El Govern ha aprobado este martes la estrategia de inversiones en regadíos, que prevé una inversión de 3.090 millones hasta 2040. El proyecto beneficiará 181.000 hectáreas y establece como objetivo prioritario modernizar y hacer más sostenibles los regadíos. Así, se incorporan instalaciones fotovoltaicas y nuevas tecnologías para gestionar el riego digitalmente. Además, apuesta por utilizar recursos hídricos no convencionales, como las aguas regeneradas. Por otro lado, la estrategia incorpora tres nuevos ámbitos territoriales, las zonas vitivinícolas del Penedès, la Conca de Barberà y el Priorat. La iniciativa se desarrollará en dos fases en las que se modernizarán las redes de regadíos actuales y también se desarrollarán nuevas.
La nueva estrategia del regadío busca avanzar hacia un modelo más sostenible y reducir los costes energéticos, así como reducir las emisiones y la contaminación relacionadas con el sistema de riego tradicional. También se digitalizarán los sistemas para gestionarlos con datos en tiempo real y optimizar el uso del agua. La iniciativa persigue aumentar el valor añadido de la producción agrícola, mejorar la renta de los profesionales del sector y contribuir al desarrollo equilibrado del medio rural.
A partir de 2024, se reactivó el plan con una recuperación de las inversiones hasta 103,85 millones, que continuó en 2025 (143,22 millones)
En el período 2007-2024 se alcanzó una inversión de 2.171 millones de euros. A lo largo de estos años, los recursos disminuyeron progresivamente, sobre todo después del año 2010. A partir de 2024, se reactivó el plan con una recuperación de las inversiones hasta 103,85 millones, que continuó en 2025 (143,22 millones). Ahora, se incrementarán hasta los 160 millones en 2026.
Organización en dos etapas
La estrategia se estructura en dos fases diferenciadas. La primera, con horizonte 2032, se centra en las actuaciones de modernización y ampliación de los regadíos existentes. Por ejemplo, se trabajará en los Canales de Urgell y el regadío Aldea-Camarles. La segunda etapa, prevista entre 2033 y 2040, incluye actuaciones estratégicas como el desarrollo del Plan integral de gestión del Delta del Ebro en materia de drenajes o la puesta en marcha del nuevo regadío de la Conca de Barberà y Aiguamúrcia.
Ámbito territorial
En el Alt Pirineu y Aran, las actuaciones incluyen los nuevos regadíos de compensación del embalse de Rial, con una inversión estimada de 120 millones de euros que beneficiará 5.000 hectáreas.
En Lleida los retos son modernizar los regadíos existentes para introducir el riego a presión y el uso de energías renovables y la incorporación de la telegestión. La inversión prevista en Ponent se sitúa en 1.439 millones de euros para 115.000 hectáreas. Además, se destinan 30 millones anuales al canal Segarra-Garrigues y unos 1.000 millones al Urgell hasta el año 2075.
En Lleida los retos son modernizar los regadíos existentes para introducir el riego a presión y el uso de energías renovables y la incorporación de la telegestión
En cuanto a Girona, se invertirán 223 millones de euros sobre 15.000 hectáreas. Las acciones se centran en la modernización de los regadíos tradicionales de la Muga y del Baix Ter. También se quiere potenciar las comunidades de usuarios de agua (CUA) de la Muga y el Fluvià, con el objetivo de mejorar la gestión de las aguas subterráneas.
En referencia a la Catalunya Central, Barcelona y el Penedès, la estrategia contempla dedicar 861 millones de euros para 21.000 hectáreas. Además, se creará la Comunidad de Regantes del Penedès y se modernizan la Comunidad de Regantes de la Dreta del Llobregat, las pequeñas comunidades de regantes situadas en la Catalunya Central y Barcelona, y la Séquia de Manresa.
El Camp de Tarragona cuenta con un presupuesto de 134 millones de euros y una superficie beneficiada de 10.000 hectáreas. En este territorio, se creará una nueva comunidad de regantes de la Conca de Barberà y la Comunidad de Usuarios (CU) de la Riera de Gaià, se modernizarán las minas del Baix Camp y el Tarragonès y los regadíos del Francolí. También se garantizará el suministro de la Comunidad de Regantes del Pantà de Riudecanyes y del Riu de Montsant, y se ampliará el regadío el Baix Priorat.
En las Terres de l’Ebre, las inversiones de 311 millones benefician 15.000 hectáreas y se centran en el Plan integral de gestión del agua en el Delta de l’Ebre (PIGADE), el drenaje del agua salada y las ayudas a las comunidades de regantes beneficiadas por la desnuclearización. Además, se ampliará la zona regable de la Terra Alta, se desarrollará el regadío de Aldea-Camarles y se acabará la construcción de la red del regadío del Xerta-Sénia.