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Son ya diez años desde la publicación de la primera edición del Atlas de Distribución de la Renta de los Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE), el estudio a escala estatal que analiza profundamente la distribución de la riqueza de la población a partir de los municipios y áreas censales que habitan. Y en esta década, Matadepera no ha cedido en ningún momento la primera posición como población catalana con una renta más elevada, tanto sea la renta media (45.536 euros) como la renta mediana (37.450 euros).
Ubicado en la vertiente norte del Vallès Occidental, encajado entre Terrassa y Castellar del Vallès y al pie del macizo de Sant Llorenç de Munt, Matadepera no es solo el municipio catalán con la renta mediana más alta de Catalunya, sino también el segundo de todo el Estado, solo superado por Pozuelo de Alarcón (Madrid), que llega a los 39.550 euros. De entre los diferentes indicadores con los que el INE presenta la renta de los habitantes, la mediana por unidad de consumo identifica aquel valor más central, es decir, que deja la mitad de la población más rica encima y la mitad de la población más pobre por debajo. Además, cuando habla de unidades de consumo otorga pesos diferentes a los integrantes de un hogar en función de su edad: el primer adulto tiene un valor de 1; el resto de miembros del hogar con catorce años o más, de 0,5; y los menores de catorce años, de 0,3.
Así, con una población de 9.808 personas, la renta mediana de 37.450 euros de Matadepera, que corresponde al año 2024, supone un incremento del 5,9% respecto al año anterior, por encima del 4,4% que crece de media el conjunto de Catalunya. De la misma manera, si comparamos con los 20.010 euros registrados en 2015, primer año de la serie histórica, el crecimiento ha sido del 46%, nuevamente superando el 34% acumulado en el Principado.
El buen rendimiento de Matadepera no se limita a la renta mediana, sino que también coronaba el índice socioeconómico territorial del Institut Català d’Estadística (Idescat) del año pasado, con datos de 2022. Esta medida, que toma la media catalana con un 100 como valor base, analiza un conjunto de indicadores que incluyen el porcentaje de población ocupada entre los 20 y los 64 años, el peso de los trabajadores de baja cualificación, el porcentaje de gente sin estudios superiores, la población extranjera de países de renta baja o media y, también, la renta media. Con todas estas variables, Matadepera se asentaba en lo más alto de los municipios de 500 o más habitantes, con una valoración de 130 puntos.
El pequeño pueblo de Osona que se lleva la plata
La segunda posición del ranking de renta mediana catalana se mantiene en la demarcación de Barcelona, que agrupa ocho de los diez municipios más ricos, pero se desplaza hasta la comarca de Osona, al pequeño municipio de Santa Cecília de Voltregà. Con solo 197 habitantes en 2024, Santa Cecília conforma la vertiente sur de la subcomarca natural del Voltreganès, conformada también por les Masies de Voltregà y Sant Hipòlit de Voltregà, ambos términos con una población que supera los 3.000 habitantes.
Pero mientras les Masies y Sant Hipòlit presentan medianas de 25.550 y 23.450 euros, respectivamente, la poca población de Santa Cecília dispara su renta mediana hasta los 35.550 euros. Esta cifra representa un incremento del 6,3% respecto a 2023 y del 51,6% respecto a los 23.450 de 2015, el primer registro de la serie histórica. Santa Cecília de Voltregà también muestra buenos resultados en el índice socioeconómico del Idescat, con una puntuación de 125,1 sobre 100 que lo sitúa como séptimo municipio catalán con mejor valoración.
Santa Cecília de Voltregà, con 197 habitantes, es el segundo municipio de Catalunya con una renta mediana más alta por unidad de consumo
El alcalde del municipio, Joan Senmartí, explicaba la semana pasada a RAC1.cat que, si bien la historia del municipio ha estado marcada por la actividad agrícola, “ahora hay mucha gente que trabaja fuera”, o bien que complementa este trabajo en otra población con la explotación en Santa Cecília. “No conozco a nadie que esté en el paro”, apuntaba Senmartí, que también hacía valer el buen rendimiento de las granjas de vacas y cerdos y de los pequeños negocios del pueblo.
Sant Cugat, un bronce firme

El bronce del ranking de municipios con mayor renta mediana de Catalunya vuelve a ser para una población del Vallès Occidental, Sant Cugat del Vallès, que está más que acostumbrada a formar parte de este tipo de clasificaciones. Sin ir más lejos, la población vallesana lideraba la Estadística de salaris territorials de 2024 publicada por el Idescat a finales de 2025 con 54.549 euros brutos, muy por encima de la media catalana, de 31.476 euros, y un 30% más que la segunda población con un salario más alto, Castelldefels.
En cuanto a las cifras del INE, Sant Cugat mantiene la tercera posición (segunda, entre los municipios de más de 20.000 habitantes) también desde el inicio de la serie histórica, con una mediana de 33.950 euros. El dato representa un crecimiento del 4,3% respecto a 2023 y del 40,58% desde 2015, cuando registró una renta mediana de 24.150 euros. Si hacemos caso al índice socioeconómico del Idescat, Sant Cugat se sitúa en la parte alta de los municipios catalanes, con 123,4 puntos sobre la base de 100, aunque no consigue entrar en el top 10 de poblaciones del Principat.
