El universo tendero que describía Josep Pla con su mirada punzante pertenece hoy a un mundo ya desaparecido. El sector comercial hace tiempo que es una pieza clave del tejido empresarial, conformando el 13% del PIB barcelonés, con más de 60.000 establecimientos y 152.000 personas ocupadas. El apocalipsis del retail que pronosticaban los más pesimistas se ha vuelto en su contra: ni Amazon ni los centros comerciales han acabado con el comercio de proximidad. Es más, la digitalización, más que matar el sector, lo ha imbuido de un dinamismo renovado.
Negocios nacidos como marcas digitales, como Cocunat o Freshly Cosmetics, han dado el salto a la tienda física, mientras que comercios de toda la vida, como la zapatería Tascon, han lanzado su e-commerce con éxito. Sobran ejemplos, pero lo que está claro es que levantar un comercio hoy en día requiere conocimientos empresariales especializados, infraestructura tecnológica y, sobre todo, financiación. Para complicar la ecuación, fondos de private equity han irrumpido en negocios donde tradicionalmente el pequeño comercio dominaba: comprar el pan hoy en día o hacer el menú diario se ha convertido en un acto puramente financiero.
Para los pequeños comercios, pues, el acceso a la financiación es clave para mantener la competitividad a la hora de invertir en tecnología, optimizar procesos, reforzar el marketing o mejorar la gestión del stock. Advertencia: Hay que valorar muy bien las inversiones que se hacen con IA ahora mismo y ver qué retorno se espera de ellas para no pillarse los dedos. También es esencial la financiación a corto plazo para resistir la volatilidad de las ventas y su estacionalidad. La mala noticia es que los directores de oficina de bancos y cajas han perdido autonomía. La aprobación de un préstamo o de una póliza de crédito ya no depende tanto de una persona como de un algoritmo. Negocios sin histórico o con ventas irregulares tienen graves dificultades para acceder a financiación.
"Para los pequeños comercios, el acceso a la financiación es clave para mantener la competitividad a la hora de invertir en tecnología, optimizar procesos, reforzar el marketing o mejorar la gestión del stock"
Dada esta situación, es recomendable planificar las necesidades financieras a largo plazo, pedir financiación cuando aún no se necesita y tener cuidado con los cambios de ciclo económico para que no te pillen desprevenido. En este contexto, las políticas públicas como los BCrèdits de Barcelona Activa son una solución de valor para el comercio, ya que facilitan el acceso a la financiación con unas condiciones más atractivas que las que ofrece el mercado.
No hay duda de que el comercio en Barcelona es un caso de éxito, tal como sostiene David Nogué del observatorio económico EIXOS, y que por ello ha sido nombrada Capital Europea del Comercio Local el 2026. La ciudad desplegará más de 200 actividades en los diez distritos, con la implicación de más de 70 organizaciones, en una apuesta clara por poner en valor el comercio de proximidad como uno de los principales activos económicos, sociales y culturales de la ciudad. La capitalidad es mucho más que visibilidad, es legado: comercios más competitivos, más resilientes y, sobre todo, más solventes.