A una hora en coche al este de El Cairo, yendo hacia Suez, ha aflorado una ciudad donde antes solo había desierto. Se trata de la Nueva Capital Administrativa de Egipto (NAC, en inglés), un proyecto levantado desde 2015 con la intención de descongestionar El Cairo y de trasladar allí tanto los órganos de gobierno del país como a sus habitantes más ricos.
La nueva ciudad, proyectada hace poco más de diez años, toma forma de una manera muy extraña a ojos de un occidental. Las obras mastodónticas contrastan con el aire fantasmal que las rodea, erigidas en medio de una nada que algún día debería ser algo.
La principal arteria que conecta la NAC con la vieja capital es una autopista de seis carriles por sentido donde los coches pasan con cuentagotas, como hormigas solitarias, entre carteles que promocionan apartamentos de obra nueva. Los edificios de viviendas vacíos son una constante, como si esperaran los siete millones de habitantes bienestantes llamados a llenarlos.
Cada salida y entrada de la autopista es una aventura: siempre se ha de sortear algún grupúsculo aislado de trabajadores, a menudo hay que imaginarse la ruta ante la falta de señalización y a veces no queda más remedio que confiar en un chófer agobiado bajo tanto sol y tanta arena.
La principal arteria que conecta la NAC con la vieja capital es una autopista de seis carriles por sentido donde los coches pasan con cuentagotas
La autopista la bordea, durante un buen tramo, un muro inmenso, como de prisión, detrás del cual se levanta el Nuevo Ministerio de Defensa. No es extraña la omnipresencia del Ministerio de Defensa, ya que el ejército es propietario al 51% de la empresa Administrative Capital for Urban Development (ACUD), que está ejecutando el proyecto. El otro 49% de la compañía pertenece al Ministerio de Vivienda.
El edificio que más llama la atención en el paisaje de la NAC es la Iconic Tower, el rascacielos más alto de Egipto y de toda África gracias a sus 393,8 metros. En noches señaladas se proyecta la bandera del país en la fachada, creando un espectáculo cautivador por todo su perímetro.
Otra de las joyas de la corona ya construidas es la Catedral de la Nativitat, inaugurada en enero de 2019. El Govern d’Egipte presenta esta catedral como la más grande de Orient Mitjà, gracias a su capacidad para 9.200 personas.
Habrá que ver qué impacto tiene la guerra en Irán sobre el desarrollo de la urbe, ahora que los combates en el golfo han sumido a Egipto en una enorme crisis energética
Según un artículo reciente de La Vanguardia, el país africano ya ha invertido más de 58.000 millones de dólares en la construcción de su nueva capital, sede a estas alturas de las principales administraciones estatales.
Habrá que ver qué impacto tiene la guerra en Iran sobre el desarrollo de la urbe, ahora que los combates en el golfo han sumido a Egipte en una enorme crisis energética. El conflicto bélico pondrá a prueba la ambición del proyecto, que hasta ahora ha sorteado todas las inclemencias en su camino a convertirse en la nueva referencia fuera de Caire.