Profesor de Esade y decano asociado del programa Executive MBA

Innovaciones al sector educativo

04 de Marzo de 2014
Xavier Ferràs

La concepción del que es la educación necesita grandes innovaciones. El paradigma actual no es competitivo ni nos prepara por un mundo global y en permanente cambio. En primer lugar es erróneo el principio que el aprendizaje se base en el estudio individual, como actividad aislada. La vida nos traerá a trabajar en organizaciones y con organizaciones y, cada vez más, bajo el formato de proyectos en entornos de incertidumbre. El sistema educativo tiene que ser capaz de desarrollar habilidades relacionales, de comunicación y de liderazgo . Y se tiene que orientar a la gestión de proyectos conjuntos, de complejidad creciente .

En segundo lugar, olvidamos la idea que las recompensas son lineales: además esfuerzo, más recompensa. No es cierto. A la vida real,habrá infinitos esfuerzos no recompensados, por la acción de variables externas aleatorias o no controladas. Es imprescindible desarrollar capacidad de improvisación en situaciones de presión y tolerancia al fracaso. Desde pequeños, tenemos que saber levantarnos cuando caemos.

En tercer lugar, la generación de estímulos orientados al resultado. Convierten a las personas en conservadoras. Hace años, en un famoso experimento científico, relatado al libro The Decisive Momento: How the Brain Makes up it Mind, se sometió a un grupo de niños a estímulos de reconocimiento al resultado (ante un problema determinado, se distinguía aquellos que habían llegado a la solución correcta), y a otro grupo, a estímulos de reconocimiento del esfuerzo (se reconocía y felicitaba los que mayor esfuerzo habían dedicado, independientemente del resultado). A continuación, se dejó que los dos grupos seleccionaran nuevos problemas a resolver. Se comprobó que los primeros (que identificaban resultado correcto con éxito) se volvían conservadores: optaban por problemas sencillos para repetir los buenos resultados. Los segundos, en cambio, sometidos a incentivos por reto, tomaban actitudes más audaces: optaban por nuevos problemas más complejos.

En cuarto lugar, el aprendizaje por absorción, en lugar de por experimentación. El mundo real no es un libro abierto en el cual leer y absorber conocimientos sin más. A menudo se asemeja más en una habitación a oscuras, donde hay que tantear para encontrar la puerta. El primer tanteo probablemente sea fracasado, pero nos ayudará a hacernos un mapa mental de la situación hasta que conseguimos localizar la puerta. Aprendemos por experimentación. Y por eso, tenemos que fracasar algunas veces.

Qué querría que el sistema educativo enseñara a mis hijos? Por supuesto, no sólo contenidos. Los contenidos cambian o se olvidan. Querría que los enseñara competencias y los entrenara en actitudes. Especialmente las siguientes.

Aprender a aprender.
El importante no es el que aprendes hoy, que será efímero. El importante es que seas capaz de estar siempre aprendiendo de manera eficiente.

Aprender a emprender
Que tuvieran iniciativa personal, actitud positiva, voluntad de generar valor para ellos y para su entorno. Que se orientaran a la solución de problemas (no a su creación y dispersión) , que supieran improvisar positivamente en situaciones críticas. Que supieran detectar las oportunidades allá donde se encuentren. Creatividad, iniciativa y acción son las fuentes de la emprendeduría.

Aprender a innovar
Que no se conformaran con el preexistente. Que fueran creativos, que buscaran posicionamientos diferenciales, que desafiaran el pensamiento convencional y el pensamiento único. Que fueran librepensadores. Y que actuaran para poner en acción estas ideas.

Aprender a investigar
Que desarrollarán pensamiento crítico. Que tomaran decisiones basadas en evidencias. Que no se dejaran traer por el que no es demostrable.

Aprender a olvidar
Que supieran dejar atrás viejos paradigmas, viejas rutinas y hábitos obsoletos. Que no se aferraran al pasado. Que afrontaran el cambio con espíritu positivo y a sabiendas de cómo valoritzar-lo, sin anclarse en el que ya no existe o es obsoleto. Que se desvincularan del que tuvieron o fueron y se orientaran e ilusionaran sistemáticamente en nuevos contextos vitales. Que siempre miraran al futuro con nuevos proyectos. Y, si no los tuvieran, que fueran capaces de generarlos.