París es la victoria de Glasgow

La directora de la Fundación Empresa y Clima valora los acuerdos logrados a la GOLPE26 cómo la cumbre de una negociación de media década

El presidente de la GOLPE26 de Glasgow, Alok Sharma, en el cierre de la sesión plenaria | EP El presidente de la GOLPE26 de Glasgow, Alok Sharma, en el cierre de la sesión plenaria | EP

La Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas para el Cambio Climático de París fue según las mismas participantes, un hito histórico. Los Acuerdos de París, que tenían que sustituir al Protocolo de Kioto como hoja de ruta para la coordinación de la lucha contra las causas y los efectos de la emergencia climática fue firmada por unanimidad por cerca de 200 países que conforman la ONU en un tiempo récord, pero su aplicación quedaba todavía lejana. Cinco COPs después de la primera firma de unos compromisos, como recuerda la directora de la Fundación Empresa y Clima Elvira Carles, "variantes y sin fecha de caducidad", el acuerdo ha sido firmado en el conjunto de su articulado. "El rulebook de ya París está desarrollado", celebra.

"El 95% de los artículos de los Acuerdos se cerraron durante los primeros años", recuerda Carles, que ha asistido este año a su decimocuarta Conferencia. La Fundación que dirige, de hecho, una ONG sin ánimo de lucro que asiste a empresas en cuestiones cómo los criterios de descarbonització o aplicación de legislación climática, ha sido observadora de las Naciones Unidas y es uno de los principales vínculos de la Convención con el mundo empresarial del Estado y la Europa mediterránea. La convención de este año, la COP26, ha acabado de cerrar la estructura de unos acuerdos que tenían que entrar en vigor el 1 de enero de 2021. Según la Fundación, Glasgow ha conseguido "acelerar la acción contra el cambio climático y elevar los objetivos de reducción de emisiones de los países durante esta misma década".+

Elvira Carles: "El 'rulebook' de París ya está desarrollado"

Desde la entidad reconocen, sin embargo, que el acuerdo no ha sido completamente satisfactorio. El Pacto del Clima de Glasgow, afirman, "está por debajo de las expectativas iniciales en el intento de contener el aumento de la temperatura a 1,5 grados". La intervención de la India, tercer emisor de CO₂ del planeta – y tercer productor y consumidor de carbón, como apunta Carles – forzó a la cumbre a renunciar a "la eliminación progresiva" de los combustibles fósiles – la primera vez que un acuerdo a una COP recoge una afirmación en este sentido – y sustituirla por una "reducción progresiva". La presión del país asiático acabó para forzar la aceptación de un plenario que necesita unanimidad para aprobar cualquier acuerdo, afirma el ente.

"Es mejor tener un acuerdo menos ambicioso pero que esté todo el mundo que no tener ninguno", argumenta la directora, que a pesar de reconocer las limitaciones del Pacto de Glasgow lo considera la línea de salida de cambios muy profundos. "Ahora que todos los países del mundo se han posado de acuerdo – añade – los adelantos que antes costaban 20 años llegarán en tres o cuatro". Desde la Fundación esperan, de hecho, que la COP26 suponga un "punto de inflexión" que contempla por primera vez el fin de los hidrocarburos, las transferencias tecnológicas y las ayudas a los países a desarrollar que más sufren los efectos de la emergencia – así como un mínimo de reducción de emisiones del 45% por el año 2030, todavía por debajo del umbral europeo del 55%.

Transparencia y financiación

La entidad considera que algunos de los principales adelantos de Glasgow se han producido, precisamente, en los términos que habían generado tensión en el pasado. La financiación de la transición verde y las transferencias a países a desarrollar por pérdidas y perjuicios causados por la emergencia climática han tomado especial valor durante la cumbre, que ha valorado el rol del sector privado en un esfuerzo qu necesitaría una inversión de entre 2,6 y 3,6 billones de euros anuales – una cantidad de recursos que, como destaca la misma entidad, "no está al alcance exclusivamente de la inversión pública". La entidad destaca los roles de iniciativas cómo la Glasgow Financial Alliance for Net Zero, un acuerdo que agrupa más de 90 entidades bancarias globales comprometidas con la descarbonització de sus carteras de activos; o el programa Catalyst de energías renovables impulsado por Bill Gatas.

La directora de la Fundación Empresa y Clima, Elvira Carles | Cedida

La directora de la Fundación Empresa y Clima, Elvira Carles | Cedida

Las necesidades del sector privado también se han tenido en cuenta a la hora de establecer la regulación de los mercados de cuotas de emisiones – los entornos donde empresas, organizaciones o Estados pueden adquirir excedentes de sus límites de emisiones de aquellos países "que más han avanzado en la descarbonización". La directora celebra la fiscalización y las nuevas certezas que se aportan a estos mercados. Pese a las críticas que reciben iniciativas cómo esta, Carles considera que su establecimiento es positivo por dos factores: la carencia de rentabilidad – una empresa o uno Estado, afirma, podría optar para no actuar sobre sus emisiones y simplemente comprar derechos si estos están por debajo de los 10 euros por tonelada de CO₂, cuando al mercado europeo se mueve alrededor de los 60 – y el aumento de la transparencia en las transacciones, que evita, afirma, "contabilidades dobles" que llevaban a confusiones en muchos casos.

"A pesar de que la COP26 no ha sido un 10, sí que se le puede dar un 6 o un 7"

Uno de los puntos más relevantes de la aprobación del conjunto del cuerpo normativo de los acuerdos de es París la adaptabilidad que el Protocolo de Kioto no tenía. Las cláusulas y normas contempladas al documento se revisarán, cómo recuerda Carles, cada dos, tres o cinco años, dependiendo del ámbito donde se sitúen. La Fundación celebra esta iniciativa, que hará que el proyecto "no caduque" ni quede desfasado en algunas de sus consideraciones, como pasó a menudo con la hoja de ruta firmada en Japón en 1997.

Adelantos sectoriales

Más allá de los grandes acuerdos de los estados, Glasgow ha servido para tratar los detalles de la transición ecológica en ámbitos concretos del sector público y privado. Más de 55.000 asistentes – más de una veintena de la mano de la Fundación Empresa y Clima – entre virtuales y presenciales trataron cuestiones cómo las medidas contra la deforestación, la limitación de las emisiones de metano o el abandono del carbón de muchos de los países más dependientes de este combustible. La directora ha destacado especialmente el acuerdo de la Organización Marítima Internacional, que recoge aportaciones de puertos y empresas navieras en cuestiones cómo la reducción de emisiones o la electrificación de las infraestructuras.

En conjunto, la directora de la fundación reitera una "valoración positiva de la COP26". "Todo aquello que se lleva hablando desde la firma de ahora París por fin está firmado". La concreción final de los artículos de los acuerdos ha permitido, recuerda, la adhesión y ratificación de algunos de los más grandes emisores del planeta, cómo la Xina o la India – además, cómo ha aclarado, en algunos de los puntos clave los acuerdos europeos ya establecen objetivos más ambiciosos que el Pacto de Glasgow. La convención, concluye, "a pesar de que no ha sido un 10, sí que se le puede dar un 6 o un 7".

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