El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) se reúne con la idea de mantener los tipos de interés en el 2,25% a pesar de la reanudación de los ataques en Oriente Medio. La mayoría de los gobernadores están a favor de congelar el precio del dinero después de que la zona euro registrara una inflación del 2,8% en junio. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, decía a principios de julio desde el foro de la entidad en Sintra (Portugal), que los riesgos para la inflación y el crecimiento son "más equilibrados" que hacía unas semanas, pero avisaba que las perspectivas cambiaban a gran velocidad. Por otro lado, el gobernador del Banco Central de Malta, Alexander Demarco, defiende prudencia para "no precipitarse" en las decisiones sobre el precio del dinero.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, daba por terminado el alto el fuego con Irán el 8 de julio durante la cumbre de líderes de la OTAN en Ankara (Turquía). Un anuncio que desencadenaba una nueva situación de incertidumbre en los mercados internacionales. El precio del barril de petróleo crudo pasaba de los 75 dólares a los 95 dólares actuales. El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, considera que esta volatilidad complica la toma de decisiones sobre los tipos de interés en el Consejo de Gobierno del BCE. A pesar de ello, al día siguiente del anuncio de Trump, resaltaba que aunque hubiera mucha incertidumbre "no se podían tomar decisiones" basándose en los acontecimientos de las últimas horas.
Escrivá considera que esta volatilidad complica la toma de decisiones sobre los tipos de interés en el Consejo de Gobierno del BCE
La mayoría de indicadores apuntan a que el Consejo de Gobierno de la entidad mantendrá los tipos de interés en el 2,25% después de subirlos en la reunión de junio. El último aumento del precio del dinero fue en septiembre de 2023. Según el gobernador francés, Emmanuel Moulin, la decisión de subir los tipos dirigía la economía europea hacia la buena posición, pero rechazaba que se hubiera comenzado un "nuevo ciclo de incrementos". Sin embargo, alertaba que la situación económica podía cambiar según cómo evolucionara el conflicto en Oriente Medio. En este sentido, su homólogo alemán, Joachim Nagel, no descartaba ninguna opción: "¿Es posible que aumentemos los tipos? Sí. ¿Es posible que mantengamos el precio del dinero? También".
A su vez, Lagarde aseguraba a principios de mes, y por lo tanto antes de la suspensión del alto el fuego, desconocer cómo evolucionaría el precio del dinero. "Tomamos una decisión en cada reunión basada en las previsiones de la inflación y los riesgos que la rodean", explicaba. Aun así, reconocía tener un "sentido general de la dirección" del voto.
Aunque los gobernadores se reúnen en Fráncfort (Alemania) este miércoles y jueves, la mirada está centrada mayoritariamente en la reunión de septiembre. La mayoría de indicadores apuntan a un incremento después de las vacaciones de verano, pero el gobernador de Letonia, Martins Kazaks, cuestionaba estas posturas: "Es muy difícil saber qué haremos en julio, por lo tanto, aún menos en septiembre".
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