El financiero y economista Josep Vilarasau (Barcelona, 1931) ha muerto a los 95 años. El histórico banquero fue director general y presidente de la Caixa d'Estalvis i Pensions de Barcelona entre 1976 y 2003, y se le considera el artífice de la transformación de la entidad en un gigante financiero internacional. De hecho, Vilarasau fue uno de los hombres más influyentes de la economía catalana y española de la segunda mitad del siglo XX. Uno de los ejecutivos más reconocidos de La Caixa, ahora convertida en CaixaBank, inició la compra de participaciones significativas en grandes empresas como Telefónica, Gas Natural, Repsol o Aigües de Barcelona, y bajo su mandato se construyeron las emblemáticas torres de la Diagonal.
Vilarasau nació en Barcelona el 20 de febrero de 1931. Estudió el bachillerato en La Salle Bonanova, donde conoció a Ricard Fornesa, quien años después lo relevaría al frente de La Caixa. Era doctor ingeniero industrial y licenciado en Ciencias Económicas y empresariales, con estudios de posgrado en la Universidad de Manchester.
Hombre influyente en Madrid
La primera parte de su carrera profesional transcurrió en Madrid, donde ostentó diversos cargos empresariales y económicos muy influyentes y participó en las modernizaciones de los gobiernos tecnócratas del tardofranquismo.
En 1958 ingresa en el Cuerpo de Ingenieros industriales del Ministerio de Hacienda y al año siguiente asciende a secretario general técnico. Enseguida descubrirá que la economía le interesa más que la ingeniería y empieza a trabajar en el mundo de las finanzas como director de los servicios técnicos del Instituto de Crédito Oficial (1961). En 1964 pasa a la banca privada como director de Indubán.
En 1966 ficha por Telefónica, donde será director general adjunto. En 1969 vuelve a Hacienda para ocupar el cargo de director general del Tesoro y, tras la dimisión de Mariano Rubio, accede a la dirección general de Política Financiera.
En 1973 colabora con su primo Carlos Ferrer Salat para crear el Banco de Europa y entra en el Consejo de Administración de esta entidad
En 1973 colabora con su primo Carlos Ferrer Salat para crear el Banco de Europa y entra en el Consejo de Administración de esta entidad. Un año después, el presidente de Campsa, Federico Silva Muñoz, lo nombra director general de la petrolera estatal.
Durante diez años, (1962-72), fue profesor en la escuela de ingenieros industriales de la Universidad Politécnica de Madrid.
El año 1976 fue clave en su trayectoria profesional. Vilarasau es nombrado director general de la Caixa de Pensions de Barcelona (Caixa de Pensions), entidad que capitaneará durante 27 años (1976-2003), 23 como director general y cuatro como presidente. Un cambio de rumbo que, según había explicado el financiero alguna vez, fue un poco por casualidad, porque en aquel momento contaba con hacer carrera en Madrid.
Después de la fusión de la Caixa de Pensions y la Caixa de Barcelona, en noviembre de 1989, Vilarasau es confirmado como director general de la nueva entidad, y en enero de 1999, una vez jubilado Joan Antoni Samaranch, él pasa a ocupar la Presidencia.
Por su condición de presidente de La Caixa, Vilarasau ocupó varios cargos más, entre ellos presidente de Autopistas Concesionaria Española (Acesa), de 1989 a 1998, cuando es sustituido por Isidre Fainé. Asimismo, fue consejero del grupo financiero belga-holandés Fortis y formó parte del equipo de dirección de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA).
Vilarasau ocupó varios cargos más, entre ellos presidente de Autopistas Concesionaria Española
En noviembre de 1993 es nombrado presidente de Barcelona Centre Financer (BCF), un cargo rotatorio, de un año de duración, ocupado por los directivos de La Caixa, Banca Catalana y Banc de Sabadell. BCF es una sociedad creada por la Generalitat y el Ayuntamiento, para potenciar el aspecto financiero de la ciudad. También fue consejero de Suez (aliado de La Caixa en Gas Natural), del banco brasileño Itaú y de Ferrer Internacional, el grupo farmacéutico propiedad de Carlos Ferrer Salat.
La gran expansión de la Caixa
Como director general, primero de la Caixa de Pensions para la Vejez y de Ahorros y después de la actual La Caixa, Vilarasau lideró la gran expansión de la entidad. A mediados de los años setenta La Caixa solo era líder del sector en Catalunya, y durante su mandato se convertirá en una de las más importantes de España. La entidad pasa de las 320 oficinas y 3.000 empleados en 1976 a las 4.000 oficinas y 17.500 empleados cuando deja el cargo de director general. Aquellos años se construyen las emblemáticas Torres 'la Caixa' en la avenida Diagonal de Barcelona.
La entidad catalana se convierte así en un transatlántico financiero que gana velocidad. Se consolida como la primera caja de ahorros y tercer grupo financiero estatal, con una importante cartera industrial en las principales compañías del país (Telefónica, Gas Natural, Repsol o Aigües de Barcelona). Esta estrategia la distingue del BBVA y el Banco Santander, las otras dos grandes entidades financieras del Estado, que basan su expansión en crecer fuera de España. Vilarasau se muestra partidario de transformar la entidad catalana en un banco.
La entidad pasa de las 320 oficinas y 3.000 empleados en 1976 a las 4.000 oficinas y 17.500 empleados
En julio de 2000 el financiero fue galardonado con el XV premio Juan Lladó de mecenazgo, concedido por el Instituto de Empresa y la Fundación José Ortega y Gasset desde 1984, y en julio de 2002 recibe junto con Pier Luigi Fabrizi, presidente del Monte dei Paschi di Siena, el Premio Tiepolo, concedido por la fundación del mismo nombre.
Una salida forzada
El año 2003 fue un mal año para Vilarasau. La nueva ley de cajas impulsada por CiU limitaba a veinte años la permanencia de los altos cargos al frente de las cajas, una ley que parecía hecha a medida para echarlo. Las relaciones con el gobierno de Jordi Pujol eran delicadas y a veces frías, y su salida es interpretada entonces como una venganza política. Hombre pragmático y prudente, con Pujol mantenían una relación de respeto mutuo, pero nada más. Curiosamente, ambos, político y financiero, dejarán sus cargos el mismo año.
Vilarasau fue sustituido por el presidente de Agbar, Ricard Fornesa, una persona con una larga trayectoria dentro de la caja catalana, a quien él ya conocía de tiempo atrás. Cuando estalla la burbuja inmobiliaria, Vilarasau ya no está. Después de su salida de La Caixa, continuará vinculado unos años más desde la presidencia honorífica de la Fundación.
En 2012 el exdirector general publica Memorias. El extraño camino a la Caixa (RBA), libro donde explica su experiencia en el mundo financiero, y por tanto la transformación del sector bancario catalán y español a lo largo de las últimas décadas.
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