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Jordi y Francesc sostienen un haz de hojas de tonos verdosos y amarillentos. Se trata del clásico cuaderno ATA, un documento que permite hacer exportaciones temporales a países signatarios del convenio ATA sin tener que abonar tasas y aranceles por una mercancía que sale del territorio para después volver. Este trámite es habitual en empresas que trasladan material para su propia actividad, participan en ferias o hacen demostraciones a terceros países. “El cuaderno identifica todo el material que viaja y permite que las aduanas comprueben que lo que ha salido es exactamente lo mismo que vuelve”, describe a VIA Empresa Jordi Fortet, miembro del Departamento de Tramitaciones de la Cambra de Comerç de Terrassa.
“Tradicionalmente, este circuito se ha hecho en papel", detalla Fortet, mientras despliega el abanico de hojas y volantes que se sellan en los diferentes puntos del recorrido: la salida del territorio aduanero, la entrada al país de destino, la salida de este país y el retorno a la Unión Europea (UE)”, relata Fortet. Pero este procedimiento ya ha empezado a experimentar su propio viaje digital. “En febrero empezaron las solicitudes digitales, y a partir del 1 de junio se ha puesto en marcha la digitalización del cuaderno ATA, ahora llamado sistema eATA”, asevera Francesc Escalera, miembro del equipo de tramitaciones de la Cambra.
El 1 de junio se puso en marcha la digitalización del cuaderno ATA, ahora llamado sistema eATA
A través de una aplicación móvil y los ya más que conocidos códigos QR, la persona que viaja puede gestionar cada una de las fases del cuaderno, desde la entrada hasta la reimportación. A diferencia de otros documentos de comercio exterior en los que todavía conviven el papel y el formato digital, la digitalización de los cuadernos ATA es obligatoria, “sin excepciones”. Sin embargo, el proceso de adaptación no ha sido homogéneo a escala internacional y, según el país de destino, las empresas todavía tienen que llevar y registrar tanto el formato digital como el físico.
Entre las principales ventajas de este salto, Fortet y Escalera no dudan en destacar la seguridad jurídica y la agilización de los procesos, ya que reducen plazos, aumentan la seguridad y evitan una posible pérdida de documentos. En el caso de los certificados de origen, por ejemplo, su digitalización incorpora una firma digital, código seguro de verificación (CSV) y código QR, lo que permite a una aduana comprobar que el documento que se presenta coincide con el original registrado en la Cámara de España. “Esto reduce el riesgo de falsificaciones”, detalla Fortet.
Al mismo tiempo, desaparece uno de los problemas habituales del papel: la posibilidad de pérdida. “En el caso de los cuadernos ATA, cuando se perdía en formato físico, era necesario tramitar un duplicado y volver a pasar por las aduanas correspondientes para que fuera identificado como tal”, recuerda. “Con el sistema digital, la información queda registrada y se puede consultar mediante las verificaciones correspondientes”, añade.
Los certificados de origen y la confusión entre origen y procedencia

En el caso de los certificados de origen, el papel y el formato digital todavía conviven. Tal como explica Escalera, el cambio para las empresas ha sido progresivo, y actualmente más del 50% de estos certificados ya se tramitan de manera digital. “La reticencia inicial es habitual, sobre todo entre empresas que llevan muchos años trabajando con documentación física. Pero, una vez familiarizadas con el sistema, muchas valoran la rapidez, el menor coste y la comodidad de poder gestionar la documentación de manera telemática”, explica Escalera.
Todo ello no impide que el nuevo sistema genere consultas de diversa índole. Algunas compañías necesitan saber cómo acceder a la aplicación, qué datos deben introducir o cómo completar una determinada fase del procedimiento. En este sentido, la Cambra de Terrassa facilita manuales de uso y, cuando es necesario, ofrece soporte directo, incluso con conexiones por videollamada para guiar a la empresa paso a paso. Otro de los puntos que genera dudas es la firma digital. “No todas las firmas tienen las mismas características y, en determinados trámites, los organismos oficiales exigen una firma cualificada emitida por un proveedor autorizado”, puntualiza Fortet.