En este caso, sin embargo, hablamos de una ciudad mucho más poblada, con 97.959 habitantes en 2024, y con un ecosistema industrial y de conocimiento mucho más consolidado. Sant Cugat acoge sedes y fábricas de compañías de la talla de HP, Epson, Boehringer Ingelheim, Fluidra, Roche o Banc Sabadell, además de tener conexiones muy estrechas con el ecosistema de conocimiento de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) o el Sincrotró Alba. Una demostración de este entramado es la creación en 2024 de la Barcelona Innovation Valley Alliance (BIVA), una alianza entre el Ajuntament de Sant Cugat y la asociación Sant Cugat Empresarial que hoy tiene ya 35 socios fundadores.
De Girona al Maresme, pasando por el Baix Llobregat y Osona
La cuarta posición catalana del Atlas de Distribución de la Renta de los Hogares es, en realidad, un empate entre cuatro municipios de diferentes comarcas, todos ellos con una renta mediana de 32.550 euros.
El primero de ellos vuelve a ser un municipio de menos de 1.000 habitantes, el primero de fuera de la demarcación de Barcelona: Llambilles, un pueblo del Gironès, al sureste de la capital de la demarcación, situado al noroeste del macizo de Les Gavarres y regado por las rieras de Bugantó y del Corb, que desembocan en el Onyar. Con 732 habitantes en 2024, los 32.550 euros de renta mediana supusieron un crecimiento interanual del 9,4%, el más alto entre los diez municipios de renta mediana más alta. Desde el inicio de la serie histórica, la renta mediana ha crecido un 47,6% en el municipio. El pueblo gerundense también registra buenas cifras en el índice socioeconómico territorial del Idescat, con 120,3 puntos sobre la media catalana de 100, aunque no alcanza las valoraciones de las anteriores poblaciones.
Llambilles (Gironès), Alella y Tiana (Maresme) y Sant Just Desvern (Baix Llobregat) comparten una renta mediana de 32.550 euros
A continuación encontramos dos municipios fronterizos del suroeste del Maresme, Alella y Tiana. Con poblaciones similares (10.251 y 9.362 habitantes en 2024, respectivamente), ambos tienen un carácter más residencial, pero también forman parte de la denominación de origen vitivinícola DO Alella. Las cifras de 2024 son idénticas, según el INE: una renta mediana de 32.550 euros que crece un 4,5% respecto al año anterior. Eso sí, el incremento respecto a 2015, el inicio de la serie histórica, es más pronunciado en Tiana (43,1%) que en Alella (38,8%). Los dos pueblos del Maresme registran también resultados notables en el índice socioeconómico del Idescat, con una puntuación de 124,6 para Tiana y de 121,5 para Alella.
Finalmente, Sant Just Desvern es el cuarto representante de este cuádruple empate, además de ser el municipio con más población de los cuatro (21.045 habitantes en 2024) y el primer representante del ranking de la comarca del Baix Llobregat. La población, identificada visualmente por el icónico Walden 7 de Ricard Bofill, replica idénticamente las cifras de Tiana y Alella, con una renta mediana de 32.550 euros y un crecimiento interanual del 4,5%, que escala al 38,8% desde 2015 (lo mismo que Alella). En el índice socioeconómico del Idescat, Sant Just Desvern también registra buenos números, con una puntuación de 123,2 sobre la media catalana de 100.
El último tercio del top 10 catalán también vuelve a estar formado por un empate a cuatro, y volvemos a tener una estructura muy similar: dos municipios del Maresme, uno del Gironès y, como novedad, otro de Osona que sustituye al Baix Llobregat. Los protagonistas son Cabrils, Teià, Fornells de la Selva y Gurb, con una renta mediana por unidad de consumo de 31.850 euros. Los tres primeros coinciden también con el ritmo de crecimiento interanual, del 7,1%, mientras que en Gurb solo crece un 4,6%.
La otra cara de la moneda: las rentas más bajas de Catalunya
Hasta ahora hemos visto los municipios con una renta mediana por unidad de consumo más alta de Catalunya, pero los datos del INE también nos permiten hacer el ejercicio inverso: analizar los municipios con menos riqueza. Y en este caso, encontramos un total de nueve poblaciones que comparten la renta mediana más baja, de 16.450 euros, una cifra que representa solo un 43,94% de los 37.450 euros de Matadepera.
Esta lista se reparte por el territorio de manera más heterogénea territorialmente: encontramos dos poblaciones en el Priorat (la Bisbal de Montsant y el Masroig) y en el Montsià (la Galera y Godall), una en la Terra Alta (Batea), una en Urgell (Guimerà), una en el Gironès (Salt), una en el Baix Empordà (Ullà) y una en el Alt Empordà (Castelló d’Empúries). La diversidad también es en volumen de personas, ya que vemos una combinación de poblaciones que no llegan al millar de habitantes (la Bisbal de Montsant, la Galera, Godall, el Masroig y Guimerà) con municipios que lo superan ligeramente (Batea y Ullà) y pueblos que ya sobrepasan la decena de miles de ciudadanos (Castelló d’Empúries) o que incluso pueden considerarse ciudades (Salt).
En cualquier caso, lo que confirma el estudio del INE es que las posiciones son considerablemente perennes: Salt ocupa la última plaza entre los municipios de más de 20.000 habitantes desde 2015, y Castelló d’Empúries la comparte desde 2017.
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