Salvador Alemany, el hombre que repartía plumiers

El empresario barcelonés es un devoto seguidor de Schopenhauer y no proviene de ninguna familia "upper Diagonal"

Salvador Alemany en el Gran Teatre del Liceu. | Cedida Salvador Alemany en el Gran Teatre del Liceu. | Cedida

De Salvador Alemany se dicen tres cosas que pueden servir para hacer una primera aproximación al personaje: que es un gran empresario sin empresa propia, que es un barcelonés de piedra picada y que es un devoto seguidor de Schopenhauer cuando dice que "es el azar quien da las cartas, pero somos nosotros quienes jugamos la partida". Una sentencia especialmente significativa si tenemos en cuenta que él es uno de los pocos dirigentes empresariales del país que no pertenece a ninguna dinastía industrial ni proviene de ninguna familia upper Diagonal, sino que nació en el Raval a finales de marzo de 1944.

Sus padres fueron un joven agricultor de La Segarra que llegó a Barcelona para trabajar en una vaquería (entonces la leche se vendía en las vaquerías) y después conduciendo un taxi y una chica del Raval que ayudaba su madre despachando en la carnicería que la familia tenía en el carrer d'en Roig. Una familia acostumbrada al esfuerzo y sabedora que en este mundo progresar no es tan fácil.

El azar empezó a repartirle cartas cuando apenas tenía 11 años y acertó una quiniela de 14 resultados. Salvador, sus padres y su hermana hacían cada semana su quiniela que el pequeño de la casa llevaba puntualmente a validar al bar Resolís, un local mítico de la calle de la Riera Baixa, a medio camino entre su casa y los Escolapios de San Anton, donde entonces estudiaba segundo de bachillerato. Aquella quiniela tenía que cambiar la vida de la familia, pero… ¿fue realmente una pura cuestión de azar? ¿O el azar solo es un fenómeno del cual todavía no conocemos las causas?

"Un pronóstico es siempre la combinación de análisis y sentimiento", dice él. Antes de llenar el boletín, siempre analizaba seriamente los posibles resultados de cada partido, con una única excepción: en sus apuestas el Barça siempre ganaba. Porque una cosa es jugar al ajedrez y hacerlo bien, y otra no ceder a alguna pasión de vez en cuando. En este caso, a la pasión blaugrana.

Por suerte, aquel domingo el Barça de Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón jugaba en les Corts y, a pesar de que aquella temporada acabó segundo de la Liga por detrás de Athletic Club de Bilbao, las posibilidades reales de no ganar aquel partido contra el Valladolid eran escasas.

El primer aparcamiento de su vida

El premio consistió en 885.000 pesetas, que hoy vendrían a ser cerca de un millón de euros y que permitieron al padre comprar un terreno al pasaje Puigmadrona, en el distrito del Clot, y, endeudándose, pagó la construcción del garaje (¡un garaje!) que levantaron encima. "Todavía no entiendo cómo, en aquel tiempo, mi padre fue capaz de pedir un préstamo", valora Alemany.

Como recompensa, el futuro emprendedor solo pidió a sus padres que regalaran un plumier con colores a cada uno de sus compañeros de Can Culapi, con quienes quería compartir su alegría. De hecho, aquel fue su primer reparto de dividendos. Pasados los años, Alemany todavía relativiza la importancia del azar: "mi suerte no fue la quiniela, sino la actitud de mi padre y la capacidad de sacrificio de mi familia". Una familia que en vez de gastar alegremente el dinero del premio, optó por trabajar todavía más para devolver el préstamo.

A día de hoy, Salvador es un hombre próximo, de mirada aguda y risueña, hecho a si mismo, que pasada con creces la teórica edad de retirarse no se cansa de hacer proyectos y sacarlos adelante. Ahora, concretamente, está centrado en hacer crecer Savia -que ya es una de las primeras empresas europeas de aparcamientos, con más de 320.000 plazas en 169 ciudades de ocho países del mundo- ampliando su función originaria de aparcamiento hacia nuevas funciones de apoyo logístico a la movilidad sostenible, y en hacer del Gran Teatre del Liceu, aquel Liceu que "de pequeño lo admiraba desde la Rambla, tan próximo físicamente de casa y tan alejado en la imaginación de poder entrar", y que hoy preside, un Liceu abierto a todo el mundo y una referencia internacional de la ópera del futuro. Todo esto, sumado a su voluntad de contribuir con los conocimientos acumulados a lo largo de la vida a una necesaria reflexión coral sobre el futuro de Barcelona y Catalunya.

