones y los otros los contras. "Estar obligado a atacar o defender una idea permite separar las opiniones. A menudo sólo vemos la parte negativa o la positiva, así que si eres de los que piensa que una idea es buena y te ha tocado atacarla, tendrás que valorarla de manera diferente. Además, todas las contras que se dan sirven después para mejorar la idea", detalla el director de la consultoría.

Finalmente, los equipos llegan a la cuarta etapa con una idea sólida, en la que cruzan y con la que consideran que pueden innovar tanto a la empresa como al mercado. Entonces llega el momento de presentarla, el que Delespesse considera de los más difíciles: "Más de la mitad a veces que una idea no sale adelante es por la forma, no por el contenido. Aquí damos consejos e instrucciones de como hacer un pitch con gancho y convencer la audiencia que es la hora de hacer una prueba piloto".

En este sentido, Delespesse insiste a decir que la equivocación es una situación recorriendo en el proceso de innovar y por eso algunas compañías optan directamente para no arriesgar. Para minimizar las consecuencias, asegura que la última etapa de Binnakle es como una prueba de fuego. "Es un test rápido y barato, los mismos trabajadores valoran el todo de una idea y sirve para ver si el piloto que proponen es factible", concluye.

De la vida real al azulejo de juego
Además de las cartas con herramientas y técnicas de trabajo que pueden servir de guía para avanzar al juego, Binnakle también tiene monedas, los Bikles. Cada equipo empieza con 15 Bikles y va ganando y perdiendo en función de tres criterios: suerte, cantidad y calidad. "La suerte es un factor importante a la vida real y al juego también tenía que ser. También se dan monedas a los que más contenidos generan, y también a quienes formulan los mejores, puesto que al final calidad va ligada a cantidad. Cuanto más ideas tengas, más posibilitados que sean buenas", detalla.

Y en la lista de complementos que forman parte del juego no puede faltar el peluche: "Es un cocodrilo que se llama Croqui y que ataca cualquier persona que critica las aportaciones de los compañeros a las misiones uno y dos. Aprender también quiere decir equivocarse, siempre hay de haber momentos sin juicio, el juicio ya vendrá después".

Las multinacionales también juegan
A pesar de que desde fuera puede parecer un procedimiento confuso, Binnakle ya ha demostrado que funciona. Novartis, Desigual, Sanofi o Danone eran clientes de la consultoría y ahora usan el juego.

Lourdes Cateura y Philippe Delespesse han recogido toda la experiencia en Binnakle. Cedida


Al ser preguntado por el secreto del éxito, Delespesse considera que lo es el hecho de salir del en torno a siempre el que ayuda a salir del bloqueo permanente que hay ante los retos. "Contar con una mirada diferente del problema hace aumentar el número de posibilidades de encontrar una respuesta nueva. Parece evidente, pero nadie lo hace a las empresas", apunta el creador. En esto se basa la gamificació, una estrategia que para Delespesse todavía es "demasiado desconocida" y que necesitará dos años más para poder decir que la mayor parte de las empresas lo han aplicado en algún departamento.

Ciertamente, la innovación es el atributo principal de la aplicación de los juegos en el entorno empresarial, pero la lista no acaba aquí: "Jugar desinhibe los trabajadores, se atreven a decir cosas trencadores y salen habilidades desconocidas. Y cómo que, al final, es una competición, se sale del círculo de comodidad y surgen nuevas ideas. También se aprende de la experiencia, incluso más que con una formación, donde el trabajador no integra el que le explican".

Interés de empresas extranjeras
Se puede adquirir Binnakle desde 950 euros si se opta sólo por la caja con el juego. Sin embargo, la empresa también ofrece formaciones y sesiones de trabajo conjuntamente con el equipo.

Hasta ahora, han apostado por el juego de mesa catalán empresas españolas, sur americanas y recientemente rusas, por el que la consultoría ya planea la internacionalización en Colombia, Chile, Argentina, Panamá y Rusia y la traducción a otras lenguas. Es un objetivo ambicioso pero factible, mucho más después de ser uno de los finalistas de los premios del Gamification WorldCongress , el que el creador considera que los da "prestigio, visibilidad y credibilidad".

Más allá del premio en si, Delespess cree que el más importante de todo es haber sido seleccionados en la categoría Best Non-Software Innovation. "La gente cree que todos los juegos que salen ahora son digitales, cuando digo que esto no es una app, se sorprende. Esto nos ayuda a dejar claro que hay todo un mundo de cosas físicas que funciona", relata, y puntualiza a continuación que no hay nada más importando que la interacción en el desarrollo de la creatividad.

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