Llega la oficina de contingencia

El 'managing director' de los coworking Wayco, Nacho Cambralla, explica que "se está reactivando la actividad y todo es mejor de lo que me esperaba"

Planta baixa de Wayco Abastos | Cedida Planta baixa de Wayco Abastos | Cedida

"Esta nueva situación nos abre la puerta a muchas empresas más grandes que no dejarán sus oficinas pero que necesitan alternativas de espacio y rotación. Son las oficinas de contingencia", explica Nacho Cambralla, managing director de Wayco, la red de coworkings de València que en plena desescalada se atrevió a inaugurar un nuevo espacio, aplazado desde marzo. Desde su nuevo Wayco Abastos, a sólo 10 minutos andando del centro de la capital valenciana, hablamos con quien cada día atiende peticiones de acontecimientos y de fórmulas 'híbridas' para hacer compatible con el Covid-19 el retorno presencial al trabajo.

"La pandemia nos pilló, en particular a nosotros y al sector en general, en un momento muy dulce, con una demanda muy fuerte y un nivel de ocupación tan alto que ya empezábamos a tener lista de espera de clientes", explica Cambralla. En abril ya lo explicaba en VIA Empresa después de una conversación con Susana Lluna que lo entrevistó para su diario de Una autónoma en cuarentena.

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"En aquel momento fui más pesimista, pero ahora, desde que hemos vuelto, veo las cosas diferentes. Sí que es verdad que se nos cortó todo de golpe, y muy rápidamente sobre todo, pero en junio ya empezamos a notar que todo se está reactivando y es mejor de lo que me esperaba", explica Cambralla. "Me he dado cuenta que mucha gente ha aprendido, en muchos casos, que se tiene que replantear cómo trabajaba hasta ahora y el coworking encaja muy bien con esto, buscando que el trabajador tenga una cierta flexibilidad", argumenta.

Todo el mundo habla ahora de la 'fórmula híbrida', que también se aplica a los acontecimientos, puesto que tienen una parte en linea y otra de presencial. En este modelo de negocio, Nacho Cambralla explica que, como no puede volver todo el mundo a trabajar en la oficina por el espacio y el mantenimiento de la distancia de seguridad, las empresas buscan maneras de trabajar diferentes. "Muchas tampoco pueden seguir teniendo a la gente en casa de manera provisional y ahora empiezan a organizarse, dando la opción de trabajar en la oficina pero también en espacios diferentes como este nuestro", explica.

Nacho Cambralla
Nacho Cambralla, en la sala polivalente Bailén | NNG

Para ellos supone una oportunidad de negocio, puesto que no era una modalidad existente entre su oferta y ahora la están readaptando. "Digamos que nos ha aparecido un perfil de usuario-cliente nuevo que hasta ahora no teníamos porque antes era el autónomo quien trabajaba en el coworking o la pequeña empresa, que en vez de una empresa convencional se buscaba un espacio en un coworking, o el trabajador remoto que trabajaba para una empresa y que en la mayoría de los casos la empresa le pagaba el coste y él decidía donde trabajaba. Este nuevo nicho nos abre la puerta a clientes mucho más grandes", reconoce.

Cambralla: "Me he dado cuenta que mucha gente ha aprendido, en muchos casos, que se tiene que replantear cómo trabajaba hasta ahora y el coworking encaja muy bien con esto"

En su espacio en el barrio valenciano de Abastos han abierto también una cafetería, local que ya tenía el antiguo negocio que se implantaba en este establecimiento. Ahora sirven cafés y bollería, pero la idea es ofrecer menús de mediodía también para complementar la oferta.

Detrás de la barra, hay una sala diáfana, la Bailén, con sofás y butacones, que hoy por hoy está esperando la celebración de showrooms, uno de los acontecimientos la celebración de los cuales más motiva el interés de los clientes de Wayco. Estos meses de junio y julio también se han reactivado las peticiones de salas, principalmente para reuniones de empresas y para formación de grupos pequeños. Y el goteo es constante en cuanto a las preguntas sobre espacios para despachos y oficinas privadas, una opción que ya contemplan en este espacio de techos altos que en su pasado albergó una fábrica de hilos que proveía a la industria de la indumentaria valenciana.

La sala superior de Wayco Abastos | Cedida
La sala superior de Wayco Abastos | Cedida

Mientras lo visitamos, entran y salen de sus salas emprendedores y autónomos que fichan con la cara en un dispositivo de reconocimiento facial situado en la puerta y mantienen la distancia entre ellos, inmersos en el trabajo de cara a los ordenadores -la mayoría portátiles- que salpican las mesas. También el equipo directivo está reuniéndose con su arquitecto para rematar algunas cosas, pendientes todavía por las prisas de la reciente inauguración, en este espacio que huele a nuevo y que espera tener muchos trabajadores, con distancia y seguridad.

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