Un hombre que cree en el análisis crítico de la realidad para avanzar y confía "en la capacidad de reacción, por encima de las indudables virtudes de la planificación"

Tres apuestas de actualización económica, cultural y ciudadana que vendrían a ser tres retos para el espíritu analítico de un jugador de ajedrez que, con poco más de 20 años, jugaba el Campeonato de España por equipos en categoría Preferente. Un hombre que cree en el análisis crítico de la realidad para avanzar y confía "en la capacidad de reacción, por encima de las indudables virtudes de la planificación".

Pero todo empezó en aquel garaje del Clot, donde el futuro emprendedor ya trabajaba en el turno por la noche mientras progresaba en los estudios. Primero el bachillerato, después peritación y profesorado mercantil, finalmente Ciencias Económicas Y Censor Jurado de Cuentas y, para acabarlo de redondear, el diploma del IESE Business School.

El karma de Salvador, y más concretamente la sexta ley del karma, que es la que rige las conexiones, junto con su particular manera de jugar a cartas con el destino, han hecho que haya acabado presidiendo Saba, la empresa de aparcamientos que ahora está ayudando a diversificar como gestora de movilidad, sostenibilidad urbana y logística de última milla.

Los inicios en el mundo de la empresa

Alemany empezó a trabajar fuera de casa en la auditora inglesa Turquand Young & Co cuando solo tenía 19 años y estudiaba para censor jurado de cuentas. Dos años después, pasó al departamento de informática de Catalana de Gas y, más tarde, al grupo Seresco, donde estuvo entre 1967 y 1970, y a Servicios Informáticos Condal, del grupo Banco Condal, entre 1970 y 1974, donde fue nombrado, con treinta años de edad, director de Sistemas. Cuando el Condal fue absorbido por Rumasa, se fue a la Banca Mas Sardà como responsable de organización y sistemas.

En el año 1982 el Banco de Bilbao adquirió la Banca Mas Sardà que más tarde y junto con Banca Catalana se integró en el grupo BBVA. En 1987, Alemany dejaba el sector bancario para incorporarse como director general de la Sociedad Anónima de Aparcamientos de Barcelona (SABA) de la mano de Enric Gabarró, que era presidente. Hay que decir que entre el garaje-aparcamiento familiar del Clot y la dirección general y posterior presidencia de Saba, el hombre había sido primer vicepresidente y después presidente del Gremio de Garajes de Barcelona, miembro del Consejo Municipal de Circulación de Barcelona, presidente de la Asociación Española de Aparcamientos y miembro de la Europea. Cosas del karma: todo está conectado y una cosa lleva a la otra.

No ha tenido nunca bastante con una sola ocupación y siempre ha querido compaginar el trabajo profesional con el reparto de plumiers: "Han sido mis hobbies productivos"

Alemany es persona polifacética que no ha tenido nunca bastante con una sola ocupación y que siempre ha querido compaginar el trabajo profesional con el reparto de plumiers a quien los tenía que menester. Así se explica su actividad no retribuida, como por ejemplo su paso sucesivo por la presidencia de la Sección de baloncesto y la vicepresidencia del Fútbol Club Barcelona entre 1986 y 2003 (es cofundador de la Euroliga de Baloncesto), la presidencia de la Cruz Roja de Barcelona y la vicepresidencia de la de Catalunya, la presidencia del Cercle d'Economia, la del Consejo Social de la Universitat de Barcelona, la del Patronato del Institut Cerdà, de la Comisión de Economistas de empresa del Col·legi d'Economistas de Catalunya y de la Fundación del Instituto de Neurorrehabilitación Guttmann. Además, este 2022 ha dejado de ser patrón de la Fundación Bancaria "la Caixa" después de serlo ocho años. "Han sido mis hobbies productivos", comenta.

Trabajando por el pacto fiscal

Catalanista de pura cepa, en 2010 fue reclamado por el presidente Artur Mas como asesor del Gobierno en materia económica (se dice que el presidente le había propuesto antes ser conseller d'Economía en aquel "govern dels millors"). Un gobierno en el cual el acento económico tuvo una gran relevancia, con un conseller de renombre académico internacional como el profesor Andreu Mas Colell al frente del departamento correspondiente y Salvador Alemany como freelance de lujo, a pesar de que no retribuido, que presidía y coordinaba la reflexión de un equipo de élite.

