En el corazón del Barri Vell de Girona, existe un lugar que ya en el siglo XIII acogía unos baños árabes. Desde un siglo antes, era considerado el primer edificio románico de la ciudad. Ahora, más de 600 años después, se ubica el balneario urbano Aqva Banys Vells, el primer espacio de esta tipología en la capital, inaugurado hace una década. El balneario conserva restos arqueológicos de la época romana del siglo I dC y del que fue el primer hospital de Girona entre los siglos XII y XVII.
Aqva Banys Vells no solo desarrolla su actividad en un entorno que integra el patrimonio romano y los restos arqueológicos, sino que intenta mantener el espíritu original “de un espacio especial para la ciudad, el antiguo hospital, que en la Edad Media era un centro de acogida para crear comunidad y que no se centraba tanto en un concepto médico”. Así lo explica el CEO de Aqva Banys Vells, Gabriel Rebollo. En pleno proceso de expansión de sus servicios, la empresa ha recibido un préstamo ICF Eurocrédito de 680.000 euros del Institut Català de Finances (ICF). El crédito de la banca pública de promoción de la Generalitat de Catalunya está destinado a la adquisición de un nuevo local para reforzar su crecimiento empresarial.
Rebollo detalla que el concepto del negocio fue apareciendo a medida que las excavaciones descubrían restos de la época romana. El balneario, que ofrece circuitos termales, tratamientos y rituales, dispone de tres plantas y 450 metros cuadrados de superficie. Incluso, se ha especializado en tratamientos personalizados para colectivos como los ciclistas, una actividad en la que Girona se ha erigido en una ubicación de moda. A 200 metros de la Catedral de Girona, Aqva Banys Vells ayuda a integrar un espacio con un patrimonio histórico y transformarlo en una experiencia accesible y abierta a la ciudadanía, combinando historia y bienestar en un mismo plano.
,Aqva Banys Vells ayuda a integrar un espacio con un patrimonio histórico y transformarlo en una experiencia accesible y abierta a la ciudadanía, combinando historia y bienestar en un mismo plano
Aqva Banys Vells ha sido pionera en la digitalización de los sistemas de gestión y en la utilización de la geotermia. “Trabajamos con energías renovables y cogemos el agua del subsuelo del río Galligans, que pasa por delante de nuestro centro”. Rebollo aclara que esta apuesta nos permite “mantener el patrimonio histórico, a la vez que ahorramos los procesos productivos y ofrecemos un servicio de excelencia a nuestros clientes”.
Financiar un sector en crecimiento
Coincidiendo con la festividad de Sant Narcís, el 29 de octubre, Aqva Banys Vells conmemorará su década de trayectoria. Una vez llegada a este punto, la empresa ha acudido a la financiación del ICF, que le ha concedido un préstamo ICF Eurocrèdit, que ofrecen condiciones ventajosas a las pymes catalanas que quieran impulsar inversiones, abrir nuevos mercados y desarrollar proyectos innovadores gracias a la cofinanciación de la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder).
Gabriel Rebollo recuerda que la primera relación con el ICF se remonta al año 2016, momento en que firmaron un crédito para crear Aqva Gerunda, la sociedad que gestiona el balneario Aqva Banys Vells. El CEO de la compañía alude a que “desde el primer momento apostaron por nosotros, apoyando el proyecto y ofreciéndonos unas condiciones financieras atractivas, con un tipo de interés y un período de retorno del crédito bastante razonables”.
En relación con el crédito del ICF, el CEO alude a que “desde el primer momento apostaron por nosotros, apoyando el proyecto y ofreciéndonos unas condiciones financieras atractivas, con un tipo de interés y un período de retorno del crédito bastante razonables”
Con el nuevo local, Aqva Banys Vells dispondrá de oficinas, un equipo propio, además de tener la posibilidad de ampliar la zona de aguas bajo el Espai Aqua, un entorno con actividades relacionadas con el agua. La empresa tiene cinco personas en nómina y externaliza algunos servicios, como los de limpieza, marketing o mantenimiento. Con la ampliación del edificio, financiado por el ICF, la firma crecerá con nuevos servicios a los clientes. Aparte de las oficinas, habrá un almacén, una tienda y un punto de atención al usuario. En un plazo de entre 12 y 24 meses, está previsto que el balneario haga visible este nuevo punto de acogida, recreando las funciones del antiguo hospital de Girona, que antiguamente se ubicaba en el mismo edificio.
Más allá del cliente de proximidad
Aqva Banys Vells tiene el objetivo de crecer de forma sostenible para superar los 10.000 visitantes anuales. Aunque ahora un 85% de los clientes proceden de un entorno de proximidad, Rebollo admite que “tenemos capacidad para expandirnos en sectores como el ciclista, muy extendido en Girona, o a través del boca-oreja incrementar nuestras visitas los días laborables”. El CEO alude a que el periodo postpandémico ha consolidado un espacio y tiempo de bienestar, incrementándose la actividad más de un 40%. De hecho, la media del cliente de la compañía se sitúa entre los 35 y los 50 años.
Amparándose en esta tendencia, Aqva Banys Vells quiere posicionarse como un espacio personalizado, un lugar de relax y desconexión. Gabriel Rebollo se muestra orgulloso cuando sus clientes, una vez finalizan el servicio, pronuncian la frase: “estoy flotando”. Esta acaba siendo su prueba del algodón, en la que el propósito de encontrarse a uno mismo y alcanzar el bienestar se ha conseguido. A este estado se llega en un espacio que usa el patrimonio para dar un salto adelante, con la vista puesta en ofrecer más servicios y captar nuevos públicos.
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