Una década de despegues fallidos

Los aeropuertos leridanos de la Seu d'Urgell y Alguaire siguen sin una viabilidad económica que justifique su construcción

L'aeroport de Lleida Alguaire | Cedida L'aeroport de Lleida Alguaire | Cedida

Ser el primer aeropuerto del Estado en que las maniobras de aterrizaje se hacen con GPS o ser el primero construido y gestionado íntegramente por parte de la Generalitat de Catalunya no han sido alicientes suficientes para que los aeropuertos de Lleida de la Seu d'Urgell y Alguaire hayan tenido una trayectoria de éxito en la década que llevan funcionando. La instalación del Alt Urgell, que desde el pasado mes de abril ya tiene en marcha el sistema de geolocalització que permite la orientación de los aviones en caso de malas condiciones meteorológicas, sólo ha recibido a cinco empresas y ha construido ocho hangares. Una vez ha entrado en funcionamiento, la Consejería de Territorio considera que "existen más posibilidades de ofrecer vuelos comerciales de manera regular". Por su parte, el de Alguaire, que se inauguró con un vuelo desde Barcelona con periodistas y autoridades, encabezado por el entonces presidente de la Generalitat, José Montilla, no ha llegado a cumplir nunca los objetivos iniciales del Govern de rozar los 400.000 pasajeros anuales y mover 3.500 toneladas de mercancías. Este último servicio ni siquiera ha empezado. En 2019, en el aeropuerto con la pista más ancha de España y que costó 100 millones de euros, llegaron 58.000 personas.

En 2010, el aeropuerto de la Seu d'Urgell abrió, como un aeródromo privado, después de 46 años cerrado. Cuatro años después, Generalitat y Govern d'Andorra invertían un millón de euros más para transformarlo en una instalación comercial para aprovechar su ubicación geográfica y el efecto del negocio del esquí en los Pirineos. En este periodo de seis años, han operado empresas de construcción de hangares, servicios de aerotaxi, mantenimiento, comercialización de aeronaves y escuelas de formación.

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Dos filiales de Iberia y Air France son dos de las empresas interesadas en operar desde el aeropuerto de la Seu d'Urgell después de la puesta en marcha del sistema GPS, que favorece el aterrizaje instrumental. Según asegura el ministro de Economía de Andorra, Jordi Gallardo, "el objetivo es ofrecer vuelos de ciudades europeas durante todo el año y no sólo en la temporada de invierno". La gestión del aeropuerto de la Seu la comparten el Govern d'Andorra, la Generalitat de Catalunya y el Gobierno del Estado. En un encuentro reciente con empresarios, Gallardo anunció que "está previsto que durante este invierno se pongan en marcha las primeras rutas".

Aduana en el aeropuerto

Gallardo también ha precisado que "hemos iniciado contactos con el Gobierno español para crear una aduana en el aeropuerto que ayude a la llegada de turistas de fuera del espacio Schengen". A pesar de que todavía no se han concretado los destinos, la idea del ejecutivo andorrano es plantear paquetes turísticos en Madrid, Lisboa, París o Bruselas, donde la parte final del trayecto -La Seu d'Urgell-Andorra- se hiciera con un servicio de taxi con helicóptero. "Queremos convertir la Seu en la puerta de entrada de Andorra al mundo aeroportuario", indica el ministro.

Aeroport de la Seu d'Urgell

Aeropuerto de la Seu d'Urgell

Una puerta de aterrizaje que no se ha abierto del todo en el caso del aeropuerto de Lleida Alguaire. De momento, una de sus actividades principales han sido las escuelas de vuelo y la formación de pilotos. "La previsión de la oferta y la demanda del aeropuerto se hizo con un análisis poco riguroso". Son las palabras del secretario de Infraestructuras y Movilidad, el leridano Isidre Gavín, que en el momento de la inauguración de la instalación hace una década era presidente de la Diputació de Lleida.

Gavín apuesta por "reorientar la estrategia productiva, de forma que se complementen diferentes líneas de negocio, pero especialmente enfocadas a los usos industriales". De hecho, añade que "el aeropuerto está lleno de aviones que realizan tareas de mantenimiento, reparación o reciclaje". La presencia de la escuela lituana de vuelos BAA Training y los acuerdos con firmas como Vueling para formar a sus pilotos son otras de las acciones que destaca el secretario de Infraestructuras.

El objetivo a corto y medio plazo de los aeropuertos de la Seu d'Urgell y Alguaire es que los aviones se eleven y aterricen con pasajeros

Un centenar de puestos de trabajo

Las 25 empresas que forman parte del ecosistema del aeropuerto de Alguaire dan trabajo a un centenar de trabajadores. Algunas de ellas, como Aeronpark o Servitec ofrecen a la infraestructura leridana la posibilidad de aparcar aviones o el mantenimiento de aparatos. Durante esta década, Alguaire también ha acogido grabaciones de películas, de canciones, ferias del sector aeronáutico o la Fiesta del Cielo. Uno de sus retos pendientes, más allá de consolidar los vuelos comerciales con la llegada de esquiadores en invierno, es erigirse en una plataforma de carga de mercancías. Descartadas las operaciones con los productos agroalimentarios por el elevado coste de la carga, Gavín revela que se están manteniendo contactos con la firma Flightline, dedicada al transporte de piezas de la automoción.

Durante el estado de alarma, Alguaire ha funcionado como aeropuerto de aviones, especialmente de la aerolínea noruega Norwegian, que además realizó allí el mantenimiento de los aparatos, parados por la pandemia del coronavirus. Incluso, ante la acumulación de aviones, se planteó la necesidad de ampliar la plataforma. A pesar de esto, igual que en la Seu d'Urgell, donde ya disponen del sistema GPS, en Alguaire, el objetivo a corto y medio plazo sigue siendo que los aviones se eleven y aterricen con pasajeros.

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