Efectivamente, el CAREC (Consejo Asesor para la Reactivación Económica y el Crecimiento) estaba formado por ilustres economistas, académicos, intelectuales y empresarios, no retribuidos, que se reunieron durante tres años, de 2011 a 2014, para preparar los 24 documentos que forman parte de una notable compilación histórica de medidas orientadas a la reactivación, en la salida de la crisis financiera del 2008. Entre los documentos, hay uno que perfilaba el llamado "pacto fiscal" con el Estado.

Desgraciadamente de aquel gobierno ha quedado más el recuerdo de los recortes y del portazo del entonces presidente Rajoy a la propuesta catalana de pacto fiscal, que la tarea de profesionales de primer nivel internacional como Mas Colell o la gente del CAREC. La convocatoria de elecciones anticipadas y la retirada final de Mas después del segundo intento de reforzar, sin éxito, la mayoría de JuntsxSi con la CUP, tampoco ayudaron mucha a la estabilidad de aquella etapa, que acabó con el nombramiento de Carles Puigdemont como 130º presidente de la Generalitat.

Hay que remarcar, que además de la gran actividad social desarrollada en asociaciones y fundaciones, el Salvador Alemany empresario ha mantenido siempre una sola actividad retribuida en cada momento. Después de la primera etapa de Saba como consejero delegado (1987- 1998), esta compañía se centró en Acesa (después Abertis), siempre dentro del Grup Caixa, donde trabajaba junto a Isidre Fainé, el cual al asumir la presidencia de Acesa, el 1998, le ofrece la dirección general de la concesionaria de autopistas.

La batalla de Abertis

Abertis Infraestructuras, cotizada en Bolsa desde el 2003, fue el resultado final de una ambiciosa operación liderada por Isidre Fainé desde "la Caixa" y conducida por Alemany, desde la dirección general de Acesa, que propició la absorción de la concesionaria Áurea y lanzó una OPA sobre Iberpistas. Posteriormente, Abertis y la italiana Autostrade acordaron su fusión, una operación que abortó el gobierno de Romano Prodi, con unos métodos considerados de dudosa legalidad por algunos analistas.

Hasta que en 2018, fue la compañía catalana la finalmente "opada" por un consorcio inversor integrado por la también italiana Atlantia, propiedad en un 33% de la famosa familia Benetton, y la española ACS, bajo control del no menos famoso Florentino Pérez, que actuó a través de Hochtief, su filial alemana. Una operación parecida a la de Gas Natural sobre Endesa finalmente resuelta en 2009 a favor de la también italiana ENEL. Cosas del karma, en este caso del karma nacional catalán, y tal vez también del karma italiano, que no luchan con las mismas armas.

Inicialmente ACS y Atlantia habían presentado ofertas separadas, de 16.341 millones la italiana y de 18.600 millones de euros la española, que se impuso forzando un acuerdo entre ambas compañías que permitía a Atlantia un control por la mínima del consejo de administración de Abertis a cambio de la facultad de ACS de nombrar presidente.

La operación puso fin a uno de los más importantes proyectos internacionales de nuestro país, pero también una jugosa plusvalía para CriteriaCaixa, principal accionista de Abertis, y para un número considerable de pequeños y medianos inversores privados, que también tuvieron su plumier de regalo. Un nuevo reparto, del que Fainé y Alemany se sienten especialmente satisfechos, según comenta Alemany. "Hay que sacar todo el beneficio posible de aquello que no se puede evitar", comenta hoy en día el empresario detrás su aguda mirada.

El día de su relevo en Abertis, la compañía declaraba que Alemany había sido "el primer ejecutivo desde su creación y el constante impulsor de los 20 años de crecimiento"

El día de su relevo a Abertis, la compañía declaraba que Alemany había sido "el primer ejecutivo desde su creación y el constante impulsor de los 20 años de crecimiento". Durante estas dos décadas, entre 1998 y 2018, la sociedad había pasado de ser una empresa local, con 600 kilómetros de autopistas en Catalunya, a ser líder internacional del sector de las infraestructuras, con más de 8.600 kilómetros de autopista gestionados en 15 países de Europa, América y Asia.

Desde el punto de vista de las soluciones negociadas, a modo de ejemplo, Alemany pactó con el Ministerio de Fomento y la Conselleria de Territori de la Generalitat, inversiones, rebajas y tarifas especiales para usuarios habituales, que consiguieron una cierta paz social en unos años donde parecía que los peajes solo fueran obligatorios en Catalunya.

