El sector público catalán —la Generalitat, la administración local y el conjunto de sus organismos y entes dependientes— representa aproximadamente un 20% del PIB catalán. Para hacer efectiva su misión, dispone de unos 400.000 trabajadores y trabajadoras entre personal funcionario, laboral, eventual y electos. Si añadimos todas las personas que trabajan en empresas y entidades sociales vinculadas a la prestación de servicios públicos, su dimensión es aún mayor.
Por eso, tal como expresa el Fòrum d’Entitats per la Reforma de l’Administració (FERA), “no puede haber un buen país sin una buena administración”. El peso de los números lo hace más que evidente.
El debate sobre la necesaria reforma o transformación de nuestras administraciones, pues, se ha hecho inaplazable.
"El sector público catalán representa aproximadamente un 20% del PIB catalán y dispone de unos 400.000 trabajadores y trabajadoras"
En primer lugar, porque existe un convencimiento cada vez más extendido de que hemos llegado a la obsolescencia del modelo actual. A pesar de los esfuerzos de digitalización y modernización de servicios y estructuras, la brecha entre las necesidades sociales y la respuesta pública cada día es mayor. Campesinos, profesionales de la educación, sanitarios, entidades sociales y organizaciones empresariales coinciden a menudo en una misma reclamación: reducir burocracia y mejorar los tiempos de respuesta para adaptarlos a lo que demanda la sociedad. Cada día los medios de comunicación y las redes sociales recogen ejemplos de esta realidad.
La misma Generalitat lo reconoce implícitamente con iniciativas como el CETRA o con documentos como las “50 propuestas para la reforma de la Administración”.
Esta necesidad de transformación de las administraciones también se sustenta en dos aspectos más. Por un lado, en los próximos diez años se jubilará más de un tercio de los trabajadores públicos actuales. La generación de los baby-boomers, después de décadas ocupando los puestos de responsabilidad, dejará paso a las nuevas generaciones. Es una oportunidad extraordinaria para incorporar talento joven a partir de un cambio radical en el sistema de selección y de revisar los sistemas de selección y de desarrollo profesional, para adaptarnos a las expectativas de las nuevas generaciones y a las nuevas formas de trabajo.
"Es una oportunidad extraordinaria para incorporar talento joven a partir de un cambio radical en el sistema de selección"
Por otro lado, asistimos a una tendencia global, que plantea adelgazar la administración no desde la cirugía fina, sino desde planteamientos más drásticos, en formato “motosierra”. Precisamente por eso es importante que el debate sobre la reforma de nuestras administraciones se haga desde el conocimiento, la experiencia y la voluntad de generar valor público.
Y es aquí donde la voz de los gestores públicos resulta especialmente relevante.
Las personas que trabajan cada día en las organizaciones públicas son quienes mejor conocen las dificultades de transformar una política pública en un servicio útil para la ciudadanía. También son quienes detectan con mayor claridad las oportunidades de mejora.
Hoy en día los grandes retos públicos ya no se pueden abordar desde una sola administración ni desde una única disciplina. Requieren coordinación, confianza, capacidad de gestión y una mirada compartida.
Un buen ejemplo es el sistema de atención a la dependencia. Otorgar los grados de dependencia en personas vulnerables requiere todas las administraciones: normativa estatal, valoración y prestaciones autonómicas, elaboración de los PIAS (Planes Individuales de Atención) por parte de los ayuntamientos, consejos comarcales. El ciudadano no tiene un interés especial en saber quién tiene la competencia ni cuál es el proceso. Lo que necesita es un resultado ágil y efectivo en el menor tiempo posible.
"El ciudadano no tiene un interés especial en saber quién tiene la competencia ni cuál es el proceso. Lo que necesita es un resultado ágil y efectivo en el menor tiempo posible"
Han pasado veinte años desde la celebración del II Congrés de Gestió Pública bajo el lema “Reflexión, Acción y Valor público”. Aquel encuentro reunió a más de 300 servidores y servidoras públicos de las diferentes administraciones catalanas. Aunque, desgraciadamente, muchas de las aportaciones que se hicieron siguen siendo sorprendentemente vigentes, los cambios tecnológicos, sociales, organizativos y normativos vividos durante estas dos décadas hacen necesario volver a generar un espacio de reflexión y propuesta.
Por eso, desde la Associació Catalana de Gestió Pública (ACGP) hemos convocado el III Congrés Català de Gestió Pública los días 18 y 19 de junio en el TecnoCampus de Mataró. Un espacio donde escuchar la voz y la opinión de los gestores públicos y de otros actores relevantes.
En este espacio estaremos presentes todas y todos los que queremos participar en el proceso de reforma de la administración pública en Catalunya, aportar nuestro conocimiento con voluntad innovadora y renovadora y, sobre todo, desde una óptica constructiva y propositiva. Queremos ser actores del cambio.
Por eso hemos organizado el Congreso en torno a seis grandes ámbitos:
- Mejorar los servicios públicos y la relación con los ciudadanos y sectores sociales (simplificación, comunicación clara, cocreación…)
- Gobierno y administración en el siglo XXI
- Organizar la acción pública mirando la nueva sociedad
- Explorar las oportunidades de las nuevas herramientas de gestión: digitalización eficiente, IA, datos…
- Talento joven y renovación generacional
- Profundizar en el buen gobierno, la transparencia y la evaluación de las políticas públicas
En la cita participarán unos 600 gestores de todas las administraciones catalanas, de los diversos territorios y de posiciones profesionales que van desde técnicos a directivos. Hablarán más de 100 personas en ponencias, mesas redondas y comunicaciones y experiencias. Habrá un espacio para escuchar a los ciudadanos y otro para conocer la opinión de todos los congresistas sobre algunos aspectos referenciales.
Queremos participar en el proceso de reforma de la administración pública en Catalunya a partir de nuestro conocimiento, con voluntad innovadora y renovadora, desde una óptica constructiva y propositiva. Queremos ser actores del cambio. Queremos que nuestra voz, autorizada y potente, sea escuchada y atendida, y que llegue al conjunto de las administraciones. Porque si el conjunto no participa de un modelo renovado, solo mejoraremos una parte de los procesos, pero no su conjunto.
"Queremos participar en el proceso de reforma de la administración pública en Catalunya a partir de nuestro conocimiento, con voluntad innovadora y renovadora"
Es hora de pasar del análisis, de la diagnosis y del diseño a la ejecución. Y esto requiere organizaciones sólidas, talento gestor y también pasión por la cosa pública.
Nos jugamos mucho más que una reforma administrativa. Nos jugamos la capacidad de nuestras instituciones para continuar generando confianza, cohesión y prosperidad en los próximos años.