Pero la gran diferencia radica, sobre todo, en el tiempo. "Una solicitud digital puede estar legalizada en menos de 30 minutos", mientras que en el circuito físico el documento puede requerir recogida presencial o envío por mensajería, con plazos que pueden ascender hasta las 24 horas. La Cambra explica que los cuadernos ATA, a pesar de que hoy en día todavía se tienen que presentar en las aduanas en papel físico y digital, se pueden tramitar en menos de 48 horas si se piden en la modalidad urgente.
En determinados sectores, además, la identificación de las mercancías requiere información específica. Es el caso de los cuadernos ATA, por ejemplo, cuando el listado de mercancías hace constar joyas, cuadros u otros productos de gran exclusividad, se suelen pedir fotografías, además del listado, el peso y el valor de cada mercancía. Cuando se trata de centenares de referencias, la preparación del cuaderno puede ser especialmente laboriosa y generar dudas sobre los formatos de archivo, la carga de fotografías o la tipología de información requerida.
Fortet: “Que una mercancía salga físicamente de España no significa necesariamente que su origen sea español”
La demanda de estos servicios ha crecido de manera notable en la Cambra. De hecho, los cuadernos ATA en el último año han aumentado aproximadamente un 20% respecto del anterior. Entre los destinos que concentran más solicitudes de cuadernos ATA aparecen el Reino Unido y Marruecos, así como Andorra y las Canarias. En este último archipiélago, la necesidad del cuaderno está relacionada con el hecho de que forma parte del territorio español, pero tienen un régimen aduanero diferenciado respecto de la UE. La misma particularidad se aplica a Ceuta y Melilla. Las Baleares, en cambio, no requieren este procedimiento por tratarse de una Zona Económica Exclusiva.
“Uno de los errores más habituales es confundir origen y procedencia”, apunta Fortet. “Que una mercancía salga físicamente de España no significa necesariamente que su origen sea español”, añade, y pone un ejemplo: una empresa puede tener un producto en su almacén y exportarlo desde España, pero si este producto ha sido fabricado en China, India o Bangladesh, su procedencia y su origen se tienen que determinar, según los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Esta distinción tiene consecuencias directas en materia arancelaria. El origen de una mercancía determina, entre otras cuestiones, qué tratamiento aduanero puede tener al llegar al país de destino. La cuestión se complica aún más cuando un producto incorpora componentes de diferentes países. “Un vehículo puede fabricarse en Catalunya, incorporar un motor procedente de Alemania y componentes fabricados en China o en otros países”, ejemplifican. El resultado es que el producto debe tener un único origen a efectos aduaneros, aunque su cadena de producción sea internacional.
De los certificados de libre venta a los hechos a medida

Un último documento que se pide cada vez más en la Cambra es el certificado de libre venta. Este acredita que determinados productos -alimentos, bebidas o productos farmacéuticos- se comercializan de manera legal en la UE. “Hay mucha demanda de América Latina”, detalla Fortet. Por otro lado, el comercio internacional también genera situaciones excepcionales que evocan a preparar "certificados a medida”: documentos que no forman parte del circuito habitual, pero que son necesarios para acreditar una circunstancia concreta.
Fortet pone como ejemplo situaciones en las que fenómenos meteorológicos obligan a detener envíos, o la misma pandemia de la covid-19, cuando se tuvieron que acreditar interrupciones e incidencias que afectaban el movimiento de mercancías y personas. Una última parte del servicio de Tramitaciones de la Cambra va ligada a la legalización de documentos ante embajadas y consulados. La Cambra puede recoger la documentación de la empresa, gestionar su tramitación y presentarla ante los organismos correspondientes. Cabe decir que las relaciones internacionales y las circunstancias políticas entre países pueden incidir en los tempos de los trámites administrativos, como también ocurre con determinados visados.
En definitiva, queda patente la capacidad de los cambios tecnológicos para reducir trámites, acelerar gestiones y aportar nuevos mecanismos de verificación, pero el comercio internacional todavía depende de una realidad compleja: cada mercado tiene sus ritmos, y estos no son iguales en todas partes. Desde la Cambra de Terrassa dan pleno apoyo a esta transformación digital que saben inevitable y para la cual continuarán orientando el tejido empresarial de su demarcación.
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