Pero Abertis también destacó en el ámbito de las telecomunicaciones, con la creación de Cellnex, dirigida por el antiguo ejecutivo de Abertis Tobias Martínez, que hoy en día es una de las primeras empresas del Ibex 35; en el ámbito de los aparcamientos, con el desarrollo y la consolidación de Saba como referente europeo del sector; en el sector de los aeropuertos, que habría que explicar a parte; y en el de las infraestructuras inmologísticas que ofreció notables plusvalías.

El 2018 Abertis salió del Ibex 35 y Alemany, con Josep Martínez Villa como consejero delegado, se concentró en la presidencia de Saba, proyecto que nunca ha abandonado desde 1987. El hasta entonces consejero delegado de Abertis, Francisco Reynés, pasó a ser presidente de Naturgy, que entonces se llamaba Gas Natural Fenosa. Todos ellos dentro de la órbita de "la Caixa". Todo en orden.

Los retos de futuro

Actualmernt, Salvador Alemany tiene otros retos para salir adelante, algunos de ellos también vinculados a la movilidad, como es el de la reconversión de los clásicos aparcamientos en agentes creadores de una nueva movilidad ciudadana. En este sentido, Alemany dice que "Barcelona no sería como es sin contar con las personas del perímetro, más allá de Catalunya, que la consideran su capital" y defiende que el uso del vehículo privado sea compatible con una red de transporte público eficiente y sostenible, dentro de una Barcelona Metrópolis facilitadora del libre acceso laboral, social, sanitario, e incluso emocional de los visitantes del hinterland de Barcelona. "Y esto lo tienen que poder hacer con el medio público o privado que más les convenga, si queremos mantener la fuerza de Basrcelona como capital de Catalunya".

Esta filosofía lleva a Saba a querer definir una nueva movilidad sostenible en la que los aparcamientos urbanos, alineados con los actuales valores medioambientales, generen una nueva movilidad sostenible, mediante la diversificación del negocio hacia funciones de almacenamiento, gestión y distribución de paquetería de última milla.

Con este objetivo, Alemany ha impulsado la entrada de Saba en el accionariado de la empresa de distribución de mercancías Geever, que también preside, y que utiliza los aparcamientos como micro hubs de distribución urbana, receptores de unas mercancías que entran en la ciudad en horario nocturno, clasificadas en furgonetas eléctricas y silenciosas que las descarguen en los aparcamientos, convertidos así en nodos de distribución con cero emisiones, que evitan en la ciudad un tráfico excesivo de vehículos pesados. El sistema se está ensayando en Barcelona, con la intención de irlo escalando en otras ciudades donde Saba tiene presencia.

El Liceu de todo el mundo

El otro gran reto de Alemany consiste en procurar herramientas en el Gran Teatre del Liceu que le permitan seguir jugando en la liga de los campeones en el mundo de la ópera y la danza internacional del futuro, renovando y haciendo compatible la tarea en cierto modo museística y conservadora de la ópera clásica con nuevas fórmulas de investigación y ensayo. En este sentido y rechazada una vez por el Ayuntamiento la licencia para la instalación del Hermitage en el Port de Barcelona, el proyecto "Liceu Mar" se ubicará en el Port Vell y, más concretamente, en el espacio del antiguo cine IMAX que será derrocado y que el presidente Alemany considera "mucho mejor para la segunda sede del Liceo que la de la nueva bocana del puerto", donde se había previsto instalar la franquicia rusa.

La nueva instalación quiere generar un nuevo centro de excelencia y creación artística capaz de potenciar la composición, la dramaturgia y la dirección de escena y programar una temporada estable de danza. A la Rambla y al Port se añadirá este año la plataforma digital, que tiene que permitir seguir la creación artística del Liceo a aquellos que no pueden desplazarse y, de paso, reunir abonados liceístas en todo el mundo.

Nuevos proyectos, sin duda interesantes, que como diría aquel expresidente español, vienen de la mano de un catalán "que hace cosas", casado desde hace 53 años, que mantiene su equilibrio vital entre la vida familiar (tiene dos hijas, tres nietas y un nieto), el trabajo creativo y una actividad social no lucrativa, pero probablemente necesaria para un señor que, badant, badant, ya ha recibido la Creu de Sant Jordi, la Medalla del Mérito Civil del Ayuntamiento de Barcelona, la Encomienda de Isabel la Católica, la Medalla de Oro de Cruz Roja Española, la Medalla Ildefons Cerdà del Col·legi d'Enginyers de Catalunya (¡a un economista!), y es, entre otras cosas, Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa y Comendattore de la República Italiana.

De momento.

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