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Liasa, el hilo ‘invisible’ que mueve los objetos cotidianos

La empresa de La Selva del Camp fabrica diariamente más de 400.000 cordones y ha recibido un préstamo del ICF para comprar maquinaria y obtener circulante

Las instalaciones de Liasa, en La Selva del Camp | Cedida
Las instalaciones de Liasa, en La Selva del Camp | Cedida
David Rodriguez
Periodista
La Selva del Camp
03 de Junio de 2026 - 04:55
Act. 03 de Junio de 2026 - 9:28

El asa de un bolso, el ambientador de un coche, del cual se producen seis millones de unidades al año, un zapato, una silla, la tumbona de una playa, los cierres de las cajas de vino y cava, las protecciones de los campos de cultivo. Son objetos que utilizamos en el día a día y que, sin darnos cuenta, están formados por cordones e hilos que completan y complementan su función o desempeñan un papel decorativo. Muchos de ellos, concretamente más de 400.000 al día, los fabrica la compañía familiar La Industrial Algodonera (Liasa) desde La Selva del Camp. La firma tarraconense, que actualmente está gestionada por la cuarta generación, ha reorientado últimamente su actividad al sector del packaging, suministrando los cordones de las bolsas de papel para grandes marcas como Chanel, Louis Vuitton, Ferrero, Mercadona o Lidl. Para dar un salto adelante productivo, Liasa ha recibido un préstamo ICF Lidera Internacionalización de 300.000 euros del 'Institut Català de Finances (ICF). El préstamo de la banca pública de promoción de la Generalitat de Catalunya ofrece condiciones ventajosas, gracias a la bonificación de tipos de Acció, a aquellas empresas catalanas que necesitan financiación para expandir su actividad a nuevos mercados o reforzar su presencia internacional.

 

Nacida en 1918, Liasa se ha convertido en un referente en la fabricación de cordones tradicionales y los elásticos, avanzando siempre hacia la innovación como los recientes cordones trenzados de papel, que permiten reciclar todo el material que conforma una bolsa, cordones incluidos. Actualmente, la compañía familiar exporta a 55 países de los cinco continentes. El consejero delegado de Liasa, Jaime Cabré, explica que “la base de nuestra trayectoria se basa en la búsqueda de soluciones diferenciadoras a través de las 500 máquinas diferentes de las cuales disponemos, lo que nos otorga una visión de expertos y líderes en investigaciones”.

Cabré: “La base de nuestra trayectoria se basa en la búsqueda de soluciones diferenciadoras a través de las 500 máquinas diferentes”

Los orígenes de Liasa se remontan a finales del siglo XIX y tienen como figura clave, la de una mujer, Amparo Cogul, bisabuela de Jaime Cabré, que ya se dedicaba a la fabricación de género de punto por encargo, como medias, calcetines y corbatas. Adaptarse al mercado y reorientar de forma natural la producción son dos de los rasgos que han caracterizado este camino. Ahora, la compañía, que tiene más de 70 trabajadores, factura unos cinco millones de euros anuales y exporta un 50% de la producción.

 

Del calzado al 'packaging'

Esta adaptación a las necesidades del mercado ha sido el hilo conductor de Liasa. De los géneros de punto de la bisabuela de Jaime Cabré, se ha pasado a los hilos de coser, las mechas para los encendedores, los cordones de los zapatos, las cintas para las cortinas o los cordones para la confección o el packaging para los envases o los recubrimientos para la agricultura, que ya supone un 30% del negocio. Cabré ejemplifica el cambio de enfoque de la compañía. “En los años 80 del siglo XX, los cordones suponían el 80% de las ventas, ahora solo representan un 1%”.

La sostenibilidad, la innovación y la digitalización son los ejes que acompañan Liasa. En este aspecto, la firma ha digitalizado un 50% de la fábrica de La Selva del Camp, ha instalado placas solares, que producen el 30% del consumo energético de la planta, a la vez que apuesta por elaborar materiales con menos huella de carbono y menos gasto energético. El año pasado, la empresa recibió el premio Pyme del Año de Tarragona, un galardón conceder por el Banco de Santander y la Cámara de Comercio de Tarragona. 

En las instalaciones de La Selva del Camp, llegan las bobinas de hilo y allí se fabrican los cordones. Para impulsar esta innovación constante, Jaime Cabré detalla la importancia de la financiación del ICF. Este tiene el objetivo de facilitar el plan de expansión internacional de la empresa, centrado en tres sectores: packaging, agricultura y ambientadores para coches. El proyecto supone más mercados, más actividad y más puestos de trabajo.

Una solución financiera a las necesidades empresariales

“Enseguida entendieron nuestras necesidades para financiar maquinaria y disponer de circulante”. Así plantea el consejero delegado de Liasa la relación con el ICF. “Gracias a las buenas condiciones financieras, hemos podido hacer un salto cualitativo en innovación e incrementar la producción de nuestros materiales”. De hecho, Cabré valora el trabajo conjunto del ICF y Acció para satisfacer las inquietudes del tejido empresarial en la búsqueda de financiación.

Respecto al préstamo del ICF, Liasa afirma que "gracias a las buenas condiciones financieras, hemos podido dar un salto cualitativo en innovación e incrementar la producción de nuestros materiales”

El caso de Liasa refleja una realidad cada vez más habitual en la industria catalana: la necesidad de encontrar instrumentos financieros adaptados a proyectos con alto componente innovador. Las empresas no solo necesitan financiación para crecer, sino también para transformarse. Y esta transformación requiere plazos largos, flexibilidad y comprensión del modelo industrial.

Jaime Cabré resume la filosofía de Liasa, asegurando que “existimos para crear nuevas soluciones. Escucho el mercado, detecto necesidades e innovo para no perder oportunidades y desaparecer”. Así, añade que “buscamos nuevos mercados donde haya algo que atar o estirar”. Liasa crea un producto nuevo cada semana, alcanzando los 50 el año pasado. Durante sus 108 años de historia, ha comercializado más de un millón.