En Cataluña, existe una expresión considerada como un barbarismo por la gramática tradicional: ‘d’antes’. Sería un calco de la palabra castellana para designar el vocablo antes. Este término es el que ha utilizado la empresa familiar leridana Aitona Gourmet en sus cuñas promocionales en la radio para reivindicar el valor de su producción: “el sabor de la fruta d’antes”. Se trata de una manera diferente de producir y venderla. Las piezas se cosechan del árbol solo si se registra un pedido. Así, la fruta se deja madurar en el árbol. La apuesta de esta firma, que gestionan cinco primos, se concreta en poner el foco en la calidad y la proximidad, un factor que se vuelve diferencial en un entorno marcado por los grandes volúmenes y el deseo de exportar. Esta filosofía se traslada a un concepto relativamente sencillo: la fruta puede pasar del árbol a cualquier hogar del Estado español en un período de entre 24 y 48 horas. Más allá del espíritu comercial, esta creencia envuelve todo el sistema productivo de la compañía. Desde cómo se cultiva hasta cómo se entrega al consumidor.
Una de las responsables de Aitona Gourmet, Anna Benet, recuerda que el proyecto nace del amor por la tierra, ya que aunque una parte de la familia se trasladó a Lleida, todavía existía un núcleo familiar que continúa trabajando los campos de Aitona. Con la ayuda de su tío, el periodista y empresario, Tatxo Benet, se decidió a iniciar una aventura empresarial. En este camino, sus primeros pasos eran para reivindicar “la necesidad de que el trabajo agrícola recuperara el valor que se merece, a la vez que los precios percibidos por los agricultores fueran más dignos”.
Los primeros pasos de Aitona Gourmet se encaminaban a reivindicar “la necesidad de que el trabajo agrícola recuperara el valor que se merece, a la vez que los precios percibidos por los agricultores fueran más dignos”
Con el propósito de que la fruta hiciera lo más rápido posible el viaje desde el árbol a casa, la idea era centrar este recorrido en el sabor, especialmente evocando lo que Anna Benet recuerda de cuando era pequeña. De hecho, el proyecto empresarial busca un retorno a las raíces, basándose en la fruta recién cosechada, en su momento óptimo, sin necesidad de que intervengan intermediarios y con el impulso que ofrece la venta on-line.
El camino más corto hacia el consumidor
Bajo la estrategia empresarial de Aitona Gourmet se encuentra la voluntad de acercar de forma directa la fruta directa al consumidor. Además de las variedades de melocotón, nectarina y cereza, la firma comercializa tomates, aceite, embutidos, vinos y licores de productores de proximidad. Los clientes son consumidores particulares, pero también reciben pedidos desde el sector de la restauración. En su método de trabajo, Aitona Gourmet realiza la cosecha y el embalaje de forma manual. Aun así, el componente digital facilita que el envío llegue con fruta fresca en solo un día.
Calidad, proximidad y autenticidad son los elementos de los que habla la compañía para definir el día a día. La vinculación al territorio impulsa la marca. Así, el proceso se inicia en el mes de marzo, con la floración de los frutales, un fenómeno que está adquiriendo un componente cada vez más turístico. Paralelamente, Aitona Gourmet colabora con productores y comercializadores locales para crear una red kilómetro cero.
Calidad, proximidad y autenticidad son los elementos de los que habla la compañía para definir el día a día y la vinculación al territorio impulsa la marca
El lema de Aitona Gourmet es ofrecer un producto que conserve el gusto auténtico de siempre. El objetivo es que el consumidor reencuentre aquellos sabores que recuerda de la infancia. Uno de sus eslóganes se muestra como: “el sabor de antes, cosechado hoy”. Así, las frutas solo se pueden adquirir en el periodo en que llegan a su punto exacto de maduración. Esta opción responde a las demandas de los clientes, que cada vez más valoran los productos de calidad que busquen recuperar los sabores de antes.
El punto exacto de la fruta
En su página web se puede leer un manifiesto fundacional de su trayectoria: “La fruta de antes tenía un gusto que todavía recordamos. Nosotros seguimos haciendo las cosas como siempre: seleccionando la mejor fruta y cosechándola solo cuando está en su punto exacto. Porque el buen gusto siempre empieza en el campo”. Esta finalidad ha marcado su actividad, que el próximo año cumplirá 80 años. Apostar por la agricultura que vela por el campo y por quienes la trabajan. Tal como aseguran desde Aitona Gourmet, “desde bien pequeños amamos la tierra y lo que nos da, aquella fruta que define las tardes de verano, las risas de sobremesa y los desayunos de los domingos”.
A Anna Benet le gusta definir Aitona Gourmet como la historia de cinco primos que se han propuesto que todo el mundo pueda disfrutar de nuevo del sabor de la fruta tal como era antes. Su secreto, compartido con todo el mundo, es dejarla madurar en el árbol, cosecharla en su punto justo y hacerla llegar a las casas en 24 horas, sin pasar por cámaras frigoríficas ni por supermercados.
Más allá de toneladas y rendimientos, Aitona Gourmet reivindica el sabor. Acompañada de una logística eficaz y un contacto directo con el consumidor, el suyo es un caso de éxito que ha transformado una explotación familiar nacida en 1947, arraigada a la tradición, en una empresa puntera. Un ejemplo de cómo, a pesar de todo, el mundo rural permite la innovación. Digitalización y proximidad cierran un círculo, en el que el territorio supone un vínculo que combina la cosecha óptima con el sabor “de antes”.
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