Disponer de un techo, un espacio donde vivir acaba marcando la evolución vital de los individuos. En el caso de las personas con problemas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, este aspecto resulta esencial para garantizar su autonomía y favorecer una independencia relativa. Es esta creencia la que ha permitido a la Fundació Ave Maria, nacida en Sitges el año 1987, articular un modelo de atención asistencial pionero, basado en la sustitución del sistema tradicional de residencias por los hogares de convivencia. En el marco de esta apuesta, la entidad de atención social acaba de comprar seis Viviendas de Protección Oficial (HPO) a través de un préstamo del Institut Català de Finances (ICF). El préstamo ICF Equipaments Socials de la banca pública de promoción de la Generalitat de Catalunya financia proyectos de adquisición, construcción y rehabilitación de equipamientos sociales en todas partes, como residencias, centros de día y viviendas asistidas.
El director general de la Fundació Ave Maria, Jordi Cerezuela, explica que la entidad dispone de dos líneas de actividad definidas: los hogares residencia y los hogares con apoyos. En el primer caso, Ave Maria es pionera en esta figura, que se articuló hace 25 años. Son las llamadas unidades de convivencia independientes. Allí viven personas con discapacidad intelectual en un ámbito residencial. Actualmente, tienen dos centros con 70 personas, distribuidas en siete unidades de 10 individuos cada una. En este ámbito, Cerezuela recuerda que, en el momento de su creación, “las instituciones dudaban que fuera un modelo sostenible, mientras que ahora nos ponen como ejemplo de modelo de convivencia y está muy valorado para que las personas con discapacidad desarrollen un proyecto de vida independiente”.
Jordi Cerezuela: "Ahora nos ponen como ejemplo de modelo de convivencia y está muy valorado para que las personas con discapacidad desarrollen un proyecto de vida independiente”
En el caso de los hogares con apoyo para personas con problemas de salud mental, el objetivo es que determinados colectivos se reincorporen a la vida comunitaria. Se trata de que las personas estén integradas en comunidad o viviendo individualmente o compartiendo piso. En esta línea, la Fundació Ave Maria acaba de comprar seis pisos en Sitges, en una operación financiada por el ICF con un préstamo ICF Equipaments Socials de 864.400 euros. Cerezuela precisa que, a pesar de tratarse de una fundación privada, todas las plazas que ofrecen son de carácter público o concertado.
“Agilidad y sensibilidad social”
Con la compra de las seis Viviendas de Protección Oficial (HPO), que funcionan como hogares de apoyo para personas con problemas de salud mental, se evita una posible transmisión a un tercero y la incertidumbre de las sucesivas renovaciones del contrato de alquiler, manteniendo a las personas que ya viven allí. El director general de la Fundació matiza que “en determinados colectivos, cambiar de hogar puede suponer un episodio grave de inseguridad”.
En relación con el contacto con el ICF, Cerezuela revela que en una conversación le trasladaron que el organismo había abierto una línea de ayudas para financiar la adquisición de patrimonio para fines sociales. Este impulso, según añade, “nos ha permitido pagar las viviendas y todo se ha producido con un trato exquisito”. De hecho, valora “el interés en el proyecto, el acompañamiento y la sensibilidad. El ICF ha actuado como una verdadera banca pública social de Cataluña”. Los préstamos ICF Equipament Socials ofrecen condiciones ventajosas gracias a la bonificación de tipos del Departament de Drets Socials i Inclusió. Para la Fundació Ave Maria, la operación representa mucho más que una compra inmobiliaria. Es una manera de asegurar continuidad, proteger un modelo de atención consolidado y reforzar un patrimonio orientado exclusivamente a finalidades sociales.
El préstamo del ICF es una manera de asegurar continuidad, proteger un modelo de atención consolidado y reforzar un patrimonio orientado exclusivamente a finalidades sociales
Diversificación de la actividad
Además de los servicios residenciales, la fundación ha ido diversificando la actividad. Gestiona un hogar de emergencia residencial en Sant Pere de Ribes con cinco plazas, servicios de atención domiciliaria y oficinas municipales móviles que facilitan trámites de carácter local, autonómico y estatal, como ayudas de dependencia. También participa en proyectos en Cubelles, donde trabaja en la dinamización de un centro de mayores, y en Vilanova i la Geltrú, donde impulsa una de las iniciativas más ambiciosas de su trayectoria: la construcción de más de 100 viviendas destinadas a hogares tutelados. Este proyecto se encuentra en fase inicial y contempla una inversión global de entre 16 y 20 millones de euros. La entidad estudia vías de financiación vinculadas a fondos europeos de cohesión, pero no descarta nuevas operaciones con el ICF para completar la estructura financiera.
Actualmente, la Fundació Ave Maria cuenta con más de 100 profesionales y da servicio a más de 800 usuarios. Su facturación supera los 4 millones de euros anuales, provenientes principalmente de plazas públicas o concertadas y de la actividad propia de la entidad. Así, la entidad también desarrolla iniciativas como la venta de cava, la gestión de una colección de más de 3.000 obras de arte y una sala de exposiciones en Sitges, que acoge entre 10 y 12 muestras anuales. Estas contribuyen a reforzar la sostenibilidad económica del proyecto y a generar ingresos adicionales.
Respecto al futuro inmediato, Jordi Cerezuela amplía el foco, apuntando a la necesidad de incrementar la red de equipamientos sociales catalana y garantizar una atención digna, accesible y de calidad a las personas mayores y otros colectivos como personas con dependencia y discapacidad, infancia, juventud y población inmigrada. Tal como insiste, “queremos que las personas desarrollen su proyecto de vida, a pesar de los contratiempos que hayan podido recibir”.