Restaurante Orvay, vinos a copas y platos ibicencos

El restaurante es un guiño a los orígenes ibicencos de un empresario que vino a Barcelona ya hace 20 años a estudiar, hacer fortuna y enamorarse

Vicente Orvay fundador del restaurante Orvay | Cedida
Vicente Orvay fundador del restaurante Orvay | Cedida

Orvay es un guiño a los orígenes ibicencos de un empresario que vino a Barcelona ya hace 20 años a estudiar, hacer fortuna y enamorarse. Cuesta pensar que alguien pudiera dejar atrás las calas paradisíacas de la frecuentada isla pitusa para instalarse en el Born barcelonés. Vicente Orvay lo hizo. Y no le ha ido del todo mal.

Vino a formarse en empresariales y acabó trabajando en una entidad financiera llevando la gestión de patrimonio. En su Ibiza natal podría haber sido hostelero, pues su familia regentó un restaurante de arroces y pescados de toda la vida 30 años hasta la jubilación de sus padres. Pero la llamada de los fogones le pilló lejos de casa. Aquí su mujer, Anabel Lázaro, regentaba –y regenta- un restaurante junto a su madre cerca de la Catedral de Barcelona. Así que ese fue el empujón que le faltaba para soltar amarres y lanzarse a la apertura de su propio restaurante.

“Apostamos por un modelo que cuesta consolidar a corto plazo, no buscamos el turista fácil, hemos invertido en capital humano y en el mejor producto. A largo plazo la consolidación será mucho más fuerte”

“No hay nada fácil en esto de la hostelería, pero parece que empezamos a ver la luz”. Orvay nació en diciembre de 2017, en un momento en que Barcelona aun encogía la respiración y aceleraba el paso pasando por las callejuelas que colindan la Rambla. Los atentados de aquel mismo verano fueron un varapalo para todos los negocios de la zona. Pese a la negativa coyuntura, este pequeño restaurante abrió puertas en el número 4 del Passeig del Born con una inversión de unos 300.000 euros, contando la reforma y el traspaso. “Fue en un momento en que el entorno no era el mejor. Pero nos afectó levemente porque éramos nuevos. Pero fue un momento duro” recuerda Orvay. “Apostamos por un modelo que cuesta consolidar a corto plazo, no buscamos el turista fácil, lo que hemos hecho es invertir en capital humano y en el mejor producto que nos podamos permitir comprar. A largo plazo la consolidación será mucho más fuerte”.

Un local de "prueba"

Orvay vende calidad, proximidad y una selección de vinos muy, muy cuidada. De hecho, muchos apuntarían que es una vinoteca en la que se puede comer muy muy bien. “Es un local pequeño, de unos 130 metros, enfocado al sector más gastronómico. Abrimos en el Born, cerca de donde vivimos y nos movemos. Buscábamos Ciutat Vella o el Gótico, pero nos salió la oportunidad de este local y nos resultó muy atractivo”. El proyecto de interiorismo corrió a cargo de un amigo de la familia, Isern Serra. Un joven talento que ha trabajado con el estudio Antoni Arola y que ha sabido profundizar en la relación de la luz, las texturas y el espacio. Este local es una prueba. Pequeño y con una distribución complicada, el estudio del color (marrón, verde burdeos) y las texturas (maderas, mármoles hierros) nos entregan un espacio que habla de vino, de tierra y de gastronomía.

L'interior del restaurant Orvay | Orvay

El interior del restaurante Orvay | Orvay

Su plato top es la croqueta de pollo al curry. “Desde el minuto uno se convirtió en el clásico de la casa, podríamos vender a la semana unas 200 unidades”. También lo es la carrillera, cocinada 12 horas sobre parmentier de trufa negra, o recetas festivas catalanas como el cap i pota o el fricandó. Todo con una presentación gastronómica, jugando en la liga de otros negocios de la zona (Bar del Pla, El chigre, El Born, La Puntual…). El pulpo la brasa con crema de berenjena ahumada, el tártar de atún y el steak tartar también son hits.

“Hemos introducido algunos platos que tienen que ver con mi origen balear”. Es el caso de la fritada de pulpo, típica de las islas. O el calamar fresco de la nueva carta. “Lo compramos en el Mercado de Santa Caterina y lo servimos relleno de sobrasada y de cerdo ibérico, es un plato que me recuerda a mi niñez, al que hemos dado un toque más creativo y que está teniendo mucho éxito”. El pituso (montadito de sobrasada y brie) o esferas de queso de Mahón de Menorca completan el homenaje a la despensa y al recetario popular ibicenco.

L'ou cuinat a baixa temperatura amb foie, panceta i trufa

El huevo cocinado a baja temperatura con foie, panceta y trufa

Con unos 80-100 comensales diarios de media y siete trabajadores en plantilla, Orvay se ha marcado un objetivo de rentabilidad de 600.000 euros de facturación en los próximos años, a corto plazo. En el 2018 estuvieron en unos 400.000 euros lo que les ha obligado a reajustar algunos márgenes y precios.

Donde tienen puesto un ángulo de visión difícil aún de encontrar en estas callejuelas es el vino. Con atino, unas 70 referencias repasan las DO de España y Catalunya. “El vino siempre me ha apasionado. La he hecho personalmente y con mucho mimo pensando siempre que es un valor añadido que quiero ofrecer en mi local. Los selecciono nacionales de todas las DO y con peso en los vinos catalanes. Puntualmente, también tenemos algún vino francés. Pero el 60% es nacional y el 40% catalán”, resume. “Estoy muy orgulloso de la selección que tenemos de vinos a copas. Los cambiamos cada semana, con 8 referencias y distintas calidades. Tengo precios muy razonables y eso, a locales y ¡visitantes de un perfil gastronómico alto les tira”.

Restaurante Orvay

Passeig del Born, 4, Barcelona

Teléfono: 938 32 45 04

Abierto todos los días de 12.00h a 00.00h (excepto lunes).

Cocina continua

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