Presidente de PIMEC y presidente de la PMcM

El futuro no es menos economía, sino mejor economía

31 de Mayo de 2026
Antoni Cañete

En los últimos días se ha abierto un debate relevante sobre el modelo económico de Catalunya, y es positivo que sea así. Desde Pimec hace tiempo que contribuimos a partir de los datos y el análisis riguroso. Hay que hablar con ambición y realismo de productividad, salarios, competitividad, vivienda, sostenibilidad y calidad del crecimiento. El país afronta retos profundos y, por ello, necesitamos diagnósticos exigentes, debates honestos y propuestas sólidas.

 

También es evidente que Catalunya necesita mejorar salarios. No porque las empresas no los incrementen, sino porque las familias sufren una presión creciente por el coste de la vida, especialmente por la vivienda y el precio de suministros básicos, y muchas personas tienen la sensación de que, a pesar de trabajar, cada vez cuesta más llegar a final de mes. Ignorar esto sería un error.

Pero el debate importante no es si hay que mejorar salarios. Es evidente que hay que hacerlo. La cuestión es cómo lo hacemos posible de manera sostenida, sin debilitar la actividad económica ni poner en riesgo la capacidad de generar empleo y progreso. Cómo hacemos competitivo nuestro país, como hacen otros, en todos los aspectos.

 

Y es aquí donde creo que el debate necesita más matices. Cuando analizamos sectores como el turismo, la restauración, el comercio o la industria cárnica, hay que evitar miradas simplificadoras sobre actividades que tienen un peso relevante en el empleo, la actividad empresarial y la cohesión territorial del país. Que un sector presente salarios medios inferiores es un indicador de que hay que avanzar en productividad, innovación y calidad del empleo, pero no invalida su aportación económica y social. Pero esto no demuestra, por sí solo, que aquel sector reste recursos al conjunto de la sociedad. Una economía no se puede analizar solo a partir del salario directo, y menos cuando se diagnostica que estos sectores son casi la mitad del empleo.

El turismo, la restauración o la industria agroalimentaria no son una nómina aislada. Son redes de miles de pymes, autónomos, proveedores, exportadores y actividades complementarias que generan empleo, cotizaciones, IVA y otros impuestos, inversión, demanda interna, reequilibrio y cohesión territorial. Y, más allá de la actividad directa, también contribuyen a redistribuir riqueza, actividad y oportunidades al conjunto del territorio.

"Una economía no se puede analizar solo a partir del salario directo, y menos cuando se diagnostica que estos sectores son casi la mitad del empleo"

La industria cárnica está inmersa en un proceso profundo de transformación orientado a mejorar la calidad del empleo, la sostenibilidad y el valor añadido. Forma parte de una cadena agroalimentaria que sostiene actividad industrial, logística, servicios veterinarios, frío industrial, alimentación animal, exportaciones y vida económica en muchas comarcas del país.

La prosperidad compartida no nace de contraponer sectores económicos, sino de fortalecer las interdependencias positivas entre actividades, territorios y personas. Sin esta aportación, mucho del bienestar del que disfrutan los que tienen salarios por encima de la media no existiría.

Defender estos sectores no significa resignarse al modelo actual, sino acelerar su transformación hacia más valor añadido, más tecnología, más sostenibilidad y mejores salarios.

"El reto no es hacer más pequeña la economía, sino hacer más grande la prosperidad compartida"

Las economías europeas con salarios más elevados no han prosperado reduciendo actividad económica, sino mejorando la eficiencia institucional, reduciendo trabas burocráticas y aumentando productividad, dimensión empresarial y capacidad innovadora. Han entendido que sin empresas con escala, capacidad de inversión y visión de largo plazo es muy difícil consolidar salarios elevados y bienestar sostenible.

Catalunya necesita una economía más productiva, más sostenible y más inclusiva, capaz de generar oportunidades reales para las nuevas generaciones y prosperidad compartida en todo el territorio. Porque el reto no es hacer más pequeña la economía, sino hacer más grande la prosperidad compartida. El futuro no es menos economía. El futuro es mejor economía.