Si la economía no anda bien (que va mejor, a pesar de que el pueblo no lo percibe) y la política se encrespa hasta el infinito debido a la corrupción sistemática, de la locura de no pocos mediocres de los partidos y de la obcecación emocional otros más cerca del Ebro, nadie tiene derecho a esperar un crecimiento de la economía productiva. La amenaza de una tercera recesión es aquí, a las puertas. Pero el juicio tajante de la ciudadanía es un axioma puesto que refleja la economía real, la percepción de la calle según el barómetro de octubre del CIS. Terrible retrato de la descalificación popular:
Situación general de la economía española: a) Muy mala – 42,3% b) Mala – 39,9% c) Regular – 16,1% d) Buena – 1,3%
Una dura expresión del pesimismo que ratifica idéntico criterio que hace un año: peor (39,2%), igual (47,5%) y mejor (12,3%). Pesimismo, también, proyectivo a futuro, puesto que su radiografía de las expectativas a un año ver apunta a un idéntico diagnóstico: igual (45,3%), peor (25%), mejor (20%). Esta última variable parece emerger ligeramente.
De este modo es de locos imaginar que sumar problemas políticos cotidianos a un escenario como este sea cosa de prudentes o simplemente de sensatos. Problemas nofaltan, pero algunos los extreman con sus aventuras políticas, económicamente nocivas, diga el que se diga. La Cecot , en lugar de calmar las causas, las impulsa con politizaciones contraproducentes. Su grande cenar político –más que empresarial- del pasado lunes 3 de noviembre no ayuda a aclarar las nubes, sino todo al contrario. Igual que el 9N o que la intromisión de la política en el seno de las patronales, algunas de las cuales parecen tener más vocación de terminales de partidos políticos que de lobbies de intereses –que esto son esencialmente las patronales. Confebask es un ejemplo tan ejemplar que con su asistencia a la cena del independentismo catalán se contradice con los argumentos anti Joan Rosell a la CEOE, donde apoya descaradamente a aquellos que tratan de acusar a su presidente de no personarse casi en la causa de la defensa de la "unidad de mercado", es decir, de la unidad de España, ante los acontecimientos de Cataluña . En que quedamos? Dónde somos?
Los empresarios avisan Lo han hecho en Alicante, donde se celebraba el Congreso de la Empresa Familiar: el 80% de las reformas del gobierno no son de su gusto. Una encuesta entre los participantes, que después no se correspondió con el diálogo edulcorado con Mariano Rajoy, así lo ratificaba. Los máximos exponentes de las empresas de la economía real, la asociación para la Competitividad, también presentaron en Madrid esta misma semana su plan para reducir la desocupación hasta el 11% con emanaciones críticas al que desde el gobierno no se ha sabido hacer. Pero, hay más todavía en estudios como el que el BBVA acaba de dar a luz: se alerta de un paro estructural del 18% después de la crisis, a pesar de que, al igual que la CEOE, estiman para nuestra Economía un crecimiento del 2% del PIB el 2015. Es como sacarle al océano el agua a cubos...
No existe un clima de satisfacción general en el mundo empresarial hacia las políticas de un gobierno la adscripción del cual al centro-derecha se quejan, en su punto de considerarla paradójico con sus medidas. Tanto de sufrimiento, tantos recortes para estancarnos en un horizonte de paro del 18% al final del túnel? Evidentemente unido al problema catalán –pésimamente arbitrado desde Madrid- al nacimiento y explosivo desarrollo de Podemos . Es la expresión del malestar social y a la corrupción sistemática de un modelo de democracia bipartidista probablemente fracasado en España, con evidentes tintes de neofeudalisme partidista. Composen un paisaje tan poco esperanzador como ya apunta la banca internacional, el Financial Times, The Wall Street Journal y los máximos analistas de las grandes agencias de riesgo . El Bank of America ya señala Podemos y el problema catalán como razones para dudar de la economía española, o tal vez el peor, para grabar de nuevo nuestra deuda por las sospechas que infunde el actual panorama español.
Alejar la política de la economía es, además de un error, un imposible. Siempre fue la economía parte sustantiva de la política, pero más que nunca resulta hoy en día la columna vertebral de la misma, debido al fin de las ideologías, aunque las administren a su manera –confusamente. Podemos, la tendencia de los cuales promueve un populismo de izquierdas, neomarxista y utópico, ya ha puesto en alerta a buena parte de los empresarios y de sus organizaciones representativas. Podemos puede vaciar del presupuesto del Estado en prometidas y caridades, pero no tendrá de donde sacar si los empresarios no invierten, no pagan impuestos y si se reduce el número de asalariados año por año. Alguien razona desde este elemental postulado?
Resultados y empresas Por contraste sorprende todavía hoy más la ostentación de beneficios de empresas como Inditex, Banco Santander o BBVA. También La Caixa muestra un optimismo propio de quien ha superado los exámenes del Banco Central Europeo del Sr. Draghi. El "suma y sigue" no deja de optimizar un horizonte de beneficios empresariales que encara no se ven en la calle. Esta es también una parte del divorcio. Ponemos algún ejemplo: Cementos Molins triplica hasta septiembre sus beneficios; Abanca sextuplica casi beneficios en los primeros nuevo meses del año; Mapfre gana 673 millones hasta septiembre… "Suma y sigue".
Sin embargo, las contranotes no faltan y algunas de ellas afectan duramente empresas catalanas de raíz, como La Seda; que ha vendido a Plastipak su packaging por 328 millones, un récord de venta de una fábrica en España. Otra multinacional de los Estados Unidos que devora una emblemática empresa, nacida el 1923 pionera del desarrollo industrial del Baix Llobregat desde que el holandés Charles Stulemejer vino a Barcelona para crear la primera industria de rayón o seda artificial, dandoa la química en el sector textil, puntero en Cataluña y en España.
Me hace daño esta noticia como síntoma o símbolo; conozco perfectamente su historia y el peso que adquirió, incluso durado la Guerra Civil, dedicada a la fabricación de munición para morteros. Empresa que dio luz a los movimientos sindicales y las reivindicaciones sociales durante el franquismo. Una apasionante historia a la que dediqué tres años de mi vida y que, inédita, permaneceva en cuatro volúmenes de casi 1.000 páginas que nunca vieron la luz. También una triste historia.
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