A pesar de los platos y las recetas que podemos encontrar en restaurantes, redes sociales y en muchos puntos del mundo, la cocina catalana “es el factor más potente de proyección, cohesión y defensa de país”, de acuerdo con Salvador Illa. El presidente de la Generalitat de Catalunya también ha reivindicado que “no hay ningún otro lugar en el mundo con tanto talento culinario por metro cuadrado”, y que “la cocina catalana es una manera de vivir y de ser”. Todo esto, en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC) acompañado por el consejero de Agricultura, Òscar Ordeig, y por tres personalidades del ecosistema gastronómico catalán: el fundador del Disfrutar, Eduard Xatruch; la chef de Mare de la Font, Laia Coma, y de la periodista gastronómica Trinitat Gilbert.
El plato principal: que la cocina catalana sea “en todo el mundo, la mejor manera con la que nos identifiquen”. Y por eso, se deben afrontar los retos, se quiere conseguir que la cocina catalana “llegue a las casas” (Comas) y ya se preparan nuevos formatos de divulgación, como Gènesi, el nuevo programa de cocina de 3Cat, así como la recuperación de eventos gastronómicos y el impulso de marcas, productos y denominaciones de origen de todo el territorio. También, que la defensa de la cultura “es algo tan sencillo, a veces, de decantarse por elegir platos de nuestra gastronomía” de acuerdo con Illa.
“La cocina catalana y el buen momento del país van de la mano”

Ordeig ha iniciado el acto explicando que “la gastronomía habla de cocina, pero, sobre todo, de país”. Y ha explicado que no solo son los platos, sino que es “toda la cadena de producción la que sustenta la cocina”. También, que “es uno de los grandes retos, pero también uno de los grandes activos”.
El plato principal: que la cocina catalana sea “en todo el mundo, la mejor manera con la cual nos identifiquen”
A partir de aquí, el objetivo: una declaración de intenciones para destacar el patrimonio cultural de la cocina catalana –así como de figuras como “las madres y las abuelas que han transmitido las recetas, y que no están suficientemente reconocidas”, de acuerdo con Ordeig–; de poner en marcha una serie de medidas (y hacerlo con un equipo de profesionales en el período 2026-2028) para “impulsar y proteger todo el ecosistema gastronómico” -según Illa-, y de reivindicar que “el buen momento de la cocina catalana es equiparable al buen momento de Catalunya”.
Todo ello gracias a “la puesta en común de esfuerzos para que esto sea posible”. Sumado a todo esto, también se ha hecho el anuncio de que en la primavera de 2027 se celebrará el IV Congreso de Cocina Catalana –la última edición tuvo lugar en 2019–, y que “este acto de hoy es la antesala”, ha explicado Illa.
Los retos de la cocina catalana, bajo la lupa: “Más amor propio”
En la mesa redonda de invitados se han abordado diferentes temas. Siendo uno de ellos, los retos de cara al futuro. Xatruch ha explicado que si la cocina catalana triunfa es “porque todo el mundo quiere ser como nosotros” y que lo que hace falta ahora es “seguir como siempre, apoyando a todos los actores que forman parte del ecosistema”. Se refiere a productores, agricultores, ganaderos, pescadores, etc. No solo a quien presenta la receta.
Coma considera que para que la cocina catalana arraigue “tiene que entrar en las casas”. “No podemos dejar solo que sea la cocina de nuestras abuelas. También tiene que ser la cocina de nuestros hijos”. Los restaurantes, ha explicado Gilbert, son muy “importantes” a la hora de “demostrar más amor propio” por la cocina catalana: “Hemos salvado muchos platos como el Capipota o el Fricandó. Ahora tenemos por delante el trabajo de salvar muchos más y tenemos que conseguir que lo primero que se vea en las cartas sean productos y denominaciones de origen de Catalunya”.
Coma considera que para que la cocina catalana arraigue “tiene que entrar en las casas”. “No podemos dejar solo que sea la cocina de nuestras abuelas"
La periodista también ha puesto el foco en las “historias que tenemos que explicar más”: “Sobre todo, de pequeños productores y que emocionan”, ha añadido. Al mismo tiempo, ha explicado la historia –como ejemplo– de una productora de vino, pequeña, como dice ella, que se puso de parto cuando estaba a punto de hacer la vendimia. Sus amigos se implicaron y se encargaron de todo el proceso. Incluso, la llamaban y ella desde el hospital les daba las instrucciones de cómo hacer el vino. Gilbert ha concluido que “no es solo que el vino esté muy bueno. Es que ahora (la protagonista) colabora con el área de neonatos del Hospital Trueta de Girona con su producción de vino. Y eso “es lo que de verdad emociona”.
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